Guanajuato.- La demanda de internamiento en los centros de rehabilitación del Bajío aumentó un 30% debido al consumo de cristal y mezclas sintéticas, lo que ha modificado el perfil del consumidor hacia edades cada vez más tempranas. De acuerdo con la Unión Estatal de Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío (CRUB), muchas familias recurren actualmente al internamiento de menores como una medida de protección ante el temor de brotes psicóticos, desplazando en ocasiones el objetivo de salud por una urgencia de seguridad física.

Especialistas han detectado la circulación de nuevas drogas en Guanajuato que elevan el riesgo para la salud pública, tales como el fentanilo, el “supermán” y el “krokodil”, también conocida como la “droga zombie”. Estas sustancias, que en ocasiones se mezclan con cristal para potenciar su efecto adictivo, han ganado terreno en municipios como León, Celaya e Irapuato. Los centros de tratamiento advierten que la alta peligrosidad de estos narcóticos genera daños orgánicos severos y aumenta la vulnerabilidad de los jóvenes frente a la delincuencia organizada.

Frente a esta crisis, la infraestructura institucional presenta retrasos significativos, como el caso del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Celaya, cuya Unidad de Hospitalización enfrenta obstáculos financieros que postergan su apertura total hasta 2027. Actualmente, los centros civiles sostienen la mayor parte de la carga de atención en el estado, operando con recursos limitados y sin apoyos gubernamentales significativos. Mientras tanto, el gobierno federal reporta una baja en el consumo experimental en adolescentes a nivel nacional, aunque la realidad local mantiene bajo presión a los sistemas de rehabilitación.

Alertan sobre alza en demanda de internamiento

Mientras que el consumo de cristal y fentanilo ha disparado la demanda de internamiento en 30% en los Centros de Rehabilitación del Bajío, los esfuerzos por ampliar la infraestructura institucional del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Celaya avanzan a “dos velocidades”: con recursos liberados para nuevas etapas, pero con obras fundamentales detenidas por la tramitación financiera.

En entrevista para AM, tanto Nicolás Pérez Ponce, presidente de la Unión Estatal de Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío (CRUB), como Salvador Molina Hernández, presidente del patronato del CIJ de Celaya, alertaron sobre la demanda y la importancia de tratar las adicciones.

El rostro de la emergencia: menores y nuevas drogas

Nicolás Pérez Ponce informó que el perfil del usuario ha cambiado drásticamente: cada vez son más los menores de edad quienes ingresan a los centros de rehabilitación conocidos como anexos.

Impulsados no solo por la búsqueda de salud, sino por una urgente necesidad de seguridad, Pérez señaló que hoy en día las familias buscan el internamiento de sus “adictos” como una medida de seguridad física, ante el temor de tragedias provocadas por crisis psicóticas de los propios pacientes.

“Las familias ahorita, pues es muy notable que nos marquen, a veces ya no tanto como para que se recupere la persona, sino por su seguridad de ellos, de verdad, ya ahorita nosotros cubrimos esa necesidad.

En estos últimos tiempos han pasado sucesos muy desagradables, donde una persona adicta ha desvivido a sus familiares, y una de las cuestiones que nosotros nos hemos percatado, es que ya cada vez son los menores quienes están ingresando a estos lugares”, comentó.

Relató que el reporte de instituciones señala que el cristal sigue siendo la droga de mayor impacto en Guanajuato. Sin embargo, se ha detectado un aumento peligroso en la presencia de fentanilo que llega a los jóvenes en diversas modalidades: pastillas, parches y mezclado con cristal para aumentar su potencia y adicción.

En el municipio de Celaya, la situación es especialmente grave. Actualmente operan cinco grupos del CRUB que atienden de forma permanente a unas 250 personas. Junto con Irapuato y Salamanca, Pérez destacó que Celaya encabeza los índices de demanda, coincidiendo con las zonas de mayor conflicto delictivo en el estado de Guanajuato, donde en ocasiones han tenido que cerrar los grupos por amenazas de organizaciones criminales.

A nivel estatal, comentó que el impacto es masivo: los centros pertenecientes al CRUB ubicados también en Cortazar, Silao, León, San Felipe, Ocampo, Romita, Manuel Doblado y Cuerámaro atienden en promedio a 8 mil personas por ciclo de tratamiento (tres veces al año). El proceso de recuperación, según los expertos, requiere de al menos 26 semanas.

El olvido institucional: “Somos grupos detestados”

Pese a que estos centros sostienen cerca del 90% de la carga de atención a personas con adicciones en el estado, el apoyo gubernamental —afirmó— es nulo. Pérez Ponce denunció que el gobierno estatal y municipal se deslindan del tema y evitan apostar por las adicciones.

Como ejemplo reciente, mencionó el rechazo en el Congreso del Estado de un descuento en el pago del agua que beneficiaría a grupos vulnerables; denunció que el beneficio fue frenado para evitar que los centros de rehabilitación fueran incluidos.

Además, lamentó que la reforma a la Ley de Salud Mental, que —según dijo— permitirá a los pacientes abandonar el tratamiento tras solo tres días, ignore la realidad de Guanajuato y se base en modelos diseñados para otros contextos, lo que condenaría al fracaso los esfuerzos de rehabilitación autónomos.

Una vez más, nos quedó claro que somos grupos muy detestados por el gobierno, somos grupos donde solo por ser, solo por tratar las adicciones, solo por darle la oportunidad a un adicto de rehabilitarse, solo por eso no, pues no hay atención pues” dijo

Infraestructura en espera: el caso del CIJ de Celaya

Ante esta creciente demanda, el proyecto de la Unidad de Hospitalización e Internamiento del Bajío del CIJ en Celaya se perfila como una solución clave, aunque su apertura aún se ve lejana.

Salvador Molina Hernández, presidente del patronato del CIJ Celaya, informó que el proyecto presenta contrastes. Por un lado, el programa estatal “Tocando Corazones” liberó recientemente 20 millones de pesos (el 25% del total necesario) para iniciar la segunda etapa de construcción, que incluye consultorios, talleres y áreas administrativas.

Sin embargo, la primera etapa de la obra se encuentra detenida con 65% de avance. La falta de 15 millones de pesos que —precisó— debían provenir del extinto fideicomiso Fidesseg ha estancado la construcción de áreas vitales como dormitorios, comedores y lavanderías.

Si no se termina la primera fase, la unidad no puede entrar en operaciones”, advirtió Molina Hernández.

Mencionó que el objetivo es concluir la obra para finales de 2026 e iniciar servicios en el primer trimestre de 2027, con una capacidad de 46 camas

Un contraste de realidades

Mientras el CIJ atiende anualmente a un promedio de más de mil 600 personas en la localidad y diferentes municipios, y ya proyecta una unidad hospitalaria profesional, los centros de rehabilitación civiles del CRUB sostienen el peso inmediato de la crisis, atendiendo a 8 mil personas por cuatrimestre en todo el estado, sin apoyos oficiales aparentes.

Ambas instituciones comparten la misma finalidad: atender y reducir el daño por adicciones.

De las más consumidas por leoneses

El cristal es la droga más consumida en León. Foto: Especial.

La droga conocida como krokodil o kokodrilo, altamente adictiva, es una de las nuevas sustancias consumidas por leoneses, confirmó José Alfredo Arenas, representante del Centro de Tratamiento Movimiento Juvenil hacia la Libertad.

Pese a que el cristal es la principal droga que se consume en León y en el estado, cada vez más drogas comienzan a ser probadas por los jóvenes guanajuatenses.

El cristal es la droga del diablo, es muy adictiva, es la que ha ganado ahorita, pero hay más que empiezan a llegar al mercado”, comentó Arenas.

El cristal con fentanilo y el “supermán” son otras de las drogas que se han identificado ya en la entidad, dijo Nicolás Pérez, director de los Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío (CRUB).

El “supermán” es una mezcla de metanfetaminas y éxtasis, lo que la hace mucho más potente y peligrosa que sus componentes por separado.

José Alfredo Arenas calculó que al menos en León hay 5 mil chavos internados en anexos, o más, y cuestionó qué sería de la ciudad con todos ellos en la calle.

Israel, quien ha consumido la droga “supermán” en Guanajuato capital, dijo que una persona se la vendió en forma de pastillas con el logotipo del superhéroe, de color rojo.

En el caso de la droga krokodil, también conocida como “droga zombie”, se sabe que deja repercusiones orgánicas, principalmente a nivel cutáneo, y produce necrosis del tejido sanguíneo y muscular.

Esta droga pertenece a la familia de la heroína y de la morfina, y en los anexos se ha identificado su consumo por los síntomas con los que llegan los internos.

Se ha detectado que se produce a partir de un analgésico común al que se agregan yodo o solventes.

Pablo Alcalá Bravo, representante del centro de rehabilitación GAM, destacó la labor de estos centros y advirtió que, si no existieran, los jóvenes serían un blanco aún más fácil para la delincuencia organizada.

El estado de Guanajuato tiene un índice de violencia impresionante; nosotros en los centros de rehabilitación tenemos personas en potencia que pudieran estar cambiando al crimen organizado; esa es otra de las funciones que nosotros hacemos en muchos de los jóvenes que lo único que quieren ellos es drogarse, ¿Quién vende la droga? Ya sabemos quién la vende, entonces son más vulnerables los jóvenes que se vayan al crimen organizado”, dijo.

Alcalá dijo que los jóvenes que quieren drogarse hacen todo para seguir haciéndolo y por eso se van con el crimen.

“Un joven con tal de drogarse haría lo que fuera, tiende a robar y tiende a hacer lo que sea necesario”, agregó Pablo Alcalá.

Ramiro Osorno, integrante de un anexo en Guanajuato capital, relató cuál es la ruta que siguen la mayoría de los adictos.

Regularmente inician con alcohol, es el punto de inicio del consumo de otras drogas; luego del alcohol le sigue el cigarro convencional, de ahí la marihuana, que ya es una droga legal para consumirla, y de ahí una gran cantidad de personas da el brinco a las metanfetaminas, el cristal, esa es la ruta”, dijo Ramiro, quien dos veces a la semana “botea” en los camiones urbanos para llevar recursos al centro de rehabilitación.

Agregó que aún hay jóvenes que se drogan con inhalables, como solventes, pegamentos y gasolina.

“Es lo que se conoce como ‘el mono’, con una estopa te drogas, es una droga muy barata y lamentablemente es muy consumida por los jóvenes, sobre todo en León”, agregó.

Aceptó que también el consumo de cristal se dirige a personas de escasos recursos.

Eduardo Tovar Guerrero, director de Salud Municipal de Irapuato, dijo que 13% de los jóvenes, desde los 13 años, ya han consumido bebidas alcohólicas, y algunos también han probado cigarrillos.

Resultados de la Encuesta Nacional

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó el 23 de diciembre pasado los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, que realizó el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

La mandataria afirmó que los números demuestran que es exitosa la campaña preventiva, nacional y permanente “Aléjate de las drogas, el fentanilo te mata”, ya que el consumo no médico de este opioide disminuyó de 0.2% a 0.1%, mientras que el uso experimental de drogas ilegales en adolescentes se redujo del 6.2% en 2016 a 4.1% en 2025.

La jefa del Ejecutivo federal anunció que la siguiente campaña preventiva sobre el consumo de drogas estará enfocada en metanfetaminas.

La encuesta nos da mucha orientación de hacia dónde tenemos que ir. Yo creo que la campaña que hemos hecho contra el fentanilo que inicia con el presidente López Obrador ha sido muy buena: consumo no médico disminuye de 0.2 a 0.1, esto habla de que funciona la campaña”, dijo.

Sobre el consumo de opioides, detalló que el aumento de 0.1% en 2016 a 1.4% en 2025, de acuerdo con la Secretaría de Salud, muy probablemente está asociado al uso del medicamento tramadol, analgésico que alivia el dolor y cuya compra podía realizarse sin receta médica, por lo que ya fue regulado.

El secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, detalló que la ENCODAT 2025 tuvo una muestra de 19 mil 200 personas de entre 12 y 65 años divididas en grupos clave: 3 mil 847 adolescentes de 12 a 17 años y 15 mil 353 adultos de 18 a 65 años.

Se identificó que el consumo de drogas ilegales de forma experimental entre adultos incrementó del 10.6% en 2016 a 14.6% en 2025, desde cannabis, alucinógenos y estimulantes anfetamínicos.

Mientras que en los adolescentes la tendencia a la baja se muestra en todos los tipos de drogas: en cannabis del 5.3% al 3.7% y de estimulantes anfetamínicos de 0.6% a 0.5%, con un ligero incremento en alucinógenos de 0.3% a 0.4%.

Sin plan contra adicciones para 2026

Tras el fracaso del modelo Planet Youth, que costó más de 300 millones de pesos sin reducir el consumo, Guanajuato inicia el 2026 sin un plan concreto contra las adicciones. El presupuesto para este rubro sufrió un recorte drástico del 81.5%, cayendo de 27 millones a solo 5 millones de pesos para el presente año.

La nueva estrategia, llamada “Vive sin Adicciones“, carece actualmente de metas, indicadores o manuales de operación, limitándose principalmente a la difusión en espectaculares. Aunque la Secretaría de Salud busca un enfoque transversal entre diversas dependencias, ninguna institución tiene proyectos específicos o recursos etiquetados para este fin en la cartera de inversión estatal.

Esta carencia institucional ocurre mientras el consumo de drogas como el cristal inicia desde los ocho años de edad en el estado. Ante la ausencia de programas públicos efectivos y la falta de presupuesto, la atención de los menores recae mayoritariamente en centros de rehabilitación particulares, pues la problemática ha superado la capacidad de respuesta de las autoridades locales.

AAK

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