La llegada de las bolsas de nicotina al mercado nacional plantea un nuevo reto para el control de las adicciones en México. Con dosis que pueden alcanzar los 50 miligramos y una presentación que facilita el consumo imperceptible, especialistas de la UNAM y organizaciones civiles alertan sobre un vacío regulatorio que favorece la dependencia, especialmente entre los jóvenes.