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San Francisco del Rincón.- Entre lágrimas, abrazos y el sonido de las sirenas, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Francisco del Rincón despidió a Javier Alejandro Serrano Becerra, quien falleció el pasado domingo en un accidente de motocicleta en este municipio.

Eran cerca de las 13:00 horas cuando el cortejo fúnebre partió de la funeraria rumbo a la estación donde Javier sirvió durante cuatro años, un lugar que se convirtió en su segunda casa y donde compartió guardias, emergencias y la vocación de ayudar a los demás.

A su llegada, un camión de bomberos adornado con un moño negro anunció el inicio de la despedida.

Detrás avanzaba la carroza que transportaba el cuerpo del joven, seguida por familiares y amigos que, con el rostro marcado por la tristeza, lo acompañaron en su último recorrido.

En la estación ya lo esperaban sus compañeros. La banda de guerra de la institución recibió el cortejo en un homenaje solemne para quien, hasta hace unos días, formaba parte de las filas de la corporación.

El féretro fue colocado al centro del recinto, frente a una fotografía de Javier y su uniforme de servicio.

A su alrededor, sus compañeros comenzaron a montar guardias de honor, permaneciendo cerca de quien compartió con ellos la responsabilidad de atender emergencias y la hermandad que se construye en cada jornada.

La estación guardó un ambiente de recogimiento. Entre uniformes y rostros afligidos, dio comienzo la misa de cuerpo presente.

Una despedida marcada por la fe

Durante la ceremonia religiosa, el sacerdote invitó a los presentes a reflexionar sobre la partida de Javier y el dolor que deja su ausencia. Reconoció que, ante una pérdida inesperada, surgen preguntas difíciles y resulta complicado comprender por qué suceden estas cosas.

“Dios no castiga”, expresó durante su homilía, al señalar que la fe puede convertirse en un refugio para quienes enfrentan el duelo, aun cuando no encuentren respuestas a lo ocurrido.

El sacerdote recordó que la vida no nos pertenece por completo y que, aunque resulte doloroso aceptar la partida de alguien querido, la esperanza puede ayudar a sobrellevar la ausencia.

Pidió por el consuelo de la familia, los amigos y los compañeros de Javier, para que encuentren fortaleza en medio de la tristeza y mantengan vivo su recuerdo a través de las experiencias compartidas y la huella que dejó en quienes lo conocieron.

En uno de los momentos más significativos de su mensaje, comparó la muerte con una siembra: aunque Javier regresarías a su Padre, sus frutos permanecerían entre las personas que formaron parte de su vida.

“Detrás de su uniforme hay una persona, una familia y una historia”

Al concluir la misa, José Alejandro Cortés Infante, subcomandante de Bomberos, tomó la palabra en representación de la corporación.

Visiblemente afectado y con la voz entrecortada, expresó sus condolencias a los familiares y amigos del joven.

“Nos reúne una pérdida que nos duele profundamente, porque despedir a uno de nuestros compañeros nunca es sencillo”, manifestó.

Recordó que ser bombero significa estar dispuesto a acudir cuando otros necesitan ayuda, enfrentar situaciones difíciles, trabajar en equipo y poner, muchas veces, el bienestar de los demás por delante del propio.

Sin embargo, destacó que la vocación también representa una hermandad que se fortalece durante las guardias, las emergencias, los momentos de tensión y las enseñanzas compartidas.

“Por eso hoy no despedimos solamente a un compañero, despedimos a alguien que forma parte de nuestra historia y cuyo recuerdo seguirá presente entre este cuerpo de bomberos”, expresó.

Cortés Infante reconoció que la partida de Javier deja un vacío difícil de llenar, pero también recuerdos y experiencias que permanecerán en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.

A la familia le aseguró que no estaba sola y que sus compañeros permanecerían cerca para acompañarla en esos momentos tan difíciles.

También llamó a los integrantes de la corporación a valorar el tiempo que comparten, cuidarse unos a otros y honrar la profesión con responsabilidad, respeto y compromiso.

“Porque el uniforme puede guardarse, las guardias pueden terminar y las sirenas pueden dejar de sonar, pero el recuerdo de quienes compartieron nuestra vocación permanece”, expresó.

A nombre del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Francisco del Rincón, reiteró el respeto, el cariño y la solidaridad de la institución hacia la familia. “Hasta siempre, Javier. Muchas gracias”, concluyó.

Último pase de lista

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Gael Cortés, bombero de la corporación y cuñado de Javier, realizó el pase de lista.

Los nombres de sus compañeros fueron pronunciados uno a uno, mientras las respuestas de “¡Presente!” resonaban en el recinto como parte de la tradición y la identidad de los bomberos.

Entonces llegó el turno de Javier Alejandro Serrano Becerra. Su nombre fue pronunciado en medio de una despedida que hizo más profunda su ausencia en aquella estación donde durante cuatro años compartió la misma vocación con sus compañeros.

Un compañero también le dedicó unas palabras, mientras las sirenas y la alarma de la central se hicieron escuchar para rendirle homenaje.

No era una emergencia más. Era la despedida de uno de los suyos.

El último recorrido de un bombero

Después de la ceremonia, el cuerpo de Javier fue colocado en un camión de bomberos, escoltado por una guardia de honor integrada por sus compañeros.

En la unidad también fueron llevados una fotografía y algunos de sus objetos personales.

La banda de guerra encabezó la marcha. Detrás avanzó el camión que transportaba el féretro, seguido por familiares, amigos y compañeros que caminaron unidos por el dolor de la pérdida.

Elementos de Cruz Roja y Protección Civil también acompañaron el recorrido, mientras personal de Tránsito apoyó en el operativo para facilitar el paso del cortejo hacia su última morada.

Las sirenas volvieron a sonar, esta vez no para anunciar una salida de emergencia, sino para despedir a un compañero que dedicó parte de su vida al servicio de los demás.

Así, entre uniformes, honores y lágrimas, San Francisco del Rincón dio el último adiós al bombero Javier Alejandro Serrano Becerra. En la estación quedaron los recuerdos de cuatro años de servicio.

En sus compañeros, la huella de una hermandad que no termina con la muerte. Y en su familia, el dolor de una ausencia que ninguna palabra puede aliviar por completo. Descanse en paz, bombero Javier Alejandro.

AAK

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