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Honran a sus muertos

Lágrimas, rezos y música en el Día de Muertos

Por:

Camposantos repletos en D

Camposantos repletos en D

Manuel Carrillo
Alrededor de 20 mil personas visitaron ayer los panteones de la ciudad, tanto en la zona urbana como en la rural los capitalinos se congregaron para festejar a sus fieles difuntos, como doña Mariana Aguilar, quien desde 1959 llega a Santa Paula.
Este sábado, toda la familia estuvo presente para recordar a los abuelos y a don José Buenrostro Salinas, el “buen padre a quien aún amamos”.
Tere y Caro Buenrostro señalan que su padre está presente porque “nos dio mucho cariño, y la mejor forma de regresar ese afecto es recordarlo y venir a platicar con él”. Doña Mariana, sus hijas y nietos van con frecuencia a Santa Paula, “venimos cada quince días a platicar con papá, a llorar y a reír un poquito, eso nos reconforta, nos fortalece, nos da energía para continuar la vida”.
Pero tal vez el motivo más importante del festejo es la convivencia, como lo demuestran Anastasia Ramírez y Miguel Valdez, que vienen a ver a su hijo, Miguelito, que falleció hace 32 años, junto con ellos viene toda la familia: hijos, nueras, nietos y biznietos. “Llegamos a las 9 de la mañana, aquí almorzamos, comimos y vamos a permanecer hasta un poquito más tarde”, asegura don Miguel.
El motivo principal es la reunión familiar, la convivencia, pero también la reflexión, el afecto, como lo dice Tere: “yo tenía 5 años cuando mi hermano falleció, apenas si lo recuerdo, sin embargo, venir aquí me motiva a querer más a mis padres y al resto de mis hermanos, porque finalmente, este día, para nosotros es una verdadera fiesta, motivo de reunión y afecto”.
En otro rincón de Santa Paula, un niño reza, su oración es seguida por unas 15 personas, se trata de la familia Ramírez Aguilar; el rezo se prolonga por unos 30 minutos, tiempo en el que niño no deja de leer un pequeño libro de oraciones, dedicadas especialmente a los fieles difuntos. Doña Esperanza Aguilar Chávez explica que llegaron 40 familiares desde el barrio de Mellado para recordar “a todos nuestros muertitos”. Padres, suegros y abuelos forman parte de la lista de los Ramírez Aguilar.
Afuera y adentro del panteón, turistas nacionales, pero sobre todo extranjeros, también tuvieron un día de fiesta, a su modo, impregnándose de una de las tradiciones mexicanas más importantes.

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