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Quieren luz y agua en zonas irregulares

Tienen apoyo de programas de Sedesol, pero aseguran que les faltan servicios.

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Por vivir en asentamientos irregulares, cientos de familias no tienen los servicios b

Por vivir en asentamientos irregulares, cientos de familias no tienen los servicios b

Cientos de familias agradecen el apoyo que reciben del programa Oportunidades de Sedesol, aunque aseguran que todavía falta mucho por hacer, pues en las colonias irregulares donde viven carecen de servicios básicos.
En la pequeña casa de Rogelia Jasso conviven nueve personas; la mujer saca adelante a su familia con las ganancias que saca de la tienda de abarrotes que tiene en la colonia Las Águilas y del apoyo que recibe cada dos meses a través del programa Oportunidades.
Rosa Estrada también recibe el apoyo que le da la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) a través de Oportunidades; es madre soltera y vive con sus padres en una pequeña choza de cartón en El Edén.
Juan Lucio no está en una mejor situación, en su casa en Las Aguilar no tiene ni agua, ni luz y dentro de ella habitan seis personas, y aunque ha tratado de gestionar diversos apoyos de tipo social no ha conseguido ninguno.
NECESIDADES MÁS URGENTES
En la zona más alta de La Venada, Guadalupe Sánchez vive con su familia integrada por cuatro personas, recibe el apoyo de Oportunidades y se dedica a lavar ropa ajena para poder comprar todos los días comida para su hijos y esposo.
Todos agradecen el apoyo que les brinda la Sedesol; sin embargo, consideran que sus necesidades más urgentes no han podido ser cubiertas por las autoridades, pues tienen en común que en sus domicilios no cuentan con los servicios básicos, como lo son luz y agua.
El problema es que estás familias viven en zonas irregulares, en las que por estar en esta condición no pude ser llevado el suministro de agua potable ni de energía eléctrica.

SIN APOYO

El señor Juan Lucio viven en la misma zona, en su casa hecha, en partes de cemento y otras con láminas de aluminio y cartón, viven seis personas, aunque en realidad quienes más asisten son sus esposa, su hijo más pequeño y él.
Su familia no recibe ningún apoyo de la Secretaría de Desarrollo Social, aunque en su momento el trató de gestionar el ingreso al programa Migrante 3X1, para lograr que se pavimentara su calle.
Varios vecinos de la colonia lo apoyaron con las gestiones; entre todos debía juntar 57 mil pesos para que la obra se llevara a cabo. Sin embargo, varios de sus vecinos no quisieron aportar para la causa y la obra no se pudo llevar a cabo.
El hombre no quiere darse por vencido, dice que sigue acudiendo a la Sedesol para ver si consigue el apoyo para pavimentación, alumbrado público o agua.
Y es que en su domicilio, donde vive desde hace siete años no tienen ni luz ni agua.
Dos veces por semana paga 100 pesos para que una pipa les lleve agua y así su familia pueda utilizarla en las necesidades más esenciales.
Por la noche, su casa y afuera de ella todo está en penumbras, pues tampoco hay alumbrado público en la zona, a pesar de que lo han solicitado muchas veces a las autoridades competentes.

COME CON OPORTUNIDADES

En el Eden, Rosa Estrada viven con su padres en una choza de cartón; si no fuera porque recibe el apoyo de Sedesol no tendrían ingresos para alimentar a sus hijos de cuatro y nueve años de edad.
Debido a que sus padres están en edad avanzada, ella debe llevar la responsabilidad de la casa, la cual en ocasiones delega a su hijo más grande, porque debe salir a trabajar limpiando casas para poder juntar dinero extra para el sustento diario.
Reconoce que su situación es difícil y que con los apoyos gubernamentales ha mejorado, pero lamenta que las verdaderas necesidades que desean cubrir tienen pocas esperanzas de conseguirlas, ellas son agua potable y alumbrado, para tener una vida más digna.
En La Venada, no sólo Guadalupe Sánchez no tiene agua, ni luz, en la misma condición está un grupo de familias que están asentadas en predios irregulares, a los que es imposible que lleguen los servicios básicos.
Varias familias de esta zona están inscritos a programas como Oportunidades, Más de 65 y a la Cruzada Nacional contra el Hambre. La ayuda les sirve, acepta Guadalupe, pero para ellos es más necesario contar con agua limpia y luz, para no tener que hacer todo a obscuras por las noches.
Lamentablemente, dicen la mujer, este es un sueño que aún no pueden cumplir, pues las autoridades les han repetido que los servicios básicos no podrán llegar a este asentamiento irregular.

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