Opinión

10 años de este recuerdo

Perdonen a este amigo educador. Con estas líneas tengo la enorme necesidad de agradecer la fundación de un recuerdo.

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Por: José Luis Palacios Blanco

...un recuerdo amorosamente fundado nos limpia los pulmones,  nos aviva la sangre, nos sacude  el otoño, nos renueva la piel y,  a veces, convoca lo mejor que  tenemos: el trocito de hazaña  que nos toca cumplir…”. Mario Benedetti

Perdonen a este amigo educador. Con estas líneas tengo la enorme necesidad de agradecer la fundación de un recuerdo. Un día como hoy, en septiembre del 2010 abrimos las clases de una institución innovadora que inició operaciones sin capital financiero, pero con el patrimonio empresarial y académico de la experiencia de los creadores. 

Hace 10 años nació la Universidad Meridiano, A.C. proponiendo una oferta educativa que nadie tenía en ese momento; programas de bachillerato, licenciatura y posgrado diferentes orientados al periodismo, al medio ambiente y a la innovación.

Don Ernesto Gómez me había invitado en dos ocasiones anteriores a crear una escuela de periodismo, intención que tenía él desde el origen del periódico am y más recientemente por el crecimiento del medio. Por eso, la invitación a concretar esa idea. Y supongo, que como a su servidor siempre le había tocado iniciar proyectos desde la nada, me invitó. 

Pero aquí me percaté de algo distinto: Don Ernesto me invitaba a ser “socio” con él. Aun siendo una asociación civil, el ser asociado implicaba, como ya lo había hecho en otras instituciones, ser compañero de riesgo y de inversión. Esa inversión que no es solo financiera, sino de la personalidad entera, donde se pone la vida.

Como la enorme mayoría de los mexicanos, prefiriendo ser empleado y no autoempleado o emprendedor, colaboré por años con empresas e instituciones y en el salón de clase enseñé cómo se crea una empresa. Pero una cosa es dar clase y otra, hacerlo realidad. 

Por eso es tan difícil el tránsito en los “cuadrantes” que plantea Robert Kiyosaki: el primero es confortable, pues el empleo es seguro y más en el gobierno o en la política; brincar al segundo, el del autoempleo, es más complicado pues allí el empleo es uno mismo y se tiene que aprender a vender. El tercer cuadrante, el del “creador-dueño” de un sistema, implica riesgos, se generan empleos, se apuesta el patrimonio, se rompe con la seguridad y por eso es tan complicado para nuestra manera de ser y pensar.  

Por eso, hace 10 años, fundé este recuerdo. Formé el proyecto con egresados de la UTL que me habían seguido en la idea. Los profesores fueron colegas con quienes hemos coincidido en otros proyectos y que no por el pago sino por comulgar en una causa, aceptaron participar.

Y así, en una red de amistades creadas por años, fueron pasando la voz de boca en boca y llegaron padres de familia, muchos de ellos ex alumnos, para confiarnos a sus hijos.

Aprendí que crear una universidad no es sencillo si consideramos que el proceso más complicado es obtener los acuerdos de validez oficial de estudios. No es fácil en este querido País, obtener los RVOE, pues se requieren instalaciones, planta de profesores, diseño de planes y programas y cantidad de requisitos complejos.

Les decía a colegas que el proceso más complejo es tener la responsabilidad de convencer a otros de algo que todavía no existe. Pero así fue mi vida: vender sueños en donde el proyecto de vida es el hilo conductor de la ilusión. 

Lo educativo, lo académico, con formato laico y la inspiración en el humanismo universal fue el inicio de la UM. Pero ofrecer programas como periodismo digital, videografía, ecoturismo, energías renovables, gerontología, incursionando en el conocimiento de actividades profesionales del futuro no ha sido fácil. 

Se trataba de diseñar modalidades en aulas virtuales y con programas a distancia que permitieran tener estudiantes de cualquier parte del país y con precios accesibles. 

En resumen, crear, no solo administrar, como reto del emprendedor y que es harto diferente a esperar cada 15 días a recibir un sueldo, y así, emprender para crear empleos y cada quincena, tener la satisfacción de dar empleo. Por eso, agradezco a quienes simpatizaron con esta idea de crear una institución “verde”. 

Serán rostros nuevos e ideas frescas las que continúen con la institución y la enriquezcan. Serán más redes en proyectos las que ronden por el meridiano que marca el tiempo. Gracias, vida, por estos 10 años. Será más gente que en el futuro, siga fundando recuerdos.

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