Un mundo nos vigila

Los domingos hemos hablado sobre los riesgos del Internet y las “redes sociales” para nuestros hijos; ahora hablemos de nuestros riesgos

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Por: Santiago Heyser Beltrán

Los domingos hemos hablado sobre los riesgos del Internet y las “redes sociales” para nuestros hijos; ahora hablemos de nuestros riesgos.

R- Guarraguauuu, mi Santias, que bueno que abordas este tema; pues después de leerte los domingos, cuando escribes en mancuerna con tu hijo, lo primero que hice fue quitarle sus celulares a mis cachorritos ante el riesgo de que, con la información que de las personas recaban las “redes sociales”, manipulen sus perrunas mentes.

S- No sé si quitarles los celulares a nuestros hijos sea la mejor decisión, mi Rufo, finalmente, como explicamos, la tecnología tiene sus pros y sus contras.

R- Grrr, quizás no me expresé bien, mi Santias; no le quité sus celulares a todos mis cachorros, solo a los pequeños, a los que tienen un equivalente a menos de 15 años de Uds. los humanos.

S- En eso sí coincidimos, mi Rufo; de la misma manera en la que existen clasificaciones para programas y películas en función de las edades, los dispositivos de comunicación deben estar a la disponibilidad de nuestros hijos a partir de los 15 años o después de la secundaria, no antes, y eso con ciertas restricciones mientras los educamos y los preparamos para la vida y eventos que van a tener que enfrentar; ya que, con el acceso que se tiene a la información desde los dispositivos, prácticamente no hay manera de que podamos apoyarlos para evitar que vean temas o aborden asuntos que en lugar de ayudarles en su formación les dañen, me explico: sin ningún filtro llegan a todos los celulares noticias de asesinados y secuestrados, de guerra y de hambre, de abusos y de explotación humana, de incendios y de terremotos; y no hay manera de que esa información, sin enmarcarla en un contexto adecuado, no dañe y estrese a nuestros hijos creándoles una angustia vivencial; ello en adición al daño que genera ver basura como la que presentan las novelas, muchos videos de Tik Tok o los contenidos de youtubers. Los niños, que deben crecer en un entorno de felicidad, tranquilidad y amor en lo que alcanzan la madurez, hoy están viviendo en un mundo de distorsión informativa, miedo y ansiedad que les impide disfrutar de su niñez y les transporta a un mundo de preocupaciones que todavía no les toca vivir, por una sencilla razón, sus mentes y sus corazones están en formación, no están preparadas para lidiar con guerras y destrucción, con contaminación y desastres planetarios o con basura informativa, que si bien son riesgos reales, no son su realidad.

R- Guauuu, y eso que no tocaste el tema de la sexualidad, en donde la pornografía nos cosifica y a Uds. los deshumaniza, quitándole al milagro de la sexualidad todo rasgo humano y rebajándolo simplemente a un mundo sensorial donde el amor, la ternura y el respeto a la vida no tienen cabida; mundo que de manera natural conduce a iniciarse en  drogadicción (primero con un cigarro de marihuana) y en el alcoholismo (primero con dos cervezas) y de ahí al delito (primero mintiendo) y al crimen (primero robando a nuestros padres).

S- Es verdad, perro, la pornografía deshumaniza la sexualidad humana, nos cosifica y daña nuestra capacidad de amar, rebajando el maravilloso acto de procrear en un entorno de amor y mutuo respeto, a un evento intrascendente de búsqueda de placer, lo que de rebote lesiona el respeto por la vida misma, cuyo origen está precisamente en la sexualidad.

R- Guau, hasta aquí está claro el cuidado que debemos tener al educar y el riesgo que representa el acceso irrestricto a todo tipo de información; pero tú iniciaste el artículo con un título provocador, mi Santias: “Un mundo nos vigila”.

S- Así es, mi Rufo y esto nace del abusivo intento del gobierno federal y los congresistas de mayoría, para obtener nuestros datos personales, de ubicación y biométricos para controlarnos; tema que hasta hoy solo se ha implementado en países totalitarios o en dictaduras como la china o la venezolana, pero, que de manera subrepticia, está conformándose en países (como USA) cuyas vidas y sistemas giran alrededor de las redes sociales, como control de masas y de ciudadanos; me explico: Por curiosidad busque la manera de conocer el perfil que de mi persona tienen en Facebook y me llevé una sorpresa, me tienen catalogado como: antagonista del gobierno y me definen como de izquierda; es decir, me etiquetan y esa información de mi persona está a la venta, por lo que, si viviéramos en una dictadura o en un régimen totalitario, sin mayor análisis, con idiotas como los que hoy toman decisiones en el gobierno federal y en el Congreso (salvo honrosas y escasas excepciones), podría ser apresado al considerarme un peligro sin mayor análisis o investigación y peor aún, por un error de percepción e interpretación del inhumano sistema de recopilación de datos personales, simplemente porque, al hacer una tarea sobre el marxismo cubano o sobre la vacuna Sputnik, me puse a investigar sobre Fidel Castro, Putin o el Che Guevara y terminé clasificado como comunista… ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión.

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