Irapuato.- Desde la experiencia del dolor, la búsqueda y la estigmatización social, integrantes del colectivo de madres buscadoras Hasta Encontrarte encontraron en el arte una herramienta para narrar su historia y exigir empatía. 

Así lo expresó Bibiana Mendoza, representante del colectivo, al presentar un proyecto performático surgido tras un proceso de formación y acompañamiento artístico.

La activista explicó que la iniciativa nació luego de capacitarse con distintas organizaciones en ciudades como Tijuana y Mexicali, donde aprendieron a nombrar su experiencia desde otros lenguajes.

Nos hemos estado capacitando con diferentes organizaciones que nos han enseñado a hablar un poquito de este tema y de ahí nació la idea del fanzine”, señaló.

¿Qué es un fanzine?

Un fanzine es una publicación periódica o artesanal, generalmente pequeña y de formato reducido, hecha por aficionados o colectivos sobre un tema específico. En el caso de las madres buscadoras, funciona como herramienta artística y de memoria, donde plasman sus historias, experiencias y emociones, buscando generar empatía y visibilizar su lucha.

Este proyecto, presentado el sábado 20 de diciembre, fue seleccionado en una convocatoria de la Secretaría de Cultura, lo que permitió al colectivo desarrollar un proceso creativo basado en la memoria personal y colectiva de las mujeres buscadoras.

“Aplicamos a una convocatoria de la Secretaría de Cultura, somos beneficiarias y el fanzine habla de la vivencia del día a día de las mujeres buscadoras”, indicó.

Como parte del proceso, las integrantes participaron en un primer taller con la escritora Daniela Rea, donde reflexionaron sobre su vida antes de la violencia.

“Veíamos quiénes éramos antes de que la violencia llegara al estado de Guanajuato y todas coincidimos en que fuimos felices en nuestras infancias, aunque con carencias económicas, cuando teníamos a la familia completa sentíamos que nada nos faltaba”, relató Mendoza.

Agregó que con el avance de la violencia, también llegaron la impunidad, la criminalización y el abandono institucional.

“Por la impunidad y la complicidad se fueron metiendo las sustancias ilícitas a nuestros territorios y, en lugar de tener un Estado que se hiciera responsable de su ausencia, vimos mensajes criminalizadores: que fuimos malas mamás, que éramos alcahuetas, que se lo merecían”, lamentó.

Recordó declaraciones de autoridades que, dijo, reforzaron esos estigmas en la sociedad.

“No se nos olvidan palabras como ‘en algo andaban’, ‘es una guerra entre ellos’, y esos mensajes tienen mucho alcance; recaen en la sociedad que nos abandona cuando nos desaparecen a alguien”, afirmó.

La activista subrayó que las familias no solo enfrentan la desaparición de sus seres queridos, sino también el rechazo social.

“Nos dejan en un abandono total, luchando contra cosas que no deberíamos de estar luchando”, expresó, al tiempo que destacó el esfuerzo constante por generar empatía y romper prejuicios.

En ese camino, el colectivo de madres buscadoras ha llevado su mensaje a distintos espacios culturales dentro y fuera del país.

“Hemos participado en teatros, estuvimos en Colombia, en Yucatán, en el Cervantino, y ahora a las buscadoras les llama esta parte del teatro y el performance”, señaló.

En el ejercicio performativo de la memoria, la buscadora Dulce María Morado Reyes, hermana de Jesús Reyes, desaparecido el 24 de abril de 2019, compartió su testimonio.

“Mi hermano estuvo en un lugar equivocado, pero era una buena persona, tenía su carácter, pero era un hombre de buen corazón”, expresó.

Reconoció que la desaparición de su hermano marcó su vida profundamente.

“Aunque no lo parezca, he tenido que ser fuerte e inventar otra realidad junto a mis compañeras, que ahora son mi familia del mismo dolor”, dijo, al tiempo que reafirmó su esperanza: “Tengo fe en que en algún momento encontraré a mi hermano. Te buscaré hasta mi último aliento”.

Por su parte, Karla Martínez habló del amor y la fortaleza que la impulsan a seguir buscando a su hermano.

“Mi primer recuerdo es que mi hermano siempre estuvo presente en toda mi niñez, él era mi amigo, mi confidente”, compartió.

Recordó una anécdota de su infancia como una metáfora de la búsqueda que hoy encabeza.

“Cuando aprendí a andar en bicicleta él me decía ‘tú puedes, yo nunca te voy a soltar’. Ahora soy yo la que no lo va a soltar”, afirmó.

Finalmente, Karla destacó la fuerza del acompañamiento colectivo.

“Somos un colectivo de mujeres que caen y se levantan todo el tiempo, pero llevamos casi cinco años juntas en este caminar y no nos vamos a separar hasta encontrarlos a todos”, concluyó.

JRL

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