Irapuato.- La propuesta de reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México enfrenta retos importantes en el sector productivo, particularmente en áreas como la manufactura, donde aún existe una alta dependencia de la mano de obra, señaló Francisco de Alba Varela, presidente del Comité de Colonos de la Ciudad Industrial de Irapuato.
Por su parte, el líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Irapuato, Roberto Palacios Pérez, urgió a que la reforma laboral avance en otras áreas como quitar impuesto a horas extras y aguinaldo.
Tecnológicamente, no preparados para jornada de 40 horas
El representante empresarial advirtió que, aunque la medida no impacta directamente a todas las empresas, sí representa un desafío estructural para el país. “A mí lo que me preocupa es que tecnológicamente no estamos preparados como para poder empezar a disminuir esa parte”, expresó.
Indicó que la realidad industrial en México aún dista de contar con procesos automatizados que permitan una transición sencilla hacia jornadas más cortas.
“Desgraciadamente, como país y por la falta de inversión, todavía dependemos mucho de la mano de obra”, afirmó, al advertir que una reducción en las horas laborales podría afectar principalmente a las áreas productivas.
Señaló que el cambio implicaría complicaciones en sectores clave. “A la hora que se le pegue duro a la mano de obra, se va a dificultar. Las áreas productivas, principalmente el tema de manufactura, se vuelvan más complicadas”, puntualizó.
¿Y las prestaciones sin impuesto?
En una entrevista anterior, el líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Irapuato, Roberto Palacios Pérez, señaló que es una demanda histórica de la clase trabajadora.
Advirtió que el esquema actual de pago de horas extra resulta poco atractivo debido a la carga fiscal. “El pago de horas extra no es negocio si la mitad se entrega al gobierno, por eso pedimos que este ingreso quede exento”, comentó.
Palacios Pérez también planteó la necesidad de revisar el tratamiento fiscal de prestaciones como aguinaldos, utilidades y viáticos, con el objetivo de que los trabajadores reciban un mayor beneficio real.
“El tiempo de los empleados debe valorarse no solo en su jornada ordinaria, sino también en las prestaciones (…) sin que esto se vea mermado por cargas fiscales excesivas”, concluyó.
Actualmente, la iniciativa para reducir la jornada laboral en México se ha planteado con una implementación gradual de las 40 horas por semana que debe trabajar un empleado hacia el año 2030, en medio de posturas encontradas entre el sector empresarial y los representantes de los trabajadores.
Reducción de forma profresiva
Este año las empresas deberán comenzar a prepararse para enfrentar la disminución gradual de la jornada laboral, que iniciará en 2027 al pasar de 48 a 46 horas.
Ante esta situación, las empresas tendrán el reto de mejorar la productividad, sumar personal y enfrentar el costo que esto representa.
De forma preliminar, se anticipa un impacto del 27 % en la operación de las empresas; con un solo trabajador, el impacto anual estimado puede superar los 65 mil pesos para cumplir con la jornada de 40 horas.
Para muchos, esa diferencia puede significar seguir abiertos o cerrar, señaló Juan Carlos Moreno Rodríguez, vicepresidente de Asuntos Fiscales en la Concanaco Servytur México y consejero en Canaco Servytur León.
Explicó que realizar el ajuste de forma inmediata tendría efectos en las empresas, al provocar que salgan del mercado, que sus productos se encarezcan y que pierdan competitividad.
A ello se suma la necesidad de contratar personal y el aumento en el pago de prestaciones como IMSS, Infonavit, ISR (Impuesto Sobre la Renta), además de impuestos estatales.
Por ello, recomendó a las empresas revisar su operatividad y comenzar a buscar herramientas que eficienten sus procesos, como maquinaria, tecnología y capacitación.