Irapuato, Guanajuato.- “Un fallo no me devuelve a mi hijo, pero sí protegemos a los demás”, así lo consideró Norma Rangel, madre de Ángel Yael, estudiante asesinado por la Guardia Nacional, luego de que una juez emitió un fallo condenatorio. Mientras que Edith, una de las víctimas, dijo que por fin se siente tranquila.

Previo a la audiencia de individualización de sanciones, la mamá de Ángel Yael comentó en entrevista que se siente escuchada y agradecida con este fallo histórico, pues aunque no le devuelve la vida a su hijo, espera que sirva para que otros elementos se piensen las cosas dos veces antes de jalar el gatillo.

“Que esto sirva para que lo piensen un poquito más antes de tomar una decisión errónea, que tristemente pues acaba con la vida de no solo un estudiante, sino con toda una familia”, declaró.

“Agradecida porque hemos sido escuchados, agradecida porque se da un fallo a favor como debería de ser. Tomando en cuenta que pues no se podía defender lo indefendible, entonces aun así con el equipo nos arriesgamos a llegar hasta aquí y pues gracias a Dios se consiguió”, expresó Norma Rangel.

Informó que habla por todas las madres para las que la justicia no ha llegado y que espera que un día la tengan. Para ella y su hija, Ángel Yael sigue vivo, es su pilar y es su recuerdo lo que las mantiene de pie. Su habitación sigue intacta, lo que también les permite mantenerlo presente y hay un espacio dedicado a él en su casa.

“Ángel vive con nosotras y sí, es quien nos mantiene de pie… Yo quisiera hacer más si esto lo pudimos conseguir con el equipo de la Universidad de Guanajuato para mi hijo, para los estudiantes, pues imagínense qué no quisiera yo poder hacer por esas madres. Pero pues también estoy consciente que la vida no la resuelvo yo. Y también estoy consciente que en actos que no muy posiblemente a estas alturas se van a poder detener. Creo yo que sí es un llamado al gobierno para hacer caso. En serio, yo vivo esta situación y estoy presente en este juicio, en nuestras audiencias y me doy cuenta, no hay manera de defender lo indefendible”, agregó la madre.

Narra víctima su recuperación y trauma

Edith tenía 22 años cuando la tarde del 27 de abril del 2022 un proyectil de bala entró por su tórax a la altura del hombro y salió por su espalda cerca de la escápula, el daño fue devastador (ella viajaba en la Ecosport atrás de Ángel Yael). Llegó al hospital muy grave con un choque hipovolémico, contusión pulmonar y una fractura de húmero; su hombro básicamente quedó destrozado.

Edith, víctima de la Guardia Nacional, durante ataque en que murió Ángel Yael. Foto: María José Soto

Hoy, a cuatro años del ataque, no puede levantar el brazo, necesita ayuda para lograrlo y apenas tiene un rango de movilidad del 40 %. Cosas cotidianas como bañarse o comer son imposibles con ese brazo y el escribir le cansa.

Su recuperación le ha costado tres cirugías, placas, tornillos, reconstrucción, transposición tendinosa y hasta injertos de hueso, además de años en rehabilitación primero en el CRIT y luego en el INGUDIS; ella no pierde la esperanza de recuperar un poco más de movilidad y fuerza.

“Ha sido bastante larga la rehabilitación, al principio de cuando me dieron de alta, duré dos años, alta con el doctor que me checaba la placa, después entré a rehabilitación y duré dos años sin rehabilitación. Después me dieron de alta y me dijeron que ya era todo lo que se podía hacer. Quedé con una afectación en el brazo, pues no lo puedo levantar. Entonces pues sí me cuesta trabajo hacer varias cosas, lo más básico como bañarme, a veces hasta comer, me canso mucho al escribir”, mencionó.

Para Edith, la experiencia fue muy traumática por lo que incluso dejó de estudiar un tiempo. Sin embargo, con el trabajo de la mano de su apoyo psicológico y psiquiátrico ha podido regresar a estudiar y está a poco más de un año de salir de la licenciatura. Dijo que su meta es salir y ejercer su carrera.

Mencionó que con el fallo contra Jesús “N” e Iván “N” la deja más tranquila porque, aunque dentro del campus no se sentía insegura, sí afuera, cuando espera el camión donde ocurrieron los hechos y porque la Guardia Nacional está presente en las calles.

“Creo que me siento, no feliz, pero sí en paz, un poquito de más tranquilidad y más confianza de saber ese fallo que dio la jueza. A veces voy con miedo, a veces hay bastantes autos de Guardia Nacional ya en todos lados. Entonces sí, los veo con un poco de miedo… Yo tenía planeado terminar mi carrera y ejercer. Sin embargo, por esto que pasó, pues ya lo tuve que pausar algunos años. Pero ahorita ya regresé, intento echarle todas las ganas, todo lo que se pueda de parte mía, yo sí quiero salir y quiero ejercer. No me quiero quedar estancada en lo que sucedió”, mencionó Edith.

Irá Guardia Nacional por apelación

Durante la audiencia, la defensa de Jesús “N” e Iván “N” adelantó que no están conformes con el fallo de la jueza y que apelarán. Mientras que los asesores jurídicos de las víctimas pidieron una reparación del daño de 16 millones de pesos para los padres de Ángel Yael y dos millones 800 mil pesos para Edith, Laisa y Arón.

Además, una perito en psicología de la Fiscalía General de la República (FGR) declaró que cuando evaluó a la señora Norma, ella tenía un deterioro cognitivo severo, desorientación, aislamiento, impacto en su salud, daño psicológico, emocional y familiar provocados por el trauma del homicidio de su hijo, por lo que requería atención psicológica e inclusive psiquiátrica.

Mientras que Arón y Laisa también presentaron daños psicológicos y emocionales, tenían problemas para integrarse, temor constante, aislamiento, tendencias evitativas, alteraciones del sueño y afectaciones en esferas esenciales de su vida.

HLL

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