Historia 055
Esta es la historia 055 de 450 que te contaremos sobre León
En el corazón del Centro Histórico de León, sobre la calle peatonal 5 de Mayo, una figura discreta pero profundamente simbólica acompaña desde hace décadas el paso de los transeúntes.
Se trata de la escultura de Cri-Cri, el Grillito Cantor, un homenaje permanente a Francisco Gabilondo Soler, uno de los compositores más queridos de la música infantil en México y América Latina.

Aunque Gabilondo Soler fue originario de Orizaba, Veracruz, y su legado pertenece a todo el país, son pocas las ciudades que han decidido preservar su memoria a través de un monumento público. León es una de ellas.
La presencia de Cri-Cri en esta calle no solo honra al músico, sino también al universo de imaginación, enseñanza y sensibilidad que construyó a través de sus canciones.
Un grillito con violín en el corazón de la ciudad
La escultura se localiza frente a la histórica Casa de las Monas, uno de los edificios más reconocidos del centro leonés.
Representa a Cri-Cri con su característico violín hecho de hoja, una imagen que remite de inmediato al mundo fantástico creado por Gabilondo Soler.
La pieza forma parte de una fuente urbana, lo que refuerza su carácter lúdico y la convierte en un punto de encuentro, especialmente para niñas, niños y familias.

Instalada alrededor de 1981, la escultura ha sido desde entonces uno de los referentes más entrañables del Centro Histórico.
A lo largo de los años ha sido objeto de diversas restauraciones, tanto por el paso del tiempo como por actos de vandalismo, principalmente el robo recurrente de sus antenas, un detalle que se ha convertido casi en parte de su historia.
El autor de la obra
La escultura de Cri-Cri en León fue realizada en bronce por el artista mexicano Víctor Gutiérrez, un escultor con una amplia trayectoria en la obra pública.
Nacido el 9 de noviembre de 1950 en la Ciudad de México, Gutiérrez se formó en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda y en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
A lo largo de su carrera ha realizado más de dos mil obras públicas en México y en el extranjero, trabajando materiales como piedra, bronce y mármol.
Su producción se distingue por la representación de personajes históricos, religiosos y figuras de la cultura popular.
Además de su obra escultórica, su trabajo de caballete ha sido expuesto en países como Estados Unidos, Irlanda, Francia, Holanda y China, de acuerdo con una reseña del sitio web del Municipio de León.
La imagen de Cri-Cri: del papel al bronce
La figura que inspira la escultura leonesa tiene su origen en la ilustración creada por José Luis Tamayo Barbosa, uno de los pioneros de la animación en México.
Tamayo es reconocido como el autor de la imagen más difundida de Cri-Cri, surgida tras un concurso organizado por Reader’s Digest en 1963. Desde entonces, ese grillito con violín se convirtió en la representación visual definitiva del personaje.

Esa imagen ha servido de base para diversas esculturas y homenajes en distintas ciudades del país, aunque cada una con particularidades propias.
En León, la escultura mantiene esa estética reconocible, pero adaptada al entorno urbano y a su función como fuente pública.
Francisco Gabilondo Soler y su legado
Francisco Gabilondo Soler, conocido universalmente como Cri-Cri, fue mucho más que un compositor infantil. A través de su programa de radio y de sus canciones, construyó un universo narrativo donde la música era también una herramienta educativa.
Temas como El ratón vaquero, Caminito de la escuela, Mi burrita o El vals del rey forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
Sus composiciones, traducidas a distintos idiomas, siguen vigentes no solo por su melodía, sino por los valores que transmiten.
Además, Gabilondo Soler fue socio fundador de la Sociedad de Autores y Compositores de México, lo que confirma su relevancia en la historia musical del país.
En 2007, con motivo del centenario de su nacimiento, se realizaron homenajes a nivel nacional.
Restauraciones y permanencia
La escultura de Cri-Cri en León ha sido restaurada en varias ocasiones.
Una de las intervenciones más recientes ocurrió en julio de 2017, cuando fue atendida por la cuadrilla de la escultora Rosario Rozas. En ese proceso, la pieza recibió un tratamiento especializado, incluyendo un baño de cobre y la reposición de sus antenas. Con el paso del tiempo, estas han vuelto a desaparecer, y actualmente la figura luce nuevamente sin ellas.

A pesar de ello, el monumento conserva su fuerza simbólica. Más allá de los detalles materiales, la escultura sigue cumpliendo su función: recordar a uno de los grandes creadores de la cultura popular mexicana y mantener vivo su universo imaginativo en el espacio público.
Un homenaje que dialoga con la ciudad
Aunque existen otros homenajes a Cri-Cri en ciudades como Orizaba -su lugar de nacimiento-, Ciudad de México y Mérida, la escultura de León es considerada una de las más queridas por su cercanía con la vida cotidiana.
No está en una gran plaza monumental, sino en una calle peatonal, integrada al tránsito diario, a la conversación y al paseo.
Así, en la calle 5 de Mayo, entre comercios, edificios históricos y el ir y venir de la gente, Cri-Cri sigue tocando su violín, recordando que la imaginación, la música y la memoria también forman parte del patrimonio de una ciudad.
DAR
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