Historia 105

Esta es la historia 105 de 450 que te contaremos sobre León

Cuando la Villa de León fue fundada en 1576, uno de sus primeros alcaldes fue Antonio Rodríguez de Lugo. Más que un funcionario colonial, se convirtió en una figura clave en la defensa de negros y mulatos en los primeros años de la ciudad.

Antes incluso de la fundación formal de León, Rodríguez de Lugo ya poseía tierras en el Valle de Señora. Entre sus propiedades destacaba la estancia de La Cañada, donde daba alojamiento a negros y mulatos. Con el tiempo, ese lugar sería conocido como Cañada de Negros, nombre que conserva hasta nuestros días.

De acuerdo con documentos de la época, Rodríguez de Lugo acudió ante el capitán Juan Alonso de Torres para solicitar ser admitido como vecino de la nueva Villa. Llegó acompañado de trabajadores mulatos que formaban parte de su círculo de confianza, según lo documentó el historiador Wigberto Jiménez Moreno.

En las listas de los primeros habitantes de León aparecen Diego Hernández y Miguel Ramírez, ambos mulatos. Las actas señalan que Diego Hernández era hombre de confianza de Rodríguez de Lugo.

El sistema de castas y el origen del conflicto

Durante la época virreinal existía una estricta clasificación social basada en el origen racial. El hijo de un español y un negro era considerado mulato; el de español e indígena, mestizo; y el de español y mulata, morisco, entre muchas otras categorías que estructuraban la jerarquía social.

Extracto de un cuadro del Siglo XVIII que muestra la clasificación de castas en la época de la colonia. Foto: Museo Nacional del Virreinato

Con el paso de los años, la convivencia entre españoles, indígenas, negros y mulatos comenzó a generar tensiones, especialmente entre algunos colonos españoles. Uno de los principales inconformes fue el capitán Juan Alonso de Torres, también fundador de la Villa.

El 2 de octubre de 1597, Torres solicitó que los mulatos que vivían entre los españoles fueran reubicados en un barrio fuera de la Villa de León. Argumentaba que existía un decreto virreinal que ordenaba que los mulatos habitaran fuera de los pueblos.

Sostenía además que, si eran retirados, llegarían más vecinos españoles, pues —según su postura— una de las razones por las que no se poblaba más la Villa era que los mulatos ocupaban “las casas en lo mejor” del asentamiento.

La acusación contra Rodríguez de Lugo

La disputa se prolongó durante varios meses. En distintas actas, Juan Alonso de Torres acusó directamente a Antonio Rodríguez de Lugo de haber llevado a numerosos mulatos a la Villa y de haberles otorgado ubicaciones privilegiadas.

El 20 de febrero de 1598 dejó asentada esta declaración:

llegó el dicho Antonio Rodríguez a mí para que lo admitiera por vecino y lo admití, y trajo por su criado a este Diego Hernández, mulato, y a otros muchos (…) y como fue aquel año Alcalde y no se hacía más de lo que quería por no haber Alcalde Mayor, los avecindó, no solamente al dicho Diego Hernández, sino a los demás, que fue causa que muchos españoles que habían firmado dejaron de venir porque daba a los mulatos lo mejor”.

Detrás del conflicto también había intereses personales. Uno de los vecinos mulatos era Francisco Hernández, hijo de Diego Hernández, ya fallecido. Juan Alonso de Torres deseaba que las tierras de este vecino le fueran cedidas para repartirlas entre sus propios hijos.

Alonso de Torres no logró apropiarse de las tierras que ambicionaba, pero sí consiguió instalar la idea de que mulatos y negros debían vivir fuera del núcleo español. 

En 1597 ambos grupos fueron enviados a un sitio destinado para ellos, bajo la promesa de que no perderían sus propiedades en la Villa. De ese proceso surgiría lo que con el tiempo sería conocido como Barrio Arriba.

El surgimiento de Cañada de Negro

El nombre de Antonio Rodríguez de Lugo también quedó ligado a la historia de Cañada de Negros, localidad ubicada a unos 40 kilómetros del centro de León, hoy perteneciente al municipio de Purísima del Rincón.

El historiador Mariano González Leal describe a Rodríguez de Lugo como “hombre de excelentes sentimientos” y propietario de la Estancia de La Cañada. 

El apellido “de Negros” se originó porque llevó a vivir allí a numerosos mulatos, mestizos, negros y coyotes, muchos de ellos rechazados por otros pobladores, a quienes ofreció trabajo, acomodo y protección.

En una sociedad estructurada por jerarquías raciales y privilegios de origen, Antonio Rodríguez de Lugo no solo figura como fundador y alcalde de la Villa de León, sino como un personaje que, desde su posición de poder, ofreció protección y oportunidades a un grupo marginado dentro del orden novohispano. 

Su legado quedó inscrito no solo en las actas coloniales, sino también en la geografía y la memoria histórica de la región.

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