Historia 194

Esta es la historia 194 de 450 que te contaremos sobre León

Llegó a León cargando engranajes… y terminó construyendo el rostro histórico de toda una ciudad. Cecil Louis Long, conocido como Luis Long, es el autor intelectual de la silueta urbana que hoy definimos como “orgullo leonés”.

Un relojero inglés en el Bajío

Como bien señala el cronista de la ciudad, Luis Alegre, Long no solo fue un constructor; fue un visionario que entendió que una ciudad se mide por la precisión de sus relojes y la solidez de sus cúpulas.

Nacido en Londres en 1844, Long no llegó a México con planos bajo el brazo, sino con engranajes. Su formación original era la de un meticuloso relojero. Esa preparación, fortalecida en Suiza, le permitió dominar principios cercanos a la ingeniería, el cálculo y la mecánica, habilidades que más tarde trasladaría a la arquitectura con naturalidad.

Su formación como relojero le permitió entender otras disciplinas como la ingeniería y la arquitectura”, explica Luis Alegre.

Su llegada a León en 1877 marcó un antes y un después. En una ciudad que aún enfrentaba retos urbanos, encontró el espacio ideal para desarrollarse. Comenzó como relojero, pero pronto su capacidad lo llevó a participar en proyectos cada vez más complejos.

El encargo que lo cambió todo

El punto de quiebre llegó en 1885, cuando el obispo Tomás Barón y Morales le encargó la construcción del reloj principal de la Catedral Basílica Metropolitana de León. Ese mecanismo, que sigue funcionando hasta hoy, no solo confirmó su precisión técnica, sino que también evidenció su sentido estético.

Reloj principal de la Catedral Basílica Metropolitana de León. Foto: Mary Ochoa

Ese mismo año marcó el inicio de una etapa en la que Long dejó de limitarse a su oficio original y comenzó a consolidarse como figura clave en la transformación de la ciudad.

Reconstruir León desde sus cimientos

Tras la inundación de 1888, León enfrentó una etapa de reconstrucción. Fue ahí donde Long tuvo una participación decisiva, especialmente en la Catedral, donde no solo intervino en la apariencia del inmueble, sino también en su estructura.

En Catedral es donde más evidencia tenemos de forma directa. Él reconstruyó los arcos internos para darle mayor solidez a la estructura. También construyó y decoró la capilla del Señor San José”, explicó el cronista de la ciudad.

Su trabajo permitió estabilizar uno de los edificios más importantes de la ciudad y, al mismo tiempo, redefinir su imagen.

Luis Long participó en la reconstrucción de la Catedral de León tras la inundación de 1888. Foto: Mary Ochoa

Una ciudad en expansión

A partir de ese momento, su presencia en León se multiplicó. Su primera obra relevante fue el Puente Barón, ubicado sobre el Malecón del Río y La Luz, pero con el paso de los años su participación se extendió a distintos ámbitos.

Puente Barón, ubicado sobre el Malecón del Río y La Luz. Foto: Mary Ochoa

Long trabajó en el malecón del Río de los Gómez y en estudios que sentaron bases para la distribución del agua potable, lo que demuestra que su visión iba más allá de lo ornamental. Su arquitectura respondía tanto a necesidades prácticas como a una intención de orden y estética urbana.

El legado de Luis Long se encuentra disperso en distintos puntos de la ciudad y del estado. En el centro de León dejó intervenciones clave como el Portal Aldama, que en su origen funcionó como un casino destinado a los sectores de mayor poder económico.

Casino de León, en el portal Aldama. Foto: Mary Ochoa

Así como la Casa Madrazo, una construcción que introdujo una lógica novedosa al integrar espacios comerciales en planta baja con uso habitacional en niveles superiores.

Casa Madrazo, ubicada en la esquina de 5 de Mayo y Portal Aldama. Foto: Mary Ochoa

Su trabajo también se refleja en la Escuela Modelo y en múltiples espacios religiosos, como la Capilla morisca del Señor San José y la torre del templo del Inmaculado Corazón de María.

Escuela Modelo de León, conocida oficialmente como Escuela Primaria Urbana N° 1 Aquiles Serdán. Foto: Mary Ochoa

Fuera de León, su influencia se extendió al Palacio Legislativo de Guanajuato y al Palacio Municipal de Salamanca, además de la presa y el templo de Jalpa de Cánovas.

A estas obras se suma el Mausoleo de Tomás Barón y Morales, que no solo representa una pieza arquitectónica, sino también el vínculo entre Long y uno de sus principales impulsores.

Cada intervención responde a un mismo lenguaje: el neoclásico ecléctico, una mezcla de estilos que en su momento representó modernidad y que hoy define la imagen histórica de León.

El tiempo como oficio y como símbolo

Además de sus construcciones, Long mantuvo su relación con la relojería. Fue responsable de instalar y dar mantenimiento a relojes en templos y edificios, incluido el de la Catedral.

Su trabajo no solo consistía en levantar estructuras, sino también en marcar el ritmo de la ciudad. Para él, el tiempo y la arquitectura estaban profundamente conectados.

Fue un hombre que nunca dejó de prepararse y que supo convertir la teoría en práctica para transformar León”, resume Luis Alegre.

La torre: refugio y símbolo

En su vida personal también dejó huella. En la casa donde vivió, hoy sede de la Escuela de Música de León, construyó en 1907 una torre en el patio posterior. Ese espacio fue concebido como observatorio y taller.

Casa Luis Long, hoy sede de la Escuela de Música de León. Foto: Mary Ochoa

Quienes lo conocieron lo describían como un personaje muy cerrado e introspectivo, de un clásico carácter inglés. Quizá por ello construyó una torre en su casa, pues le gustaba aislarse.

La torre refleja su carácter: reservado, metódico y enfocado en el conocimiento.

El León que imaginó

La relevancia de Luis Long no solo está en sus obras, sino en la forma en que ayudó a construir la identidad urbana de León.

“Él es el autor del imaginario de lo que para nosotros es el León histórico”, afirma Luis Alegre.

Antes de su llegada, la ciudad no tenía una estética definida. Con sus intervenciones comenzó a tomar forma una imagen urbana coherente, donde lo funcional y lo visual convivían.

“No se conformó con hacerlo bien, también lo hizo hermoso, porque sabía que estaba aportando a la imagen de la ciudad”.

Permanecer en León

Long también está ligado al Panteón de San Nicolás, donde participó en su desarrollo y donde hoy descansan sus restos. Su tumba forma parte del paisaje histórico del lugar, al igual que muchas de sus obras en la ciudad.

Murió en 1927, y casi un siglo después de su muerte, Luis Long sigue caminando silenciosamente por León: en sus torres, en sus portales, en los templos que sobreviven al tiempo y en la imagen de una ciudad que todavía lleva su firma.

Sus obras más importantes:

  • 1885 construyó el reloj de la Catedral.
  • 1888 participó en la reconstrucción de la Catedral, además del malecón del Río de los Gómez y el Puente Barón. 
  • 1895 Trabajaba en el aula mayor del seminario y la Escuela Modelo. 
  • 1900 Su obra alcanzó el Palacio Legislativo de Guanajuato y el Palacio Municipal de Salamanca.
  • 1902 Desarrolló la presa y el templo de Jalpa de Cánovas.
  • 1905 Realizó el Mausoleo de Tomás Barón y Morales, además del Casino de León y el Portal de las Tullerías.
  • 1907 Concretó la Casa Madrazo.

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