Historia 292

Esta es la historia 292 de 450 que te contaremos sobre León

Durante más de un siglo, historiadores, investigadores, cronistas y archivistas han evitado que León pierda su memoria. Gracias a ellos hoy conocemos cómo nació la ciudad, quiénes la gobernaron, cómo evolucionaron sus barrios y qué personajes marcaron su historia. Su trabajo permitió rescatar documentos, escribir los primeros libros sobre León, organizar archivos y preservar un patrimonio documental que estuvo a punto de desaparecer.

El hombre que salvó la memoria de León

En 1948, Vicente González del Castillo supo que el Ayuntamiento planeaba vender el Archivo Municipal como papel de desperdicio. La documentación estaba húmeda, rota y prácticamente abandonada, por lo que muchos la consideraban inservible.

Vicente González del Castillo. Foto: AHML

Vicente convenció al presidente municipal Rodrigo Moreno Zermeño de detener aquella decisión y, sin recibir sueldo, emprendió una tarea que cambiaría para siempre la historia de León. Aprendió paleografía para descifrar manuscritos de los siglos XVI, XVII y XVIII, limpió, clasificó y ordenó miles de documentos que parecían perdidos.

Su trabajo permitió organizar más de 32 mil documentos fechados entre 1580 y 1872, elaborar el primer índice del Archivo Histórico Municipal, formar una importante colección fotográfica y localizar una de las primeras copias conocidas del acta de fundación de la Villa de León.

En ese esfuerzo contó con el respaldo de Toribio Esquivel Obregón, Francisco Eduardo Salceda López y el etnólogo Wigberto Jiménez Moreno, quienes comprendieron que rescatar aquel acervo significaba preservar la memoria documental de toda la ciudad.

Los primeros historiadores de León

Mucho antes del rescate del Archivo Municipal, algunos intelectuales ya se habían dedicado a documentar el pasado leonés.

Uno de ellos fue Toribio Esquivel Obregón. Abogado, periodista, profesor y uno de los juristas mexicanos más reconocidos de su época, perteneció a instituciones como la Academia Mexicana de Jurisprudencia, el Colegio Nacional de Abogados y la Real Academia de la Historia de España. Además de sus aportaciones al derecho mexicano, dejó obras fundamentales para comprender la vida política y social de León, entre ellas León 1864-1908, Historia del Derecho en México, Mi labor al servicio de México y Recordatorios públicos y privados.

Toribio Esquivel Obregón. Foto: AHML

Otro pionero fue Sóstenes Lira, impresor y educador. Desde su imprenta publicó periódicos de orientación pedagógica. En 1905 editó Efemérides de la ciudad de León, una recopilación cronológica de los acontecimientos más relevantes desde el siglo XVI hasta principios del XX.

A esta primera generación pertenece también José Ruiz Miranda, poeta y orador, autor de León en los días de la lucha por la Independencia, investigación dedicada a documentar la participación de la ciudad durante el movimiento independentista.

Del rescate a la consolidación del Archivo

Tras la muerte de Vicente González del Castillo, en 1964 el abogado Timoteo Lozano Martínez asumió la dirección del Archivo Histórico Municipal. Continuó el ordenamiento del acervo y creó el primer Boletín del Archivo Histórico como órgano permanente de divulgación. Impulsó una biblioteca pública y publicó durante años las Estampas Leonesas en El Sol de León, acercando la historia local a miles de lectores.

Timoteo Lozano Martínez. Foto: AHML

Paralelamente, Wigberto Jiménez Moreno consolidó una trayectoria que lo convertiría en uno de los historiadores, arqueólogos y etnólogos mexicanos más importantes del siglo XX. Investigó en universidades de Estados Unidos, dirigió el Museo Nacional de Historia y el Departamento de Investigaciones Históricas del INAH, presidió el Consejo de Historia del instituto y fundó en 1982 el Colegio del Bajío. Sus estudios sobre el México prehispánico, la colonización del Bajío y el rescate de códices y documentos históricos siguen siendo referencia obligada para investigadores dentro y fuera del país.

En 1969 la dirección del Archivo Histórico quedó en manos de Francisco Eduardo Salceda López. Encabezó la institución durante catorce años y en 1978 fue nombrado primer Cronista Oficial de León. Durante su gestión incorporó cerca de 20 mil expedientes provenientes del archivo judicial del siglo XIX, fortaleciendo el patrimonio documental de la ciudad.

También publicó alrededor de cincuenta investigaciones históricas. Entre ellas La Colonización de la Alcaldía Mayor de León, Guanajuato, Cerros y Bajíos, Testigos de la Historia. Además de diversos estudios sobre edificios, personajes y tradiciones leonesas, además de colaborar de forma constante en El Sol de León y Periódico AM.

Francisco Eduardo Salceda López. Foto: AHML

Una nueva etapa

En 1983 comenzó una nueva etapa con Carlos Arturo Navarro Valtierra. Además de reorganizar la clasificación documental, creó fondos de apoyo para la investigación, reactivó la divulgación del Archivo mediante la revista Tiempos y consiguió la sede que actualmente ocupa la institución en la calle Justo Sierra.

Uno de sus mayores logros fue rescatar el Archivo de Notarías, integrado por más de dos mil libros con documentos que datan desde 1584, trabajo por el que recibió el reconocimiento del Colegio de Abogados. Más tarde fue nombrado Cronista Vitalicio de la Ciudad, distinción que reconoció décadas dedicadas a preservar y difundir la historia de León.

Carlos Arturo Navarro. Foto: AHML

La historia del Archivo Histórico Municipal es también la historia de quienes entendieron que conservar un documento significaba conservar una parte de León. Gracias a ese trabajo, las siguientes generaciones no solo encontraron un acervo rescatado y organizado, sino una base sólida para continuar investigando y acercar esa memoria a miles de leoneses.

La historia salió del Archivo

Mientras el Archivo Histórico Municipal fortalecía sus colecciones, varios investigadores comenzaron a llevar esa historia mucho más allá de los documentos.

Uno de ellos fue Antonio Malacara Moncayo, considerado uno de los grandes divulgadores de la historia leonesa durante el siglo XX.

Pionero de la radio local y gerente de la XEFM, entendió que el pasado debía llegar a la vida cotidiana de los ciudadanos. Durante años publicó artículos, efemérides e investigaciones en El Heraldo de León, El Sol de León, el Boletín del Archivo Histórico y diversas revistas culturales.

Antonio Malacara Moncayo. Foto: Hechos de la Vida Leonesa

Su trabajo trascendió el periodismo. Colaboró con el Instituto Nacional de Investigaciones Estéticas en los estudios sobre José Guadalupe Posada; trabajó junto con Wigberto Jiménez Moreno en la Enciclopedia de México y con Mariano González Leal en la investigación Inundaciones de León, una obra que sigue siendo referencia para estudiar uno de los episodios más recurrentes en la historia de la ciudad.

También participó en la publicación del libro conmemorativo del Teatro Doblado y colaboró en la creación de la Casa de la Cultura.

Formó parte del grupo de ciudadanos que impidió la demolición total del Teatro Doblado, una decisión que permitió conservar uno de los edificios más emblemáticos de León.

Décadas después, parte de sus investigaciones fueron reunidas en el libro Hechos de la vida leonesa. Datos y Fechas. Otro volumen, impulsado por la Oficina del Cronista, el Ayuntamiento y el Comité León 450, recupera una selección de sus escritos publicados en distintos medios impresos.

Jesús Rodríguez Frausto

Otra figura clave fue Jesús Rodríguez Frausto, historiador, archivista y maestro universitario. Desde la Universidad de Guanajuato ordenó el Archivo Histórico de la institución, dirigió ese acervo y participó en la creación de las maestrías en Historia y Restauración de Sitios y Monumentos.

Su trabajo combinó la investigación con la divulgación. Publicó más de 120 biografías de personajes guanajuatenses y numerosos artículos periodísticos, además de obras como Hidalgo no era guanajuatense, Guía de Gobernantes de Guanajuato y Restauración de la República en Guanajuato, que ampliaron el conocimiento sobre la historia regional.

A esta generación pertenece también María de la Cruz Labarthe Ríos, antropóloga, etnóloga e investigadora que ha dedicado buena parte de su trabajo a estudiar la historia social de León.

Desde instituciones como el INAH, el CIESAS y diversas universidades desarrolló investigaciones sobre la industrialización del calzado, la vida obrera y la evolución urbana de la ciudad. Con la Secretaría de Educación de Guanajuato creó el programa Quiénes somos y cómo somos, mediante el cual cientos de estudiantes de comunidades rurales aprendieron a investigar el origen y la historia de sus propias localidades.

Entre sus publicaciones destacan León entre dos inundaciones, Autobiografía de un obrero del calzado, Luis Long, Arquitecto y diversos estudios sobre la industrialización leonesa. Además, participó como investigadora en la colección León 450: Dejando huella en la historia.

Nuevas generaciones, nuevas miradas

A partir de la segunda mitad del siglo XX surgieron investigadores que ampliaron los temas tradicionales de la historiografía local.

Uno de los más prolíficos es Mariano González Leal.

Abogado, magistrado, investigador y genealogista, comenzó a publicar siendo muy joven y con el paso de las décadas construyó una de las obras historiográficas más extensas dedicadas a León y Guanajuato.

Ha escrito alrededor de cincuenta libros y más de mil artículos periodísticos sobre genealogía, historia regional, patrimonio documental, personajes y familias leonesas. Entre sus obras destacan Jirones del Tiempo, León y sus inundaciones, Relación Secreta de Conquistadores, Crónicas de León y numerosos estudios sobre José Guadalupe Posada y el patrimonio histórico del Bajío.

Junto con su esposa fundó la Fundación Márquez de San Clemente, donde resguarda miles de documentos históricos, muchos de ellos relacionados con León desde el siglo XVIII. También rescató parte del antiguo Archivo del Poder Judicial del Estado anterior a 1910, evitando la pérdida de una valiosa fuente documental para futuras investigaciones.

La actualidad

La labor de conservación continúa actualmente con Rodolfo Herrera Pérez, arquitecto, investigador y director del Archivo Histórico Municipal de León.

Su gestión ha buscado acercar el acervo documental a un público más amplio mediante investigaciones, exposiciones y publicaciones dedicadas a temas poco explorados de la historia local, como las haciendas de León, las expresiones funerarias, la presencia de población afrodescendiente, el patrimonio arquitectónico y la Guerra Cristera en la región.

Obras como León entre pirámides, Las expresiones de la muerte en León, León en la piel, La suspensión de cultos en León 1926-1929 y Las haciendas de León muestran esa intención de abrir nuevas líneas de investigación sobre el pasado de la ciudad.

El actual cronista

Esa renovación también está representada por Luis Alegre Vega, periodista y actual Cronista de León.

Después de desarrollar una larga trayectoria en medios de comunicación, asumió la responsabilidad de documentar la ciudad con una visión que integra la investigación histórica y el periodismo. Entre sus principales proyectos destaca la creación de una plataforma que permita vincular el patrimonio documental del Archivo Histórico con la memoria construida por la sociedad.

Autor de Donde antes era, León virreinal, piezas sueltas, Casa Municipal, 150 años y Vistas de León 1920-2020, además de más de doscientos reportajes, artículos y crónicas, representa una nueva generación interesada en acercar la historia a públicos cada vez más amplios mediante distintos formatos de difusión.

Otros menos conocidos

Aunque existe menos información publicada sobre Luz Victoria Lozano Valtierra y José de Jesús Ojeda Sánchez, ambos forman parte de la generación de investigadores que ha contribuido al estudio y preservación de la memoria histórica de León mediante trabajos especializados y publicaciones dedicadas al patrimonio local.

Gracias al trabajo de todos ellos —y de muchos otros investigadores y cronistas que a lo largo del tiempo también han contribuido a documentar el pasado leonés—, León conserva hoy mucho más que un archivo o una colección de libros. Conserva la posibilidad de entender quién fue, cómo llegó hasta aquí y por qué su historia sigue escribiéndose todos los días.

DAR

En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.

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