El deporte de León ha dejado huella en muchos sentidos: a través de sus héroes y heroínas, sus eventos o por sus anécdotas.
Hoy hablaremos de una de las leyendas vivientes que tenemos en nuestra ciudad: Arturo Guerrero Moreno.
Leonés de nacimiento, fue a sus 10 años cuando sintió su primer contacto con un balón de basquetbol. Y lo mejor, sus sueños de ser un grande del deporte lo llevaron a ser un constante en su preparación.
A los 18 años, el novel Arturo ganó el Nacional Juvenil y al año siguiente, además de ratificar el título en este torneo, lo eligieron como el Mejor Jugador Juvenil Mexicano.
El destino le sonrió plenamente al guerrero leonés.
En 1965, invitado por el legendario profesor Constancio Córdova para ver un partido de un torneo internacional, en el último juego lo metieron como jugador emergente y anotó 52 puntos. Extraordinario.
Eso le abrió la puerta a la Selección Nacional y de ahí en adelante cada enceste que hacía se convertía en un escalón que lo ascendía a la gloria deportiva.
Por su estilo de juego y perfección para encestar el balón, el famoso comentarista Antonio Hernández lo bautizó como el “Mano Santa”.
Arturo Guerrero jugó con la Selección Nacional a lo largo de dos décadas, participando en poco más de mil 300 partidos internacionales entre Juegos Centroamericanos, Panamericanos, Campeonatos Mundiales y justas olímpicas.
En 1966, en su primer año con la Selección Nacional, concluyó como campeón anotador en los Centroamericanos de Puerto Rico y un año después, en los Panamericanos de Winnipeg ganó la plata siendo nombrado como el Mejor Deportista Mexicano.
En 1968, “Mano Santa” cumplió su sueño de jugar en unos Juegos Olímpicos. Ese año, la Federación Internacional de Baloncesto, la FIBA, lo ubicó entre los 10 mejores jugadores del mundo.
Así mismo, en 1971 comandó a los Lechugueros de León hacia el campeonato en el máximo nivel de baloncesto que se jugaba en nuestro país.
Mencionar todos sus logros e historias en el deporte nos llevaría a escribir un libro.
Cuando Arturo Guerrero se retiró de las duelas como jugador, dirigió a la Selección Nacional y obtuvo títulos en los Centroamericanos de 1990 y en los Panamericanos de 1991.
Como entrenador, compartió su amplia experiencia para formar niños y jóvenes a través del básquetbol, dirigiendo a selecciones universitarias y como coach de la delegación mexicana de baloncesto en los International Children´s Games Cleveland 2004. Veinte años después, fue el embajador de estos juegos cuando se realizaron en León, hace año y medio.
Con su nombre fue bautizado el auditorio del Parque Deportivo Enrique Fernández Martínez, en donde él se forjó como jugador preparándose para los Olímpicos y para las múltiples competencias en las que rompió récords gracias a su entrega, dedicación y perseverancia.
El auditorio Arturo “Mano Santa” Guerrero un es un escenario que no tiene descanso alguno.
Hoy en día, es utilizado por niños y jóvenes de las Escuelas de Inicio y de los Selectivos que coordina la COMUDE León, al igual por cientos de basquetbolistas y voleibolistas de equipos que pertenecen a ligas amateurs.
Este espacio ha sido sede de juegos relacionados a la Olimpiada Nacional, Festival Nacional Infantil y Juvenil y Nacional Máster de Voleibol. Además, aquí se realizan eventos de cachibol, taekwondo y otras artes marciales, así como capacitaciones y clínicas enfocadas al deporte.
La historia de Arturo Guerreo es impresionante y su legado, vasto. Un verdadero orgullo para el deporte leonés.
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