Guanajuato.- Ya con la bata quirúrgica puesta y el suero canalizado, Omar, junto con otros tres pacientes, hospitalizados en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) T1 del IMSS para  realizarse una cirugía de cataratas, recibieron la noticia de que no serían operados, el argumento es que la máquina que requerían los cirujanos había  dejado de funcionar.

La suspensión de cirugías, es otra consecuencia ante la saturación y falta de insumos que enfrentan derechohabientes de este sistema de salud público, que depende del Gobierno Federal.

Me pusieron suero, hicieron que me desvistiera, que me pusiera la bata y todo, que me preparara para la operación. Me metieron a un cuartito donde había tres mujeres. Sacaron a una ya preparada para la operación y se la llevaron, pero pasó como media hora y de rato llega un enfermero y nos dice: ‘¿saben qué? se descompuso la máquina, y la que está ahorita en operación ya no la vamos a operar tampoco’. Así es que ustedes tres (…) vayan a pedir otra vez cita”, narró Omar, uno de los afectados. 

Al igual que en el caso de don Omar, otros derechohabientes IMSS enfrentan semanas de espera, luego cuando por fin llega el día de su cirugía, llegan temprano, esperan horas y al final reciben la noticia de que no podrán ser operados por falta de medicamentos, equipos o materiales médicos. 

“El día de hoy se suscitó una situación en la UMAE T1, había un grupo de cinco personas que estaban citados en cardiología para cateterismo, a todos los citan entre siete y ocho de la mañana para su ingreso y alrededor de de las tres de la tarde les dicen que se van a regresar porque no hay material”, contó un empleado del IMSS, quién pidió el anonimato. 

La cancelación y reprogramación de cirugías por falta de equipo y materiales es cada vez más frecuente en los hospitales del IMSS en Guanajuato que actualmente atienden a 2.9 millones de personas derechohabientes, lo equivalente al 46% de la población total de la entidad, que de acuerdo al último Censo de población del INEGI es de 6 millones 481 mil 528 habitantes. 

En abril del año pasado fueron canceladas 14 operaciones a pacientes de neurocirugía, oncología, con padecimientos gastrointestinales y de hígado. Cuatro días después se reprogramaron las cirugías de otros 14 pacientes por la falta de medicamentos, prótesis o equipo necesario. 

Este año, el problema persiste, AM contactó a cuatro derechohabientes que fueron afectados por la cancelación de cirugías. Para mantener el anonimato de las fuentes se les identificará con pseudónimos. 

También se buscó a través de comunicación social la postura de la delegación del IMSS en Guanajuato a cargo de Marco Antonio Hernández Carrillo, sin embargo, comentaron que no tienen reportes al respecto y que emitirían una postura una vez publicado este reportaje.

“No es justo que se estén burlando de tanta gente”

Omar tiene 69 años y fue detectado con cataratas en el ojo derecho hace 6 meses. Después de varios exámenes y consultas, finalmente en noviembre del año pasado le dieron cita para la operación que le permitiría recuperar la vista.

El cuatro de febrero estaba programada su operación. Detalló que llegó desde las seis de la mañana con un ayuno de ocho horas y acompañado de su hija. 

Cuando llegó le pidieron esperar y no le dieron una hora para el inicio de su cirugía, razón por la cual tanto él como su hija temían que cancelaran la operación y los mandaran a casa, situación que luego de cinco horas ocurrió.

A las 11 de la mañana lo ingresaron a la sala de espera junto con otras tres personas, le colocaron un catéter y se vistió con una bata médica, sin embargo, una hora y media después le informaron que el equipo médico no funcionaba, así que le retiraron todo y lo mandaron junto con otras dos personas a sacar cita nuevamente.

Todo un tiempo perdido que no sirvió para nada. Había una señora que era de fuera, era foránea. Dice que pagó mil 200 de Uber. Quién sabe de dónde sería y también la echaron para fuera. Me dio hasta más tristeza porque esa señora ya no miraba, decía que a ver si la podían arreglar tantito (…) para ver poquito cuanto menos”

“No es justo que se estén burlando de tanta gente. (…) no es justo lo que está haciendo el Seguro Social” lamentó el señor. 

Le suspenden cirugía por falta de material

Fatima acompañó a su esposo el 31 de enero a la T1 para que le colocaran un marcapasos y controlar las arritmias que padece, no obstante, por falta de insumos fue cancelada la cirugía. Hasta el momento no han podido reagendar la operación.  

Ya nomás pues nos quedamos ahí. Hasta que iban a ser las tres de la tarde nos dijeron nada más que no llegó el instrumental, que no llegó el catéter, fue todo lo que nos dijeron” comentó. 

Detalló que su esposo tiene 78 años y es hipertenso desde hace al menos cinco años, pero que en el último año ha variado más su presión y aumentaron las arritmias. Afortunadamente declaró que “está estable” y no se ha puesto mal. 

Además, ella es diabética y tiene insuficiencia renal, por lo que es su esposo quien le ayuda a realizar las hemodiálisis, mismas que tiene que realizarse constantemente, por lo que afirmó que es un riesgo para ella que la tengan esperando tanto tiempo. 

No se me hace bien que lo citen a uno a las seis de la mañana y hasta las tres de la tarde le digan que siempre no le van a hacer nada. O sea, está uno ahí sin comer y luego a mí me tienen que dializar. Pienso que deben de ser más responsables y si no tienen lo necesario, pues que le digan a uno que no se presente” se quejó.

“Pasó con mi mamá, me la regresaron”

María y su madre fueron también afectadas por el desperfecto de la máquina para la cirugía de cataratas, al igual que le sucedió a don Omar.

Pasó con mi mamá, me la regresaron, (…) pura pérdida de tiempo y gastar en Uber uno que no tiene en dónde moverse”

“De hecho ya estaban todas ahí listas ya para operarlas, y de un momento a otro: ´no, ya se descompuso la máquina´. (…) Nada más quedó una para ver si la operaban y qué iban a ver si funcionaba la máquina después de la una y media, pero al papá de la señora (Omar) y a mí si nos regresaron con nuestro paciente”, relató. 

Su madre, de 45 años, fue diagnosticada con cataratas hace dos años, sin embargo, al no estar asegurada no pudo tratarse. No fue sino hasta que uno de los hermanos la pudo afiliar al IMSS y en agosto del año pasado le dieron cita para su operación de vista este enero. 

Narró que desde la seis de la mañana del cuatro de febrero acudió al hospital junto con su madre, pero no fue sino hasta el mediodía que les avisaron que la máquina se descompuso y no la iban a operar. 

Hacen esperar a uno. Y luego uno trae a su paciente sin desayunar, sin almorzar y para que salgan con sus cosas de que de un segundo a otro ya se descompuso”, denunció. 

La segunda fue la vencida

Después de que su cirugía de rodilla fuera cancelada a finales de enero  bajo el argumento de que no se tenían todos los insumos, Louisa fue finalmente operada y dada de alta.

Ella tuvo más suerte que otros pacientes, pues le reprogramaron la cirugía apenas unos días después y el cuatro de febrero finalmente fue operada de su rodilla, pero no todos los pacientes corren con la misma suerte, algunos tienen que esperar días o hasta meses. 

Reforma a la ley aumentará demanda

Con los mismos recursos, personal, insumos médicos e infraestructura y sin mayor inversión, a través de una reforma a la Ley General de Salud se pretende que la población sin seguridad social pueda recibir atención en el IMSS o en el ISSSTE. 

La reforma aprobada en diciembre del año pasado por el Senado es deficiente, incentiva la informalidad y pone en riesgo lo que todavía funciona de los sistemas de salud en el país, advirtieron diputados federales por el PAN. 

El diputado federal panista, Éctor Jaime Ramírez Barba, secretario de la Comisión de Salud advirtió que dicha reforma no garantiza la equidad debido a que no asegura que todos los ciudadanos reciban el mismo nivel de atención.

Señaló que la reforma no contempla un incremento real en el presupuesto para infraestructura, insumos o personal y aunque el discurso oficial promete acceso universal, la realidad es alarmante debido a que se pretende atender a más personas en el IMSS, ISSSTE y los servicios de salud de las entidades no adheridas al IMSS-Bienestar, todo con los mismos recursos. 

La crisis del IMSS-Bienestar es evidente: ante sus bajos niveles de calidad, la población evita sus clínicas. Al abrir las puertas del IMSS ordinario y del ISSSTE sin inversión previa a más población, el resultado será una saturación crítica y el desplome en la calidad del servicio para los derechohabientes que aportan sus cuotas”. 

“Nuestros profesionales de la salud ya soportan cargas de trabajo inhumanas. Esta medida solo profundizará el caos: más unidades saturadas, mayor diferimiento de cirugías y un sistema al borde del quiebre”, señaló el legislador. 

Advirtió también que esta reforma es un remedio improvisado que sacrifica a las instituciones de seguridad social ante el fracaso operativo del IMSS-Bienestar, por lo que los mexicanos no están ante una verdadera universalización de la salud ni una unificación del sistema. 

Asimismo, señaló que el gobierno federal está comprometiendo la estabilidad financiera del IMSS al utilizar las reservas de los trabajadores para cubrir gastos de atención de la población sin seguridad social que deberían venir del presupuesto ordinario del gobierno. 

“El precedente es alarmante: tras la desaparición del programa IMSS-Bienestar (COPLAMAR), se transfirieron 11 millones de usuarios sin seguridad social al régimen ordinario, financiando su atención con las aportaciones de los trabajadores.

Otro ejemplo crítico de esta ineficiencia es el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío (HRAEB), el cual, bajo la gestión de IMSS-Bienestar, opera apenas al 30% de su capacidad”, apuntó Ramírez Barba. 

Manifestó que esta negligencia federal no sólo vulnera el derecho a la salud de miles de personas, sino que traslada la carga a los sistemas de salud estatales de Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco por ser sistemas que operan con autonomía, lo que ocasiona que sus hospitales se saturen aún más debido al fracaso de la federación. 

Piden se realicen modificaciones a reforma 

Éctor Jaime Ramírez Barba agregó que se insistirá en que se realicen las siguientes modificaciones a la reforma con el fin de rescatar el sistema de salud; entre las que están el establecer un plazo perentorio de 180 días para que la Secretaría de Salud emita las Reglas de Operación del modelo de intercambio de servicios, pues sin lineamientos claros, la reforma es inoperable. 

Es necesario establecer un mecanismo de financiamiento para poner en marcha el intercambio de servicios, a fin de aumentar las capacidades de las instituciones que prestan servicios, de lo contrario, simplemente tendrían que atender más población sin las capacidades de infraestructura o de recursos humanos suficientes. 

Es indispensable integrar una estimación de demanda, costos unitarios por intervención y mecanismos de pago interinstitucional. Ignorar este costeo garantiza el colapso financiero y déficits insostenibles. 

Se debe prohibir estrictamente el uso de las reservas financieras del IMSS e ISSSTE para financiar estos convenios y se debe habilitar el uso de los recursos del Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI) para cubrir enfermedades de alto costo de la población sin seguridad social atendida en el IMSS o ISSSTE. Esto asegura que la falta de capacidad de IMSS-Bienestar no interrumpa tratamientos vitales. 

“No han podido darle un rumbo correcto” 

El diputado federal panista, Fernando Torres Graciano señaló que el gobierno federal no ha podido darle al sistema de salud pública un rumbo correcto y calificó dicha reforma a la Ley General de Salud como una ocurrencia.

“Es una ocurrencia y lo que están haciendo es llevar lo poco que funciona del sistema de salud al caos. Si el IMSS no es capaz de atender a la población de la cual tiene obligación que son los trabajadores y personas afiliadas, si no se cumple con ese primer objetivo, ¿va a poder atender de manera universal a todos los que no tengan la afiliación? 

Es otra ocurrencia porque no podemos llamarle de otra manera, la disfrazan de política pública, pero en realidad no son más que decisiones ocurrentes que pudieran sonar como buenas ideas, qué mejor que tener un acceso universal de salud donde todo mundo tenga garantizado ese derecho y que sea así en cualquier institución pública de salud”, afirmó. 

Sin embargo, dijo que la federación se ha caracterizado por ser deficiente a la hora de implementar sus propuestas o programas, principalmente en materia de salud. 

“El sello de la casa de este gobierno de la cuarta transformación es que se pusieron a arreglar lo que ellos consideraban que estaba mal y parece ser que arreglaron lo que no se había descompuesto. 

“Lejos de avanzar y tener un mejor sistema de salud, eficiente y con la posibilidad de abastecer los medicamentos y tratamientos hemos visto que lo que se generó fue deficiencia tanto en el servicio como en el abastecimiento”, manifestó. 

Agregó que el IMSS y el ISSSTE son sistemas que se crearon hace décadas y aunque con muchas posibilidades de mejorar funcionaban, por lo que implementar esta reforma los pone en riesgo y representa un retroceso en atención médica en el país. 

“Estos sistemas no fueron una ocurrencia, creo que funcionaban, con muchas posibilidades de mejorarse y de cambiar cosas para hacerlo mejor, perlo lejos de eso hubo un retroceso y hoy lo que vivimos las familias es falta de atención médica y de medicamentos”, lamentó. 

“Ninguna institución mantendrá a otra” 

La senadora por Morena, Antares Vázquez Alatorre señaló que el diputado Éctor Jaime Ramírez Barba analiza esta reforma desde la óptica privatizadora del Seguro Popular y sin considerar que todos los sistemas de salud son del Estado. 

“El diputado minimiza y oculta el incremento en materia de salud, porque el recurso no se encuentra en la partida del Seguro Popular, sino en las que se han creado para el IMSS Bienestar y las del IMSS ordinario e ISSSTE. 

“No dice nada de la infraestructura que se ha ido incorporando y seguirá aumentando la capacidad instalada. Hace un esfuerzo por ridiculizar la universalización, cuando ésta tiene ya años en ciernes y se está comenzando a materializar en la credencialización, que no es un esfuerzo aislado, sino que ya hay mucha coordinación previa”, afirmó. 

Agregó que la universalización de los servicios de salud es posible al eliminar la fragmentación que había en el sistema de salud generado por el Seguro Popular y aseguró que el intercambio de servicios de salud no afectará a quienes ya están afiliados al IMSS o ISSSTE. 

“El intercambio es entre todas las instituciones y cada una pagará a la otra por la atención de sus derechohabientes. Ninguna institución mantendrá  a otra. Por supuesto, en estados como Guanajuato, esto sólo ocurrirá entre IMSS e ISSSTE. A menos que la gobernadora (Libia García) decida garantizar a las y los guanajuatenses ese derecho”, concluyó. 

AM buscó en sus oficinas al secretario general de la Sección XV Guanajuato del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Luis Enrique Cantera Rangel para conocer su opinión referente al impacto de esta reforma y los problemas de saturación que enfrenta actualmente el IMSS, pero no fue localizado. 

Una persona que se identificó como guardia de seguridad informó que el secretario se encontraba en una comisión en Ciudad de México y pidió dejar datos de contacto y regresar el próximo miércoles.

Numeralia

  • 2.9 millones de derechohabientes atiende el IMSS en Guanajuato.
  • 46% de la población estatal equivale esa cobertura.
  • 6,481,528 habitantes registra Guanajuato, según el Censo del INEGI.
  • 14 operaciones cancelaron en abril del año pasado.
  • 14 cirugías reprogramaron cuatro días después, por falta de insumos.

AAK

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