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León.- Aunque la celebración de la misa en latín es poco común en México, una comunidad de fieles continúa reuniéndose cada semana en el Priorato de Nuestra Señora del Rosario para participar en las celebraciones de las misas tradicionales, una liturgia que conserva la forma previa a las reformas derivadas del Concilio Vaticano II.

Ubicado en la calle Perla esquina con Fray Juan de Zumárraga, en el fraccionamiento Guadalupe, el templo no solo reúne diariamente a decenas de creyentes locales, sino que además asisten personas provenientes de municipios cercanos, quienes también acuden a la celebración de las llamadas misas tradicionales.

El señor Epigmenio Pantoja Hernández es uno de quienes acuden a misa con frecuencia junto a su familia; llevan cerca de 30 años celebrando la misa tradicional.

Epigmenio Pantoja Hernández profesa este culto y acude a misa con frecuencia. Foto: Gerardo García Cárdenas.

Por su parte, José Marrón, uno de los colaboradores del templo desde hace cinco años, explicó que la celebración atrae no únicamente a fieles de León, sino también de otros municipios como Irapuato, Salamanca y Celaya.

Entre semana sí viene gente, poca pero sí vienen; los domingos es cuando se hacen tres misas y ahí son como alrededor de 600 o más personas las que vienen a misa, hay mucha gente incluso de otros municipios”, comentó.

José relató que decidió integrarse a esta comunidad por convicción personal, al considerar que la liturgia conserva tradiciones que conoció desde niño: “Es la misa que nos enseñaron nuestros abuelos, la primera que muchos conocimos, donde la misa se celebra completamente en latín“.

Además de las celebraciones dominicales, el recinto realiza bautizos, bodas y otras ceremonias sacramentales; sin embargo, estas se desarrollan en español, mientras que únicamente la misa conserva el rito en latín.

Señaló que muchas personas llegan por curiosidad para conocer esta celebración. Algunas continúan asistiendo regularmente y otras optan por no regresar, una decisión que atribuyó a las preferencias personales de cada fiel.

Finalmente, invitó a quienes tengan interés a asistir a una celebración para conocer de primera mano el desarrollo de la liturgia: “Quien quiera venir es bienvenido. Si le gusta, puede seguir asistiendo; si no, también es respetable. Lo importante es conocer antes de formarse una opinión“, expresó.

Así se vive una misa en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X de León

El equipo de AM asistió a la misa celebrada el pasado miércoles 1 de julio a las 19:00 horas, donde constató la permanencia de esta tradición y la participación de fieles creyentes. Durante estas celebraciones, las mujeres acostumbran portar falda larga y cubrirse la cabeza con un velo antes de ingresar al recinto, como parte de las prácticas que caracterizan esta celebración, mientras que los hombres acuden con vestimenta normal.

La celebración inicia con cantos en latín, en donde el sacerdote junto con los acólitos (monaguillos) realiza un recorrido desde la entrada hasta el altar; una vez ahí, se llevan a cabo los ritos iniciales que marcan el comienzo de la celebración eucarística.

Durante la misa, el sacerdote celebra de frente al altar y la mayor parte de las oraciones se pronuncian en latín, siguiendo el rito tradicional. Los asistentes permanecen atentos al desarrollo de la liturgia, alternando momentos de oración, silencio y canto en latín.

Fundador e historia

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) fue fundada el 1 de noviembre de 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, como respuesta a la solicitud de jóvenes que buscaban una formación sacerdotal basada en la liturgia tradicional de la Iglesia católica.

La nueva comunidad comenzó con once seminaristas en Ecône, Suiza, y recibió la aprobación del entonces obispo de Friburgo, François Charrière. Antes de su fundación, Lefebvre había desempeñado diversos cargos dentro de la Iglesia.

Desde sus inicios, la FSSPX adoptó como eje de su formación el uso del rito tridentino o misa tradicional en latín. Esta postura generó diferencias con algunos sectores de la Iglesia católica tras las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II (1962-1965).

En 1974, dos visitadores apostólicos inspeccionaron el seminario de Ecône. Posteriormente, en 1975, el obispo de Friburgo decretó la supresión canónica de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Lefebvre presentó una apelación contra la decisión, aunque continuó con la formación de seminaristas y la ordenación de sacerdotes. Un año después fue suspendido del ejercicio de determinadas funciones sacerdotales, medida que profundizó las tensiones entre el arzobispo francés y la Santa Sede.

A pesar de las restricciones, la FSSPX continuó expandiéndose durante las décadas siguientes con la apertura de seminarios y casas religiosas en diversos países.

Uno de los episodios con mayor tensión ocurrió en 1988, cuando Lefebvre consagró a cuatro obispos sin la autorización del papa Juan Pablo II. La Santa Sede consideró el acto como una violación al derecho canónico y anunció la excomunión de Lefebvre y de los obispos involucrados.

En 2007, el papa Benedicto XVI promulgó el motu proprio Summorum Pontificum, mediante el cual amplió las posibilidades de celebrar la misa tradicional y, dos años después, el pontífice levantó la excomunión de los cuatro obispos consagrados.

De acuerdo con datos difundidos por la propia organización en su página de internet, la FSSPX cuenta actualmente con alrededor de 720 sacerdotes y más de medio millón de fieles en todo el mundo; además, desarrolla actividades pastorales en diversos países y la formación de seminaristas, así como catequesis, retiros espirituales, formación religiosa y acompañamiento pastoral.

La FSSPX cuenta con una red de prioratos, capillas y misiones distribuidas en distintos estados del país; los prioratos funcionan como centros de atención pastoral y dependen directamente de la Casa de Distrito.

Cada uno está integrado por tres sacerdotes encabezados por un prior, quienes atienden las necesidades espirituales de las comunidades y coordinan las actividades religiosas en las capillas y misiones bajo su responsabilidad.

Actualmente, la FSSPX tiene presencia en entidades como Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Durango, Nuevo León, Chihuahua, Coahuila, Veracruz, Puebla, Querétaro, Aguascalientes, San Luis Potosí, Zacatecas, Chiapas, Colima, Morelos, Oaxaca, Estado de México, Quintana Roo y Yucatán.

En el caso de Guanajuato, la Fraternidad cuenta con el Priorato de Nuestra Señora del Rosario, ubicado en la ciudad de León, donde se celebran misas dominicales y funciona como residencia para sacerdotes. Asimismo, mantiene una misión en Irapuato, donde se ofician celebraciones litúrgicas de manera periódica.

La petición al Papa

A través de sus redes sociales, la FSSPX entregó hace algunas semanas una Declaración de Fe Católica dirigida al papa León XIV, firmada por el superior general de la Fraternidad, el padre Davide Pagliarani, documento en el que expone su posición doctrinal y reitera las diferencias que mantiene con algunas de las reformas impulsadas por la Iglesia católica desde el Concilio Vaticano II.

En la carta, la FSSPX sostiene que desde hace más de cinco décadas ha manifestado a la Santa Sede sus objeciones respecto a aspectos doctrinales y pastorales que afectan la fe y la moral católica. Asimismo, afirma que los diversos diálogos sostenidos con el Vaticano no han tenido una solución.

Señala que, durante ese periodo, ha enfrentado sanciones canónicas y expresa su deseo de permanecer en comunión con la Iglesia católica, al tiempo que solicita ser confirmada en la fe que considera parte de la tradición doctrinal de la Iglesia.

AAK

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