León.- De los 1,661 animales que residen en el Zoológico de León, aproximadamente el 25% se encuentra en etapa geriátrica y requiere cuidados especiales debido a padecimientos propios de la edad.
Así lo informó la coordinación del Zoológico de León tras trascender la noticia sobre la supuesta enfermedad de un elefante en el recinto.
Edmundo Parada, director operativo del zoológico, negó que dicho ejemplar sufriera alguna patología y aclaró que el pasado viernes Mara, una elefanta de 43 años, presentó un episodio de cólicos. Explicó que esto es habitual a su edad, descartó implicaciones graves para su salud y confirmó que se encuentra en recuperación.
Edmundo Parada, director operativo del Zoológico de León. Foto: Mary Ochoa.
Las elefantas de edad avanzada llegan a presentar eventos de cólico a lo largo del año, lo cual es normal. Son animales fermentadores postgástricos; esto significa que consumen forraje y este genera gases. Ella ha presentado cólicos toda su vida”.
“El viernes sí tuvo un pequeño episodio de cólico y se le administró el tratamiento habitual. En ningún momento empeoró ni se reportó que rechazara el medicamento o dejara de comer. El ejemplar ya está saliendo de este cuadro”, declaró.
Según Elephant Aid International, los cólicos son un problema común en elefantes en cautiverio que afecta principalmente a “ejemplares de mediana y avanzada edad, con salud delicada, poca ingesta de agua y problemas dentales”, los cuales se originan por la obstrucción de gases derivado de una mala digestión.
En enero, el recinto contó con la visita de la doctora Ellen Bart Wiedner, especialista en la atención de grandes mamíferos, quien realizó revisiones clínicas generales a Mara y a Yuri, un rinoceronte también longevo. Además, brindó capacitación al personal y colaboró en la optimización de sus dietas.
A Mara, cuya especie suele vivir hasta 33 años en cautiverio, se suman poco más de 400 animales en etapa geriátrica que cuentan con cuidados especiales y vigilancia constante.
Entre ellos destacan Yuri, un rinoceronte blanco de 35 años (con una esperanza de vida de 40 años en libertad y 50 en cautiverio).
Un par de siamangs (primates) de más de 30 años. Su especie suele vivir entre 25 y 30 años, pero en cautiverio la cifra aumenta a 40.
Y Tang, un orangután de más de 40 años cuya salud es monitoreada permanentemente.
De acuerdo con el zoológico, todos ellos reciben una dieta especializada y cuentan con adaptaciones en sus hábitats.
“Hablando de Tang, tiene ajustes en su nutrición, al igual que Mara. Tang recibe medicina de por vida, mientras que Mara cuenta con un protocolo específico para cuando presenta episodios de cólico. También tenemos ejemplares con patologías cardíacas comunes por la edad avanzada, los cuales reciben medicación y trato especializado permanentemente.
No se trata solo de tener animales viejos, sino de que los zoológicos evolucionen y adecuen estos cuidados para que reciban la mejor atención en la última etapa de su vida”, expresó Parada.
Piden respeto a los visitantes
A lo largo del zoológico se exhiben carteles con información sobre las precauciones que deben tomar los visitantes al observar a los ejemplares longevos. El personal recomendó acatar estas indicaciones para no alterar a las especies.
“Recomendamos que al acercarse al albergue de los elefantes, por ejemplo, atiendan el letrero que dice: ‘Me llamo Mara, tengo tantos años; por favor, obsérvame en silencio’. Los zoológicos deben cumplir esta función de educación y conservación para que la gente conozca a estos animales de manera tranquila y respetuosa”, concluyó el director.
Letrero de cuidado de Yuri, rinoceronde blanco. Foto: Violeta Montelongo
Letrero de cuidado de Tang, el orangután. Foto: Violeta Montelongo.
Letrero de cuidado de Charly, chimpancé. Foto: Violeta Montelongo.
AAK
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