Ciudad de México.-Tras protestar afuera de un evento donde participaba el ex Presidente Felipe Calderón, ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro marcharon hasta el Complejo Cultural Los Pinos para decapitar la estatua de bronce del ex Mandatario, la cual permanecía derribada y en abandono desde mediados de 2025.
La movilización comenzó por la mañana afuera del Hotel Marquis Reforma, sobre Paseo de la Reforma, donde el panista asistió al encuentro internacional “Foro América Libre”.
Al grito de “¡Aquí se ve la fuerza del SME!” y “¡Fuera Calderón!”, inconformes con matracas, mantas y cacerolas forcejearon con personal de seguridad privada del inmueble, que intentó contenerlos colocando vallas metálicas en los accesos.
Los manifestantes reclamaron la extinción por decreto de la paraestatal en 2009 y señalaron los vínculos de su Administración con Genaro García Luna.
Al concluir el mitin en el hotel, el contingente avanzó cerca de tres kilómetros hacia Los Pinos. Sobre la Calzada de los Presidentes, donde permanecen de pie las esculturas de los demás ex Mandatarios hasta Enrique Peña Nieto, se dirigieron al punto donde yacía la efigie de Calderón, derribada por la caída de un árbol en julio de 2025 y dejada sobre el pasto a espaldas de su pedestal dañado.
Ahí, los manifestantes patearon la figura, arrancaron la placa metálica y le desprendieron la cabeza.
En entrevista con Grupo REFORMA, Mario Benítez, vocal del Frente Amplio de Unidad, aseguró que la acción no estuvo planeada de origen, sino que surgió al calor de la marcha entre un gremio que acumula “17 años de rabia”.
“Él estaba en el hotel aquí en Reforma. Y pues es un lugar privado; no podíamos y no quisimos ir a romperlo”, relató Benítez.
“Pero tampoco íbamos a dejar que no fuera notorio nuestro enojo, porque son 44 mil familias afectadas, 44 mil hogares destruidos, una empresa pública de más de 100 años aniquilada y un contrato colectivo de trabajo hecho pedazos”.
Benítez explicó que la acción violenta contra la imagen fue una salida improvisada al encontrarla ya derribada.
“Entramos a Los Pinos y vimos la estatua en el suelo. Nos fuimos sobre ella a patearla, a repudiarla; le arrancamos la placa y después le cortamos la cabeza”, relató.
Frente a los señalamientos de vandalismo, el dirigente sindical desestimó el daño material frente al impacto del decreto de octubre de 2009.
“Bueno, destruimos, entre comillas, chatarra, fierro viejo que ya estaba en el piso oxidado. Pero Calderón destruyó 44 mil hogares, no fierro viejo. Destruyó vidas, corazones palpitantes, almas y el futuro de nuestros hijos”, sostuvo.
Benítez aseguró que no permitirán actos públicos del ex Mandatario sin reclamos de por medio.
“Que llegue Calderón paseándose por la Ciudad como si hubiera sido un buen Presidente, no lo aceptamos. No merece una estatua; no merece un monumento”, indicó.
AAK