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“Cada vez que eran las quimios, cuando estaba sentada en la silla y me estaban pasando gota a gota el líquido, yo sentía como que todo mi cuerpo se aceleraba. Para mí eso fue muy, muy fuerte”, expresó Fany Pérez Vázquez en entrevista con AM.

Descubrir una pequeña bolita en su seno cambió la vida de Fany, quien enfrentó el cáncer de mama con el respaldo de su familia y una profunda fe que hoy la lleva a valorar y disfrutar cada día.

A tres años de haber concluido su tratamiento, Fany recuerda que detectó la anomalía de manera casual, al recargarse en una lavadora. Al notar que la bolita crecía rápidamente, acudió a realizarse estudios.

Durante una exploración mamaria, el personal médico detectó que requería atención inmediata y fue canalizada con un oncólogo, quien posteriormente indicó una biopsia.

El resultado confirmó el cáncer y, en enero de 2023, fue sometida a una cirugía en la que le retiraron el tumor y 15 ganglios. Posteriormente recibió quimioterapia y radioterapia. Los estudios de patología determinaron que los ganglios y los bordes quirúrgicos resultaron negativos; sin embargo, tuvo que someterse a una segunda intervención para retirar tejido adicional.

Uno de sus mayores temores durante el proceso fue que el cáncer fuera agresivo o hubiera avanzado. Las sesiones de quimioterapia, que recibía cada 21 días, se convirtieron en uno de los momentos más difíciles del tratamiento.

Otro cambio que enfrentó fue la pérdida del cabello, una experiencia que describe como emocionalmente difícil. Aunque asegura que nunca dejó de reconocerse frente al espejo, sí llegó a sentirse cansada y desgastada por el tratamiento.

Durante los momentos más complicados, su esposo, sus hijos y, particularmente, su hijo Luis fueron fundamentales. Él se encargó de acompañarla a sus citas, esperarla y atenderla durante el tratamiento. Para Fany, contar con su familia hizo una diferencia en el proceso.

Uno de los recuerdos que conserva con mayor emoción fue el día en que terminó las sesiones de radioterapia y pudo tocar la campana que simbolizaba el cierre de esa etapa. Para ella, aquel momento representó la sensación de haber superado una parte importante de la enfermedad.

Fany reconoce que también tuvo que mantenerse fuerte por su familia. Como madre, consideraba que su estado emocional podía repercutir en sus hijos y esposo, por lo que decidió enfrentar el proceso junto con ellos.

“Yo tuve que ser muy fuerte porque yo soy el eje de mi casa. Todo gira en torno a la mamá y, si yo me caía, mis hijos se iban a caer conmigo”, expresó.

Después de superar el tratamiento, asegura que cambió su manera de entender la vida. Decidió dejar atrás situaciones del pasado y concentrarse en disfrutar el presente, además de fortalecer su relación con su familia y su fe.

“Yo decidí que iba a ser muy feliz así como estábamos y desde ahí para acá estoy muy feliz, estoy muy agradecida con Dios, con la vida, con todos mis hijos y con mi esposo”, señaló.

La espiritualidad también se convirtió en un refugio durante su enfermedad. Fany cuenta que durante las misas pedía por su salud y encontró en la oración una fuente de fortaleza. Actualmente continúa con revisiones médicas periódicas, entre ellas mastografías y otros estudios, como parte de su seguimiento.

A las mujeres que reciben un diagnóstico de cáncer de mama, Fany les recomienda abrir el corazón, evitar los pensamientos negativos, apoyarse en sus seres queridos y disfrutar cada momento. /Foto: José Luis Miranda

A las mujeres que reciben un diagnóstico de cáncer de mama, Fany les recomienda abrir el corazón, evitar los pensamientos negativos, apoyarse en sus seres queridos y disfrutar cada momento.

“Tratar de disfrutar a las personas que tenemos a nuestro alrededor, convivir y disfrutar el día con día porque la vida se va y se va pronto”, afirma.

Aunque todavía enfrenta algunas secuelas de la quimioterapia, como dolores ocasionales en los huesos, Fany asegura que ya no se queja y prefiere ofrecer esas molestias por quienes continúan enfrentando la enfermedad.

Su experiencia, afirma, le dejó una nueva perspectiva sobre la vida, la familia y la importancia de agradecer cada día.

DATO:

Reconocido en 1988 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), octubre fue establecido como el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama. El 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer de Mama.

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