Resguardo de más 3 mil piezas que van desde lo prehispánico hasta lo contemporáneo, el Museo Amparo ha puesto ahora una vitrina para apreciar otras obras de arte: el centro histórico de Puebla y los volcanes que dominan su horizonte.
La institución cultural poblana, una de las más importantes dentro de las nacidas de esfuerzos privados en nuestro país, inauguró la semana pasada la primera parte del proyecto de renovación y ampliación de sus espacios, emprendido en 2011 y comandado por el renombrado arquitecto mexicano Enrique Norten.
De un modo análogo a como lo hizo hace tres años con el Museo del Chopo, el despacho de Norten concilió una intervención de sello eminentemente moderno con la arquitectura virreinal original del recinto, parte del cual fue uno de los primeros hospitales de Puebla.
La ampliación, con una inversión de 200 millones de pesos, abarcó un nuevo vestíbulo, biblioteca, auditorio, galerías y, como elemento más espectacular, una terraza que ha convertido la antigua azotea del Amparo en un mirador privilegiado para apreciar lo mismo las torres de la Catedral, que las nevadas cumbres del Popocatepetl e Iztlacihuatl.
Virreinal y moderno
Fundado en 1991 gracias al legado del apreciado empresario y banquero Manuel Espinosa Yglesias, el Museo Amparo ocupa media manzana del centro poblano, unificando bajo un proyecto de Pedro Ramírez Vázquez varios edificios virreinales, incluyendo el antiguo Hospital de San Juan de Letrán, erigido en 1534, y la que fuera la casa del abuelo del fundador.
Hacia 2010, anticipando el vigésimo aniversario de su creación, el museo regido por la Fundación Amparo perfiló un proyecto de ampliación, en tres etapas, que le agregaría 3 mil metros cuadrados (50% más) a su superficie.
Los elementos de esta primera etapa, cuya culminación se demoró por algunas incidencias constructivas, como el hallazgo de vestigios arqueológicos e irregularidades geológicas, incluyeron la remodelación del vestíbulo y las galerías de exposiciones temporales, la bóveda de almacenaje de obra, auditorio, biblioteca, tienda y cafetería.
TEN Arquitectos, el despacho dirigido por Enrique Norten, aprovechó para la ampliación las áreas comúnes y patios del centro del conjunto. Sobre ellos alzó una gran caja de cristal que sobresale de la azotea y que no sólo da pie a nuevos espacios, sino que contribuye a hacer más luminosos algunos de los ya existentes, como el vestíbulo, renovado y drásticamente ampliado.
La grandilocuencia de este espacio de acogida contrasta con las dimensiones íntimas y acotadas de, por ejemplo, el auditorio con 96 asientos (más plazas para sillas de ruedas), o algunas de las tres primeras salas de exhibición temporales contempladas en la reforma.
Otro espacio que destaca por su generosidad es la azotea, anteriormente desaprovechada, que se convierte ahora en un conjunto de bellas terrazas con suelos de madera y jardineras recubiertas de azulejo, que se conectan con el nuevo volumen de cristal con estructura de acero. Si desde la calle el Museo Amparo remite al siglo XVI, es por aquí donde lanza al viento su voluntad de integrarse al siglo XXI.
Espacios luminosos
Pero la ampliación de Norten, durante la cual el Amparo no cerró sus puertas al público, no se limita sólo a lo extrovertido y evidente, sino que también abarca una zona del museo no abierta al común de la gente, pero que gana en modernidad y condiciones para su correcto funcionamiento: la bóveda de obra, espaciosa y modernamente equipada.
En su página web, el Museo Amparo señala que en la renovación arquitectónica “destacan nuevos espacios de exhibición, la liberación de capas en acabados realizadas en intervenciones previas en el edificio original, un mayor aprovechamiento de la luz natural, instalaciones óptimas para el resguardo de obra, un nuevo vestíbulo, actualización de la biblioteca y el auditorio, mayor capacidad en espacios para actividades educativas, tienda, una terraza panorámica con servicio de cafetería, así como instalaciones adecuadas para acceso de personas con capacidades diferentes”.
El proyecto de ampliación del Museo Amparo tiene una terminación estimada en este mismo año. Sus siguientes fases son la actualización de las salas y discursos museográfico de su colección permanente de arte prehispánico, y la de sus salas de exposiciones temporales, que ocupan casi mil 300 y mil 800 metros cuadrados, respectivamente, que sin duda podrán ver venir a más de lo 90 mil visitantes anuales que actualmente tiene el recinto.
EL PROYECTO EN BREVE
Nombre: Museo Amparo
Cliente: Fundación Amparo
Arquitecto: TEN Arquitectos (Enrique Norten)
Año de diseño: 2010
Construcción: 2010-2013
Inauguración: 24 de febrero, 2013
Construcción: 3,000 m2 (proyecto total)
Costo: 400 millones de pesos (proyecto total)
Con información de: Museo Amparo y Reforma.