Dice el Papa Francisco que Dios es bueno con él porque le está concediendo “una sana dosis de inconsciencia”.
Será por la intercesión divina o tal vez por una más humana cuestión de tenacidad -“estoy haciendo lo que tengo que hacer”-, el caso es que el Papa sigue empeñado en cambiar la relación de la Iglesia católica con las familias, a pesar de los desencuentros entre obispos registrados durante el reciente Sínodo.
Si, hace justo un año, el Papa envió a los católicos de todo el mundo 38 preguntas sobre asuntos tan candentes como divorciados, gays o control de la natalidad, ahora vuelve a insistir sobre el cortocircuito entre los pastores y la grey enviando otras 46 cuestiones en las que, entre otras cosas, pregunta a las diócesis sobre la manera de ayudar a las “familias heridas”, la posibilidad de tramitar de forma gratuita las nulidades matrimoniales o de encontrar el cauce para eliminar las “discriminaciones injustas” hacia los homosexuales.
Al igual que el cuestionario enviado en octubre de 2013 sirvió para preparar el Sínodo celebrado hace dos meses, y en el que el sector más tradicionalista de la Iglesia se resistió ante la intención del Papa de abrirse a las nuevas familias, la nueva consulta nace con el objetivo de preparar el Sínodo de los Obispos el próximo año.
Algunas de las preguntas son en sí una llamada de atención sobre los erróneos comportamientos de la Iglesia. “¿En qué modo la comunidad cristiana?”, reza una, “¿dirige su atención pastoral hacia las familias que cuentan con personas con tendencia homosexual? ¿Cómo se puede evitar cada injusta discriminación?”
Y otras recogen de forma clara la determinación del Papa por aflojar la presión sobre quienes, sintiéndose católicos, optaron por opciones de familia distintas a las bendecidas por Roma: “La pastoral sacramental en lo que se refiere a los divorciados que se han vuelto a casar necesita profundización incluso evaluando la praxis ortodoxa (…), ¿en qué perspectiva nos podemos mover?”
El cuestionario, que las conferencias episcopales tendrán que hacer extensivo a “todos los componentes de la Iglesia local”, incluidos movimientos laicos, también hace referencia a uno de los empeños más claros de Su Santidad.
“¿Cómo hacer más accesibles y ágiles, y gratuitos, los procedimientos para el reconocimiento de la nulidad del matrimonio?.
Ante el aborto, otro tema tabú, el Papa interroga sobre la mejor manera de luchar contra esa “plaga”, de manera de promover “una cultura de la vida”.
Las respuestas deberán ser enviadas a la Secretaría General del Sínodo de los Obispos antes del 15 de abril de 2015 para “evaluarlas” en la preparación del ‘Instrumentum laboris’, el boceto que servirá de base para la Asamblea Sinodal.