México.- Ni siquiera Miranda Priestly pudo sostener el desprecio por lo obvio. Los estampados florales en primavera, antes símbolo de su sarcasmo, aparecieron sin ironía en los atuendos de Meryl Streep y Anne Hathaway durante su visita a México.
Y más que una coincidencia estilística de ambas actrices, el gesto parece una señal: la moda, como la industria editorial que la sostiene, ya no está para burlarse de sí misma.
La secuela “El Diablo Viste a la Moda 2”, que llega a cines bajo la dirección de David Frankel, no sólo retoma a sus personajes, sino que los coloca frente a un escenario menos complaciente.
El brillo de las revistas, como Runway con Priestly al frente, se ha opacado, ahora todo se negocia entre presupuestos publicitarios y plataformas digitales.
Miranda ya no dicta tendencias, las administra. En ese terreno, su contraparte es su ex asistente Emily Charlton (Emily Blunt), convertida en una ejecutiva de Dior, que controla el flujo económico que hoy define qué sobrevive y qué desaparece, y a la que la jefa de Runway tiene que acudir.
“A menudo hablo de Miranda como si fuera una mujer de negocios que sólo está interesada en mantener esta empresa en marcha y prosperando, esta segunda película habla de aspiraciones más grandes para Runway y lo que representa”, dijo en entrevista Streep sobre su personaje.
“Preservar el arte, la belleza y lo mejor de la creatividad humana también forma parte de ello. Ese es el mensaje que queremos transmitir”, agregó la actriz de 76 años.

La resistencia más silenciosa
Por otro lado, Andy Sachs (Anne Hathaway) encarna una resistencia más silenciosa. Tras consolidarse como periodista, enfrenta el mismo golpe que muchos en la industria editorial: el despido.
Su regreso a la revista de moda ya no es el de una asistente deslumbrada, sino el de una editora que entiende que la ética puede ser un obstáculo en un entorno que exige adaptarse o desaparecer.
“Una de las cosas que amo de Andy es que es una persona muy optimista. Dado el estado del mundo, esa esperanza se siente casi como un acto de rebeldía y siempre me ha encantado eso de ella, que mantenga la frente en alto”, contó Hathaway.
Fiel a su esencia, Miranda sostiene que la eficiencia justifica su método. No busca agradar, tampoco redimirse.

Pero incluso su liderazgo revela una grieta, pues el éxito ya no depende de imponer visión, sino de sobrevivir a una industria que cambia más rápido que sus propias reglas.
“(Miranda) gestiona su negocio de la manera más eficiente posible, intentando aprovechar al máximo el día con frivolidades innecesarias. Es una forma de dirigir un lugar de trabajo, quizás no sea la mejor, pero ha tenido éxito”, reflexionó Streep.
Asumen cambio cultural con las redes sociales
La cinta, con las actuaciones de Stanley Tucci y Justin Theroux, también asume ese cambio cultural con las redes sociales. En su universo, los memes y la viralidad afectan el prestigio, y hasta Priestly llega a convertirse en objeto de burla digital.
Con nuevos nombres en el elenco, como Kenneth Branagh y Lucy Liu, y una estética que intenta dialogar con el presente, la secuela, que llega 20 años después de su antecesora, mira hacia atrás sin quedarse en la nostalgia. Y tal vez por eso, esta vez, las flores sí importan.
CYPS