Los que están divorciados y no se han vuelto a casar, siempre y cuando no haya “pecado mortal” de por medio, sí pueden comulgar, no así los que se han unido a otras parejas, explicó el vocero de la Arquidiócesis de Guadalajara, Antonio Gutiérrez.
“No pueden comulgar no porque estén divorciados, sino porque están viviendo en amasiato; es decir, el divorcio no es pecado mortal”, afirmó Gutiérrez.
El Papa Francisco aclaró este miércoles que las personas que han establecido una nueva convivencia tras su ruptura matrimonial no son excomulgadas y no deben ser tratadas como tales, sino que forman parte de la Iglesia católica.
“Todos pueden formar parte de la comunidad; la Iglesia es la casa paterna en la que hay espacio para todos (…). La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie”, dijo el Pontífice.
La exclusión de personas divorciadas se ha dado por prejuicios o malos tratos por parte de algunos párrocos, reconoció el vocero de la Arquidiócesis.
“A veces, sí tristemente, algunas personas divorciadas se sienten excomulgados, porque no saben que no están excomulgados, o porque alguien así les hizo sentir o le dijeron, o incluso, algún padre los trató mal”, admitió.
Para apoyar y acompañar a quienes pasan por el proceso de separación, cada Parroquia tiene su propio programa de atención.
“Existe un programa en la Arquidiócesis que se llama Reconstruyéndose, dirigido a personas divorciadas que por alguna razón, no se juzga a nadie, tuvieron que tomar una difícil y dolorosa decisión de separarse y cuya situación es irreversible.
“Es un programa de 14 sesiones de tres horas cada uno, desde cosas negativas como superar el odio, hasta cosas positivas, como salir en libertad, con un acompañamiento humano y espiritual”, explicó Antonio Gutiérrez.