Un grupo de siete enfermos renales, acompañados por sus familiares, acudió ayer a la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado para levantar una queja en contra de la clínica Sanefro debido a que su salud está empeorando.
Denunciaron que su peso ha bajado notablemente, que no hay limpieza en el lugar y que las enfermeras no están capacitadas para hacer la hemodiálisis.
La Procuraduría les informó que tras las denuncias publicadas en AM, abrió por oficio la queja número 260 por la mala atención de hemodiálisis que brinda el personal de Sanefro, clínica subrogada por el IMSS desde el 26 de septiembre.
Luego de recibir información y asesoría de la subprocuradora Zona A de la PDHEG, Karla Gabriela Alcaraz Olvera, los afectados ratificaron la queja, la cual se remitirá a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para su investigación.
Directivos de la empresa Sanefro, filial de Farmacéutica PiSA, dijeron que atenderán las denuncias de los pacientes de la mejor manera posible.

‘Estoy otra vez anémica’

Diana Andrea Ramírez Coronado, de 22 años, declaró que llegó a la clínica pesando 58 kilogramos y en menos de tres semanas ya ha perdido cinco kilos.
“Hace tres años estaba con 33 kg y en la clínica anterior me recuperaron mi peso, ya otra vez estoy anémica. Ayer, las enfermeras me infiltraron y mi sangre se coaguló en el filtro.
“Ellos como enfermeros deben de saber hacer la hemodiálisis y uno como paciente es nuestra obligación informarles… antes de que me conectara la enfermera, le dije cuál era la vena arterial y cuál la venosa, pero me invirtió la sangre, lo hizo mal a pesar de que le expliqué”, platicó Ramírez Coronado.
Agregó que la enfermera al darse cuentq que hizo al revés el trabajo le habló a su compañera, quien empezó manipular la mano de Andrea, pero tampoco lo hizo bien, pues el brazo de la paciente se empezó a inflamar.
“Y así me dejaron, tengo testigos, es más, hasta el doctor Luis se dio cuenta y sacó a los enfermeros de la sala de tratamiento. No vamos a esperar a que alguien de nosotros muera”, señaló.

Sin apoyo de IMSS

Los pacientes denunciaron que las enfermeras conectan y acercan las máquinas de hemodiálisis a los botes de basura y no se cambian los guantes. Además, con los dientes rompen las bolsas del material que utilizan.
Rafael Arredondo Luévano, otro de los pacientes, comentó que nadie del Seguro Social les ha dado la cara.
“Personalmente he hablado con la delegada del IMSS, y tajantemente me dijo una de las secretarias que quién me había pasado el número”.
San Juana Ibarra, familiar de un paciente, dijo que hace un mes el nefrólogo de la T-21 del IMSS, Juan Pablo Fernández Hernández, amenazó a los pacientes y familiares que si comenzaban de “alborotadores”, les iban a quitar la hemodiálisis.
“Si les quitan una sesión recae y hasta puede morir, por eso muchos pacientes no quieren hablar. Además, ya nos prohíben que metamos celular a la clínica”, aseveró.

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