Sin importarle el frío en sus pies descalzos, ni el peso de las flores que lleva sobre su espalda, Francisco Galmez Rojas, en un acto de fe camina nueve kilómetros desde su casa hasta el Santuario de Guadalupe.
Cada 12 de enero, desde hace siete años, Francisco agradece a la Virgen de Guadalupe las bendiciones de cada año.
“Es un acto de fe y de amor, lo hago porque me nace. Mi familia me inculcó la fe hacia la morenita”, dijo.
Desde las seis de la mañana, Francisco salió de su casa en la colonia Parque del Sur, vestido como Juan Diego con un traje de manta, sobre su pecho la imagen de la guadalupana y con algunas flores en su espalda y que se sostiene con una venda en su frente.
“Antes de pedirle algo a la Virgen, primero le agradezco por la salud y bendiciones”.
Pero este año, tiene un favor muy especial “Le pediré a la Virgen y a Dios que este año nos de la dicha de ser padres a mí y a mi esposa Milagros”.
Durante su trayecto que es de dos horas aproximadamente, Francisco comentó que la gente se acerca y le pregunta porque lo hace.
“La gente se sorprende, algunos me dicen que es un gran sacrificio, otros me juzgan de loco, pero yo lo hago para agradecer”.
En los siete años que lleva caminando, Francisco platicó que solamente una vez ha sufrido un percance. Se enterró un cristal mientras caminaba.
Hoy en el Santuario de Guadalupe, que se ubica en la colonia Obrera hay fiesta.
Desde hace 140 años, los feligreses acuden a la iglesia vestidos de ‘inditos’ para venerar a la Virgen de Guadalupe y recibir la bendición del sacerdote.
Para hacerlo, llevan ofrendas de todo tipo.
La tradición leonesa nació el 12 de enero de 1876 por iniciativa del padre Arcediano Pablo de Anda y Padilla.