Dos militares ubicados en el estacionamiento 2, ante el descontento, chiflidos y empujones, decidieron hablar con la multitud diciendo: “no se empujen, no se desesperen, no hay hora de acceso, sólo tranquilícense”
Es así que las filas están por doquier y los colores y accesos están cambiando abruptamente.
“No tiene caso que avienten”
En el primer filtro de seguridad continua el caos entre los asistentes, que se empujan para ingresar al estadio Orelos
“No tiene caso que se avienten, de todos modos vamos a pasar” comento una señora molesta.
después del primer filtro los jóvenes acceden casi corriendo a su puerta de acceso, sin embargo se topan con otra multitud.