Desde que se cruza la puerta de la empresa ubicada en Celaya, Guanajuato, es fácil detectar los olores que van destilando sus productos para el queso, cítricos, leche y muchos más. 

Sus primeras operaciones fueron cerca de la Alameda del municipio. Conforme se fue dando el crecimiento llegaron a una planta que cuenta con 9 mil metros cuadrados y con una producción de 250 toneladas mensuales de saborizantes. 

La fortaleza de la casa de sabores es el desarrollo de productos enzimáticos, un producto cuya materia es de origen natural y cuya función es actuar sobre las grasas y la proteína para potenciar cualquier sabor. 

Isadora Ríos, gerente de mercadotecnia, explicó la manera en que funciona.

“Tenemos un queso gouda y se adicionan estas enzimas que van a actuar con la grasa y la proteína, entonces el sabor gouda detonará más veces su sabor sin que pierda su origen ciento por ciento natural”.

Esta técnica es una forma de darle a sus clientes una ventaja sobre el manejo de productos que son ciento por ciento naturales, una tendencia que va de acuerdo al mercado. Algunas de las materias primas se importan de Estados Unidos y Europa.

 

Sabor de Guanajuato para el mundo

 

Desde hace 9 años Ricap logró exportar principalmente a Estados Unidos, mandando sabores para bebidas, y a Centroamérica y Sudamérica envía alimentos fortificados y fórmulas lácteas. Hoy en día trabaja con el 90% de las empresas de lácteos en el País. 

Todos los sabores y experiencias sensoriales que se han fabricado en Ricap tienen su origen en el área de diseño e investigación.

En conjunto con el área de mercadotecnia trabaja para analizar las tendencias que hay en el mercado y  sobre esos resultados el departamento de desarrollo idea sabores nuevos  para hacer las presentaciones a sus clientes.

Ricap cuenta con una vinculación con el Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (Cicata) del Politécnico para llevar a cabo ciertos desarrollos de productos e innovaciones que en planta no se podrían realizar. 

La lista de sabores que se han desarrollado es incontable ya que cada cliente pide durante todo el año muestras; en un año se llegan a mandar alrededor de 200 muestras y  trabajan con casi 100 proyectos de los cuales cada uno tiene una gran variedad de sabores.  

“Nuestra biblioteca de sabores es muy grande, pero de enzimáticos tenemos bases con las cuales podemos perfilar diferentes productos al hacer los sistemas de sabor”. 

El sistema de sabor es una mezcla de enzimáticos con químicos aromáticos que dan como resultado un producto armónico. 

La gerente de mercadotecnia contó que el desarrollo de un producto puede llevarse hasta un año ya que detrás siempre hay una investigación profunda.

Uno de sus desarrollos fue para la industria de los quesos, en donde crearon un sabor que da una nota de leche fresca con el que le pueden dar al fabricante una opción de sabor, pues pueden pasteurizar su leche sin correr el riesgo de la fiebre de malta.

 

Mucho más que sólo para lácteos 

 

Durante muchos años se pensó que los enzimáticos eran sólo para los lácteos, pero con el departamento de investigación e innovación, Ricap se ha dado cuenta de que estos enzimáticos no nada más son aptos para la industria láctea sino que se puede diversificar para la industria de la panificación, industria de grasas, aceites y frituras, así como agroalimentos.

“Acabamos de desarrollar el tomate enzimático. Esto fue el resultado de tecnología, investigación y vanguardia. En el mercado no había enzimáticos vegetales”.

¿En dónde se puede aplicar este producto? Isadora Ríos explicó que las empresas que utilizan la pasta de tomate van a poder reducir la cantidad de pasta de tomate en un 10% y con eso tener una ventaja tanto en productividad como en sabor, porque a nivel sensorial no se percibe que hay una enzima o que se redujo la fórmula. 

Isadora Ríos aclaró que no en cualquier producto o alimento puede ser aplicada la enzima ya que a veces no funciona. Debido a ello es constante la investigación para saber en qué alimentos pueden aplicarlas. 

Todo es un proceso sistemático. En el momento en que entra un proyecto a la casa, el cliente tiene que proporcionar la mayor información para poder desarrollar el producto, el mismo cliente determina el perfil al que se quiere enfocar, o también puede darse que el proyecto quede abierto para hacer propuestas libres.

En esta área se labora únicamente con ingenieros en alimentos; sin embargo, también trabajan con expertos y asesores que ayudan a los equipos nuevos para que se integran en la capacitación: les explican cómo desarrollar los sabores para que ellos comiencen a tener confianza y poco a poco suelten su creatividad para hacer sus propias creaciones.

“El área de desarrollo tiene la facilidad de que cada trabajador puede poner sus propias creaciones en marcha, se hace una evaluación sensorial y el sabor ganador es el que se presenta en los proyectos”. 

 

Lanza su propio suplemento alimenticio

El 2016 es el año en que Ricap lanzará su propia marca de suplemento alimenticio. Isadora Ríos platicó que en este producto no sólo se enfocó  al tema del sabor, sino que Ricap creó toda la fórmula desde cero.

“Fue hacer las investigaciones, tendencias, conocer qué necesita el consumidor,  cuál es el target al que nos tenemos que enfocar y con todos esos resultados desarrollamos nuestra marca”. 

Ricap decidió hacer este lanzamiento por el crecimiento del mercado de los suplementos alimenticios. Por el momento espera distribuirlo en las zonas cercanas al estado de Guanajuato, primero pretende colocarse en preferencia por sabor y beneficio, para después pasar a distribuirlo a nivel nacional.

Con la materialización de su insumo alimenticio llegó a la planta la instalación de un secador con una capacidad de 250 kg de agua evaporada. La función de esta máquina es pulverizar productos como el lácteo, sin embargo esta técnica también puede aplicarse en miel, jarabe de agave, grasa vegetal, jugos y concentrados, pastas frutales y vegetales, así como sabores. 

“Con el secador en vez de maquilar le damos al consumidor final un polvo fino que sea fácil de diluir, que incrementa su vida en los anaqueles y elimine costos de almacenamiento de refrigeración”. 

 

Futuro prometedor

 

Son tres plantas industriales las que maneja la planta alimentaria y la idea es seguir creciendo en tecnología, maquinaria y personal.

“Para la industria alimentaria yo veo un crecimiento exponencial. Día a día hay lanzamientos de nuevos productos, o también dado el tema de la economía, las empresas se ven en la necesidad de reducir costos en sus formulaciones, la mejor forma para lograr eso es por medio de los enzimáticos y los sistemas de sabor. Nosotros podemos ofrecerles a nuestros clientes eso”. 

Sus oficinas se extienden por Guadalajara, Nuevo León y el Estado de México, así han logrado darle a sus clientes una respuesta inmediata a sus necesidades. 

La gerente de mercadotecnia reconoció que actualmente hay competencia, pero su liderazgo radica en el tema de enzimáticos y de saborizantes.

Recalcó que además gran parte del éxito de la empresa  radica en sus trabajadores, que suman 150, ya que gracias a ellos han logrado trabajar con seguridad, higiene y buenas prácticas de manufactura. 

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