Cientos de personas presenciaron la trigésima edición de la representación del Viacrucis Viviente de la colonia Cuauhtémoc, en San Francisco del Rincón.

Con la admiración y fe de los asistentes, se interpretó cada una de las estaciones, la aprehensión, pasión y muerte de Jesús.

“No sólo es la tradición y la costumbre, sino el cariño que ellos le muestran a su fe, una fe que muchas veces nos hace falta renovar, la parte del sentimiento y del corazón que se eleva a Dios”, destacó el sacerdote Rafael Macías, vicario de la parroquia del Señor de la Salud.

Los participantes de esta representación lo hicieron con tal convicción y entrega que la gente percibía la burla y el odio de los soldados, el dolor de Jesús y las emociones de las hijas de Jerusalén, los ladrones Dimas y Gestas y la ira de los miembros del Sanedrín.

“Nuestra gente siente toda su esperanza y alegría en el encuentro con un Dios vivo, no un Dios muerto”, destacó el sacerdote, como la parte más importante de estas representaciones, que son los pasos previos a la Pascua y la resurrección de Jesús.

La Vía de la Cruz

Minutos antes de las 11 de la mañana, todos los integrantes del Viacrucis Viviente revisaron los vestuarios, utilería y audio.

Personal de Protección Civil se hizo presente, así como los de Tránsito, los cuales garantizaron la seguridad del evento.

La primer estación, fue la que más tiempo requirió para ser representada, los espectadores aumentaban a cada minuto, mientras Jesús se acercaba poco a poco a su sentencia de muerte en la cruz.

Gritos ahogados y sonidos de exclamación surgieron por todas partes mientras comenzaba el azotamiento, los soldados y verdugos no dieron ni la más mínima muestra de piedad.

Los miembros del Sanedrín y el pueblo judío exigió la muerte de Jesús, Poncio Pilatos accedió y sentenció a Jesús, de esta manera comenzó el camino de la Cruz.

Cerca del medio día inició el agónico caminar de Cristo por las calles de la colonia Cuauhtémoc, hasta el pie del cerro de la Santa Cruz, donde en compañía de dos ladrones y ante la vista de cientos fue crucificado.

La gente oraba en cada escena representada de manera vívida, mientras que infantes lloraban y sollozaban ante la visión de los tormentos.

Pasaba la 1:30 de la tarde cuando terminó la representación, muchas personas se retiraron en silencio, reflexionando lo visto y oído.

Cada uno de los participantes se encontraba en un estado de calma, el cansancio y el calor parecía no haberlos afectado; muchos de ellos sonreían y bromeaban.

Visitan francorrinconenses los 7 altares el Jueves Santo

Habitantes de San Francisco del Rincón visitaron diversos templos de la ciudad durante la noche del jueves en cumplimiento de la tradición de “Los 7 altares”.

Como cada año, los diversos templos y capillas del municipio reciben a miles de católicos, para quienes esta tradición da inicio a los ritos de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

“Si son 7 altares es porque para los judíos el número es símbolo de perfección; por eso es que se acostumbra visitar 7 altares”, explicó el Padre Andrés Torres.

El sacerdote destacó que para los católicos no debe ser importante el número de altares a visitar, sino la fe con la que se realice la visita.

“En todos los templos donde se tiene esta celebración se hace un monumento, donde se deposita el Sagrario, la Eucaristía”, comentó el padre, cura de la parroquia de San Francisco de Asís.

La Última Cena

Durante la tarde del Jueves Santo, templos en diversas partes de la ciudad celebraron la misa de la última cena, con el tradicional lavatorio de los pies.

Al término de la celebración eucarística, se recoge el Altar y se expone el Santísimo para veneración por parte de la población.

Las reliquias

Ministros y encargados de los templos entregan a los visitantes piezas de pan, cuerdas de diversos colores, estampitas y ramos de manzanilla.

Por lo general se colocan en el atrio o en los accesos de los templos, así como algunos puestos de venta de artículos religiosos

“Cada una de las reliquias representa uno de los elementos de la Semana Santa”, comentó personal de la parroquia de San Francisco de Asís.

Las “cuerditas” son trozos de estambre, casi siempre de color morado, recuerdan que los días santos son de penitencia por la muerte de Jesucristo.

Cuando son de color rojo recuerdan la pasión de Jesús y de color blanco, la alegría de la resurrección.

Los ramos de manzanilla representan el Domingo de Ramos y las piezas de pan rememoran la instauración de la eucaristía durante la última cena.

Las calles y explanadas alrededor de templos y capillas son ocupados por comerciantes de alimentos, juguetes y artículos religiosos.

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