Mauro Boselli no solo corre, se desmarca, remata, anota y festeja. También en el ariete histórico del León está ese ser humano que vive y goza lo que hace. 

Como cuando se abre al espacio para recibir un balón, el Matador abre sus sentimientos y los expresa a través de 17 frases que nos ayudan a conocer más a Mauro Boselli, el goleador argentino que hoy es un panzaverde por decisión propia y que en su corazón ya se ha bordado el escudo del club esmeralda. 

Gracias, Matador, por compartir y dejarme reflexionar sobre lo que piensas y sientes de tu profesión y por estos colores verde y blanco que dan vida a un sentimiento de toda una extensa afición leonesa.

“Una cancha: el lugar en donde me siento más feliz”.

Porque no puede ser de otra forma para un futbolista. El césped es el hogar que escogiste, el que ha sido tu hábitat natural sin importar que fuese argentino, español, inglés, italiano o azteca.

“Un balón: el objeto más preciado”.

 

Ha sido tu compañero de glorias, sin él no serías quien eres hoy. 

Ese esférico es el mismo que te pide a gritos que le pegues con fuerza y el que llora cuando no lo haces con convicción. El mismo que te exige que lo impulses justo a donde será cobijado por la propia red enemiga. 

“La portería rival: lugar donde me siento cómodo si estoy cerca”.

Curioso, tu confort es sinónimo de letalidad y como todo buen cazador, mientras más a gusto te sientas, más mortífero serás. 

“El portero rival: enemigo principal a doblegar”.

Trabajas para un equipo, pero este es tu pleito personal en cada juego y en el que quieres ver a tu oponente yacido sobre el pasto y mirando el balón incrustado en su portería.

“El pase de un compañero: algo vital en mi juego”.

En todo gol siempre hay un pase y no hay mejor manera de honrar a ese jugador que te sirve el esférico que estando en el momento y en el lugar oportunos, cerrando la pinza y rematando contundente. 

“Una mala racha: confiar en mis condiciones”.

También te hemos visto tocar el piso, con la pólvora mojada, soportando nuestras críticas con el rostro serio y aguantando incluso hasta la banca, sin embargo, ha reaparecido el Boselli matador capaz y certero frente a la meta rival. 

“Una buena racha: no creerme el mejor sino trabajar para serlo”.

 No te pones límites y fomentas tu apetito goleador, lo dicen tus títulos de goleo en Libertadores, en Argentina y con el León.

 “Un gol: sensación imposible de explicar”.

Tal vez no tengas palabras para definirlo, pero lo buscas afanosamente en cada partido. Tal vez no puedas expresarlo, pero lo disfrutas en su totalidad cada vez que te encuentras con él. 

“Un grito de gol: desahogo total”.

Se nota en tu rostro, se nota en tu festejo. Explotas y haces explotar a un estadio entero.

 “El 17: mi número de la suerte”.

Los dos dígitos que te distinguen porque aquí en León no hay un Mauro sin el 17 a la espalda, como ya no habrá en el León un 17 sin el rostro de un goleador histórico.

“Un equipo de futbol: León”.

Al que arribaste hace más de cuatro años y con el que comenzaste a escribir una historia a la cual le puedes agregar más páginas. Yo lo pregunté de una manera muy general y tú lo respondiste con cuatro letras y un acento.

 “El escudo del León: sentido de pertenencia”.

Aquí llegaste, de aquí eres y de aquí no te has querido mover, tal cual como en aquellos tiempos románticos del futbol donde el ídolo de un equipo era para siempre.

“La playera del León: un orgullo portarla y defenderla”.

Los has hecho en muchos juegos, por muchos minutos y en muchas jugadas. De blanco, de verde como en tu primer título y hasta de color rosa como en el ‘Bi’. 

“Los títulos con el León: sueños hechos realidad”.

Y no sólo tus sueños, también los de toda una generación que con esos trofeos que levantaste borró la amargura de una década de infierno para dar lugar a la bienaventuranza de un par de coronas.

“La afición leonesa: exigente, fiel y muy agradecida”.

La entiendes como se entiende a la novia perfecta. Así ha ido, así es y así será siempre pidiendo el máximo a sus jugadores, apoyando en cualquier circunstancia y queriendo a sus goleadores.

“Mis brazos extendidos al anotar: ganas de abrazar a toda la afición”.

Ahora comprendo tu festejo, su significado y lo que expresas con este. Ahora sabremos cada vez que anotes que estarás abrazando a un estadio eufórico por tu gol.

“El futbol: mi vida, mi pasión”.

Y con pasión siempre hay éxito, Mauro.

Twitter: @geraslugo

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