Estudiantes de la Secundaria 33, ubicada en la colonia Azteca, denuncian una ola de asaltos a mano armada.

Padres de familia temen por su integridad al conocer el domicilio exacto de los pandilleros.

La comunidad estudiantil de la Secundaria Técnica número 33 está alarmada. Autoridades, padres de familia y alumnos, están unidos para protegerse de los constantes agresiones y asaltos de los que los estudiantes son blanco por parte de unos pandilleros que viven en la zona.

“Nosotros tenemos ubicados a los ladrones, sabemos dónde vive el jefe de la pandilla, porque su blanco son los niños de la secundaria y el robo a las casas. Lamentablemente, todos tenemos miedo, sabemos que si levantamos una denuncia, estaremos firmando nuestra sentencia de muerte, porque siempre andan armados”, platicó ‘Pepe’, un vecino.

“Lucía” tiene un hijo cursando el segundo grado de secundaria en el turno vespertino. Lo lleva y va por él, pero debido a la situación, ella trae una navaja, pues dos compañeros de su hijo van con ellos a diario.

“Entre papás nos echamos la mano, porque los niños salen a las 9 y a esa hora todavía no llegan muchos papás a la casa. Nos vamos y venimos juntos porque la situación está fea. En las juntas lo hemos hablado, nadie ignora lo que está pasando y la verdad es que el director se “puso las pilas” y a la hora de la salida siempre hay una patrulla rondando, aunque no es suficiente”, platicó.

Pero la preocupación también es otra: una pandilla de sujetos está a la hora de la salida frente a la puerta de la secundaria. Los papás creen que son quienes le avisan a los otros algún “prospecto” para asaltarlo, por lo que le han pedido a las autoridades que los retiren, pero los elementos de la Polícia les aseguraron que no pueden porque no están cometiendo ninguna falta.

Francisco Gómez, autoridad escolar, dijo que la institución buscó el apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública y lo obtuvieron, pues hay un operativo fijo a las 9 de la noche para vigilar la integridad de los jóvenes, aunque platicó que es cuando los chavos llegan a la zona de Océano Ártico cúando se presentan las agresiones.

“Lamentablemente, a veces sentimos que no es suficiente y creánme, hemos hecho todo, todo lo que está en nuestras manos. Los papás se coordinan para pasar por los muchachos, algunos deciden irse en grupos grandes, incluso con niños de otro salón pero que van por el mismo rumbo. La Polícia está haciendo su parte, pero tenemos una petición: una caseta. Creemos que eso los acercaría más rápido en caso de un asalto”, dijo.

El mayor temor tanto del personal de la escuela cómo de los padres de familia, es que alguien resulte herido, pues los ladrones van armados y ahora también, algunos padres de familia.

“Siempre he dicho que de que lloren en su casa a que lloren en la mía, mejor en la de ellos. Esa gente no vale nada para nosotros, ellos no se tientan el corazón para no agredir a nuestros hijos, nosotros tampoco lo haremos con ellos”, finalizó “Lucía”.

 

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