Adiós a las malas actuaciones que nos dieron rabia porque muchas de ellas fueron derrotas sufridas de la nada, con un equipo que regaló goles, desperdició minutos y hoy extraña los puntos que se fueron como agua hacia la coladera.

Adiós a las goleadas en contra que zarandearon la dignidad del escudo leonés y que arrinconaron a La Fiera a ser la peor defensiva del torneo, sitio que compartió vergonzosamente con el club que descendió.

Adiós a las lesiones que fueron cotidianas en el plantel y que marginaron a jugadores como Mejía y Nacho, claves para darle al equipo solidez y presencia. Fueron tantas las lesiones que ya no sabíamos si culpar al preparador físico, al doctor, al jugador, a la cancha o a la maldita mala suerte.

Adiós a los malos refuerzos, a los que desperdiciaron oportunidades a más no poder, a los que metieron al club forzados por la directiva, a los que no quieren los técnicos, a los que sólo vinieron a conocer el Arco de la Calzada, a los que sólo venden playeras y hasta aquellos que todos olvidamos e ignoramos que seguían aquí.

Adiós a la desconfianza en la cantera pues en estos tiempos de desesperación los jóvenes demostraron que están listos para recibir responsabilidades y crecer a costa de sumar minutos y superar presiones. Iván, Price, Claudio, Franco y Torres, deberán a su vez decir adiós a la novatez y ahora afrontar el torneo que viene peleando cabalmente la titularidad. 

Adiós al monólogo táctico que aburrió y que predijo en cada partido la forma de jugar de La Fiera evidenciando la carencia de una versatilidad estratégica. También adiós al casamiento ideológico del cuerpo técnico con jugadores que en la cancha no respondieron a pesar de esta preferencia. 

Adiós a los caprichos de jugadores que mostraron apatía en el empastado, unas veces bien y muchas veces jugando el partido en otro mundo y otro tiempo. 

Adiós a los rumores ruidosos de tener un vestuario partido y que han hecho de este plantel la comidilla de todos aquí y a nivel nacional, y que si bien esta rareza en el seno esmeralda es algo que nadie ha comprobado de manera fehaciente, tampoco se han dado muestras de que todo sea mentira. 

Adiós a las malas decisiones y a las indecisiones que tomó la directiva. Traer refuerzos que el técnico no quería sólo abrió una zanja en el club en donde se hundió el buen futbol y la fortaleza que como equipo ofreció emociones y títulos en otros tiempos.

Adiós a la escasez, y no me refiero a invertir millonadas en jugadores porque sabemos que eso no pasará, sino a la carencia de elecciones sensatas de refuerzos que lleguen a alimentar la estirpe de este club.

Adiós a la pérdida de tiempo para trabajar en reconstituir el sentimiento hacia un equipo al que se le acompañaba incluso en las malas temporadas llenando el Glorioso y vitoreando ídolos.

Hoy en el León vale más un adiós definitivo que muchos torneos en la ignominia deportiva.

Twitter @geraslugo

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