Después de tres años de vivir en Georgia, Atlanta, Luis Gerardo García Pérez, de 21 años, fue repatriado el pasado 1 de marzo a su comunidad La Cantera, San Felipe. Él es uno de los mil guanajuatenses que deporta Estados Unidos al mes, según el Instituto Estatal de Atención al Migrante y sus Familias. 

A pesar de las promesas de campaña del gobierno de Donald Trump contra los indocumentados, las deportaciones de guanajuatenses no han crecido, al contrario, bajaron un 64% en 2017, con 11 mil 087, en comparación con el primer año de gobierno de Barack Obama, en 2009, con 30 mil 776.  

Las estadísticas de la Unidad de Política Migratoria reportaron 192 mil 781 guanajuatenses repatriados del 2009 al 2017. Y aunque las deportaciones han disminuido, el gobierno estadounidense sigue repatriando indocumentados.

A nivel nacional 

Durante el mando de los tres últimos presidentes estadounidenses, se repatriaron a 13 millones 493 mil 541 mexicanos en situación ilegal, disminuyendo gradualmente la deportación.  

Las estadísticas publicadas en el anuario del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de 2017, corresponden al periodo de 1995 a 2016, en que la presidencia estadounidense estuvo encabezada por Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama.

Bill Clinton

Los años que registraron el mayor número de exilios fue de 1998 al 2000, con 3 millones 420 mil 238, más de un millón por año; durante este tiempo, la presidencia de Estados Unidos estaba a cargo de Bill Clinton y la de México, de Ernesto Zedillo. 

Ernesto Zedillo

Para el 2001 bajó en promedio a medio millón el número de deportados, manteniendo esta cifra el gobierno de George W. Bush; en este periodo, Vicente Fox dirigía México.  

George W. Bush

Vicente Fox

Ocho años después, durante la administración de Obama, se deportaron en los últimos tres años de su gobierno un estimado de más de 200 mil migrantes al año. 

Barack Obama

Mientras que en el primer año de gobierno de Donald Trump, sólo se deportaron 128 mil 765 mexicanos.

Donald Trump

Las cifras corresponden al número de devoluciones de mexicanos indocumentados, por lo que puede ser que una persona fue deportada más de una vez.
 

‘Cazan’ a latinos indocumentados

Omar Silva, abogado de migración, aseguró que las redadas se están realizando en tiendas de autoservicio y centros de construcción, que son los focos para los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés). 
Reconoció que con el presidente Donald Trump los índices de deportación son menores en comparación con Barack Obama, sin embargo, dijo que la cacería está muy clara con los latinos, en particular en contra  de los mexicanos.

“Obama deportó más ilegales, pero era gente que tenía antecedentes criminales, ahora es gente sólo indocumentada, los de la ICE tienen estrategias; se hacen pasar por encuestadores en áreas donde radican los mexicanos, en las escuelas fingen ser oficiales de seguridad privada”. 

Djo que el caso más reciente fue la detención de 20 mexicanos que trabajaban en un centro de construcción.

“El ICE hizo un análisis de redadas porque saben dónde se encuentran los paisanos; los migrantes siempre salen a trabajar a la misma hora y comparten el transporte, hacen una parada para comprar un café y los agentes es ahí donde los detienen”. 

Silva expresó que el gobierno estadounidense quiere acorralar a los indocumentados, y consideró que el efecto será que voluntariamente se regresen a sus países.

HISTORIAS 

Repatrian a leonés dos veces

El leonés Mauricio Rangel se hincó ante su madre para pedirle su bendición, tomó su mochila al hombro, en busca del sueño americano en el 2000, el último año en que se deportaron más de un millón de mexicanos.

Su travesía fue caminar por el desierto, cruzar en una cámara para llanta el río Bravo y viajar oculto entre cajas de ropa en una camioneta hasta Dallas, Texas, donde ya lo esperaba su tío. 

El migrante se desempeñó durante cinco años como trabajador de la construcción y otros dos como jardinero, pero después fue deportado por las autoridades. 

“Yo iba saliendo de un súper, caminé unas cuadras a casa de un amigo y en la calle me detuvieron los de la migra, me puse nervioso, me cuestionaron y me detuvieron”, contó. 

Mauricio permaneció un mes encerrado. Durante ese tiempo platicó que llegaban diario personas indocumentadas de todas las nacionalidades y cuando consideraban que tenían suficiente gente de cada país, los regresaban en grupos. 

La corte le dio 10 años a Mauricio para entrar nuevamente a Estados Unidos, una vez que llegó a México y se encontró con su familia, en León, regresó a Estados Unidos, luego de un mes.

“Te acostumbras a la vida en el norte, te sientes frustrado cuando te deportan porque haces planes. Yo me arriesgué a regresar, como sabía inglés me fui en autobús por El Paso y gracias a Dios llegué, me quedé allá otros ocho años y otra vez me deportaron”. 

Este año se cumplen tres años que Mauricio se quedó en León, con sus ahorros fincó unos locales que renta y continúa laborando en la construcción.

Viaja legalmente y regresa como ilegal

García Pérez, originario de la comunidad La Cantera, San Felipe, fue contratado legalmente por nueve meses para trabajar en un campo de Atlanta, Georgia, levantando hojas de pino; pero al vencerse el plazo, el joven no se regresó a México.

Como indocumentado, se fue a vivir con Pedro Tavares, de Valle de Santiago, con quien comenzó a laborar en la construcción. 
A las cinco de la mañana de la semana pasada, ambos salieron de su casa en una camioneta rumbo al trabajo, como todos los días. Luis Gerardo comentó que hicieron una parada de unos segundos, pero detrás de ellos ya tenían a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés). 

“Nos esposaron y nos llevaron a un centro de detención, donde estuve un día. Me movieron a otro centro, ahí estuve una semana, y otra vez me movieron a otro centro, donde duré dos meses”, contó.

Luis Gerardo estuvo detenido dos meses en un salón, junto con 60 personas de México, India, África, España, China, Japón, Guatemala, Salvador, Colombia y Honduras.

“Te encuentras con gente de todo el mundo, los días son largos y desesperantes, nunca te imaginas que eso te iba a pasar, siempre te dan puré de papa, si tienes dinero, compras Maruchán”, platicó. 

Una vez deportado, se presentó ante la Corte y lo trasladaron junto con otras personas en avión a Nuevo México, donde permaneció otra semana. Posteriormente, fue trasladado a la Ciudad de México, enseguida tomó el autobús a San Felipe, donde sus familiares ya lo esperaban para llegar a su pueblo, La Cantera. 

“No me la creo que estoy aquí en casa, todavía no me cae el 20, apenas comenzaba a fincar la casita, no sé qué voy a hacer”.

Mientras su amigo, Pedro Tavares, sigue detenido desde hace dos meses, y su situación migratoria se resolverá hasta que su esposa dé a luz y las autoridades estadounidenses realicen las pruebas de ADN para confirmar la paternidad.  

Sufren por ver cómo sus hijos van y vienen

José Dolores Rodríguez y Rosa Rodríguez han sufrido la partida de sus cinco hijos a Estados Unidos, pero también la deportación de cuatro de ellos.  

Los hermanos migrantes pertenecen a la comunidad Arperos, Guanajuato, tres regresaron y uno permanece detenido. La única mujer sigue en Chicago. 

Hace dos años, Benigno, uno de estos hermanos, regresó a su comunidad cuando fue repatriado. Su esposa, que es ilegal, y sus tres hijos, que son ciudadanos americanos, se quedaron en Chicago, pero a los pocos meses abandonaron la vida de 15 años que tenían en Estados Unidos para establecerse en Guanajuato.

Odilón, otro de los cinco hermanos, fue deportado hace ocho años, desde entonces vive con su esposa en la comunidad. Al igual, su hermano, Víctor, fue devuelto a Arperos hace cuatro años. 

Sin embargo, la suerte para Ángel no fue igual que la de sus hermanos, hasta noviembre de este año será deportado para su pueblo. 

Fue hace un año y medio que Ángel viajaba en su auto cuando sucedió un corto al interior, por lo que frenó, pero el carro comenzó a incendiarse. 

Los cargos fueron manejar en estado de ebriedad y sin documentos para circular, así como ser reincidente por ilegal.

Ángel tiene 25 años radicando en Estados Unidos, durante este tiempo sólo una vez, hace 15 años, regresó a México por motivo de deportación. 

Rosa compartió que como madre fue muy dura la partida de sus hijos, al igual que su regreso por los procesos de detención y la vida difícil en la comunidad.

“Se sufre mucho su partida, luego empiezan a hacer su vida en el norte y que los agarran también duele, porque uno ve cómo batallan aquí para una casa o mantener a sus familias, es como empezar de nuevo”. 

José Dolores platicó que para él es muy triste ver cómo les cambió la vida a sus hijos y nietos. 

“Aunque me lleve la tristeza, me aguanto, no se los demuestro a mis hijos, pero la vida aquí es muy difícil y ellos dejaron toda allá porque todos duraron muchos años en Chicago, ahora sólo se quedó mi hija allá, pero está con el temor que en cualquier momento la agarran”. 

José Dolores Rodríguez es hijo del primo hermano del padre de Columba Bush. 

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