Parece que la frase que hace las veces de título a este artículo es el sentimiento o quizá, para decirlo de mejor manera, la convicción que tienen muchos de los presidentes municipales y miembros de los ayuntamientos en el estado de Guanajuato, pues ya han comenzado a declarar que buscarán la reelección, para que previas las formalidades partidarias esa determinación sea tomada en cuenta.
Consideran que su actuación ha sido no solamente satisfactoria sino de excelencia. Así se explica que quieran ser nuevamente postulados y reelectos para esos cargos e implica que deberemos creer que en el tiempo que falta para que terminen su encargo lo desarrollarán también eficientemente. Por lo que toca a Irapuato y dado a que el presidente municipal y varios integrantes del ayuntamiento han declarado que buscarán la reelección me parece que olvidan una tacha muy importante en cuanto a su ocupación.
Me refiero al aspecto de la seguridad en el municipio. La perspectiva ciudadana es que en la zona urbana y en el campo de nuestro municipio la seguridad pública está por los suelos, si se me permite emplear esta expresión popular. En los diarios locales constantemente están dando noticia de robos en la vía pública y en casas habitación que nunca, rectifico, casi nunca son aclarados, pues en pocas ocasiones se detiene a los presuntos culpables y se les lleva a juicio obteniéndose una sentencia condenatoria en su contra. Pero no sólo eso sino que delitos violentos de mayor gravedad como son los homicidios, secuestros y extorsiones han aumentado de manera muy sensible. Las peleas entre miembros de las bandas del crimen organizado, que antes no afectaban de manera directa a la ciudadanía, ahora surgen con preocupante frecuencia en lugares públicos con la consecuencia de que se hace víctimas a personas que nada tienen que ver con esas peleas. Pero lo más preocupante es que alguna de las bandas del crimen organizado ahora se manifiesta como protectora de la ciudadanía y que ella se encargará de suprimir el peligro que otras representan. Encaran al poder público y prácticamente lo retan pues pretenden ocupar su lugar de manera ilegal. Podría decirse que se trata de una falla que no es achacable sólo y únicamente a la autoridad municipal, ciertamente podría aceptarse limitadamente ese argumento y decir que en la mayoría de los casos el crimen organizado realiza delitos que son de naturaleza federal y que en todo caso a las policías federales debe corresponder actuar para evitar ese tipo de hechos ilícitos. Pero la realidad es que el municipio no actúa ni aún en los casos en que específicamente le corresponde a las fuerzas del orden local actuar.
El caso más concreto es el de las constantes, porque eso son, peleas de las pandillas de los distintos barrios de la ciudad, que han tenido como consecuencia balaceras y muertos porque la policía municipal no aparece por ahí sino hasta que la riña ha concluido y entonces no investiga, no detiene a presuntos culpables. Esa misma policía preventiva no hace cumplir, como debiera hacerlo, muchos aspectos de los reglamentos municipales. Conexo al aspecto de la seguridad la policía vial es prácticamente ausente y los conductores que no somos precisamente afectos a cumplir con las disposiciones de tránsito, prácticamente hacemos lo que queremos. Sobre esto la autoridad municipal no puede descargarse en las fuerzas federales.
Pudiera argumentarse que en otros aspectos el ayuntamiento y el presidente municipal han mantenido más o menos los servicios públicos y otras competencias locales como son las obras públicas, pero eso no es disculpa, porque habiendo tenido tiempo y recursos para encontrar soluciones no lo han hecho. Ese solo hecho debería poner en duda los merecimientos para una reelección y a los que la pretenden ser conscientes de ello y remediarlo ya, seguridad pública vale tanto o más que las obras materiales, las que por otra parte no hay necesidad de suprimir para obtener la seguridad pública indispensable.
Cambio de tema. -He asistido a varios espectáculos del festival Cervantino que se desarrolla en Guanajuato capital y me ha tocado observar detalles que indican falta de cuidado de la organización. Uno de ellos, del que podría decirse, empleando una manera popular de expresión, “da pena ajena” es el relativo a que siguiendo la costumbre, al término de la presentación artística se entrega un ramo de flores al o a la artista como muestra de agradecimiento y admiración y cuando se trata de un conjunto al director o representante. En las ocasiones mencionadas esos ramos fueron pequeñitos, no sé qué flores, pero también pequeñas. Si eso que observé sucedió en otros espectáculos y va a repetirse en el futuro, más valdría que esa cortesía se hubiera suprimido.