Unos días antes de la celebración del Día de la Independencia el presidente López Obrador elogió la decisión del gobierno de la CDMX de colocar la escultura de una mujer indígena en Paseo de la Reforma expresando que es un reconocimiento a la grandeza cultural del México prehispánico, a todo lo que en el pasado se menospreciaba y discriminaba. Desde que AMLO era precandidato se comprometió a apoyar de manera preferente a las comunidades y a los pueblos indígenas de México. Con esa promesa sembró una esperanza de mejora, aunque ahora hay decepción y contradicciones en algunas localidades como en Yucatán donde los locatarios se quejan de haber sido despojados de sus tierras para el proyecto del Tren Maya que promete llevar desarrollo y beneficio para estas comunidades indígenas que no entienden como serán beneficiadas. Lejos quedaron las palabras de una ciudadana de Huatla quien expresó a AMLO que “&Hay que voltear a ver y escuchar a los pueblos indígenas& nunca más un México sin los pueblos indígenas”. En este Megaproyecto del Tren Maya los indígenas no han sido tomados en cuenta. El presidente de México les pidió disculpas a los pueblos mayas por los abusos cometidos desde la conquista española, aunque esas disculpas no traen beneficios palpables.
Este Gobierno está plagado de retórica y simbolismos para simular apoyo a los pueblos indígenas. Elogios a Tlali, nombrar a la Feria de Chapultepec Parque Urbano Aztlán (lugar de donde provienen los aztecas) y luego la ocurrencia del diputado federal de Morena que solicitó que al Mar de Cortés se le cambie el nombre a mar del Yaqui. Lo que les interesa es dejar huella de nombres indígenas como si así estuvieran retribuyendo a estas comunidades.
Ahora AMLO proclama “Justicia al Pueblo Yaqui” y pretende continuar con su compromiso de apoyo a las comunidades indígenas resarciéndoles con más de 20 mil hectáreas de tierra para que sean parte de su patrimonio territorial, y promete la construcción del acueducto yaqui para resolver el problema de agua potable para consumo humano en su territorio. Las tierras de la región Yaqui han estado muy disputadas por empresas que quieren despojarles de sus ejidos y el crimen organizado. Esta acción del presidente López Obrador coincide con la confirmación de la fiscalía general de Justicia del estado de Sonora, de que los restos humanos encontrados en el cerro Chichiquelite, corresponden a cinco de las 10 personas reportadas como desaparecidas en Loma de Bácum, siendo la mayoría de ellos de la etnia Yaqui.
Ante las divisiones de los pueblos Yaquis, Cuauhtémoc Cárdenas expresó: “Estoy seguro que si el titular del Ejecutivo escuchara de manera directa a las partes en conflicto, con su intervención se encontrarían soluciones& lo que traería paz a los pueblos yaquis & y entrarían en una nueva etapa de progreso”. ¿Dónde queda entonces la escucha a los pueblos indígenas? ¿Dónde está la participación de estas comunidades en las decisiones que les afectan?& Pero seguirán cambiando nombres acompañados de retórica.