En mi opinión, si creemos en una religión que predica la verdad y considera pecado el mentir, deberíamos enseñar y hablar con la verdad, siempre.

Una amable lectora, a quién llamaré Mamita responsable (MR), escribió:

MR- “Hola Santiago, espero estés bien, leí tu artículo titulado “Educar a un adolescente” estoy totalmente de acuerdo en hablarles de sexualidad a los niños y niñas, tengo la experiencia de haber convivido con una ahijadita, en esa época ella tendría unos 6 años y tanto su mamá como todos los que estábamos a su alrededor, que por cierto todos adultos, le respondíamos todas sus preguntas sobre temas sexuales, afortunadamente la chamaca terminó la secundaria, la prepa y ahora la universidad y no salió con su domingo siete.”

R- Guarf, guarf, Guarf, Uds. Los humanos me dan risa, mi Santias, siendo seres sexuales se escandalizan con la sexualidad; si una adolescente humana vive su despertar sexual, es porque su sistema hormonal y su maduración física la han preparado para ello en concordancia con la ley natural, que por venir del Creador, es ley divina. Siendo así, usar la expresión “domingo siete”, es peyorativo y me pregunto: ¿dónde está el problema de que viva su sexualidad, o porque lo consideran malo o peor aún, pecado?

S- La respuesta que daría, mi Rufo, es que al igual que comerte un aguacate verde sabe mal y hace daño, las personas deben vivir su sexualidad en función de una apropiada madurez; para que el don de la sexualidad se pueda vivir responsablemente y sea una experiencia de vida que nutre; madurez que no creo posea una adolescente de 15 o 16 años.

R- Grrr, dando por bueno tu razonamiento, comparto dos reflexiones: 1.- Creo que el Creador se equivocó al dar madurez (despertar biológico) sexual, antes de dar madurez emocional y racional; es decir, parece haber un desfase entre la capacidad de engendrar y la madurez para ser pareja o para ser padres. Y 2.- El desfase se resuelve, no con dogmas, amenazas de pecado, negación, evasión, discriminación social y familiar o abortos clandestinos; el problema se anticipa y previene educando y para educar hay que hablar con claridad& Los temas que abordamos en la manda son: 1.- cuidarse de embarazos no deseados, 2.- cuidarse de infecciones sexuales y 3.- evitar problemas emocionales por no entender el amor y el compromiso.

S- Lo comparto, perro, y no me voy a meter en el aspecto de si Dios se equivocó o no, pero si te diré que educar es el camino, y eso solo se logra hablando con los hijos, hablando con la verdad y hablando sin tapujos sobre el tema sexual, que por definición, es parte de la naturaleza humana.

Cierro con una frase de Voltaire: “Una de las supersticiones de ser humano, es creer que la virginidad es una virtud.”

Ahora, mi Rufo, sigamos con el comunicado de Mamá responsable:

MR- “Bueno, el tema que me agradaría se escribiera es, si se debe abordar los temas religiosos a los niños, te digo porque discutimos con el padre de mi hija (próxima a nacer) sobre hablarle de un Dios al cual temerle (no hagas eso o te va a castigar dios) esa es la idea del papá o solo hablarle de un ser supremo que es amor, bondad y dejar que crezca la niña y ella pueda decidir en qué y cómo creer.

R- Guarraguauuu, estimada MR, opto por lo segundo, pero te alerto, este es un tema escabroso porque parte de la emoción, no de la razón. Con mis cachorros hablo de religión, pero no les enseño religión (ni misa ni sacramentos); uno de ellos dice y lo comparto: “es más difícil probar la existencia de Dios que la no existencia”. En lo que sí coincido totalmente con él, es que las religiones son negocio de vivos; eso de que un tipo se presente como representante de Dios es de risa; obvio, luego pasa la charola por la limosna… Ahora bien: Cuando la gente cree de buena fe, no toco estos temas, porque no hay manera de dialogar con quienes quieren creer y nunca es mi intención ofender o molestar o imponer mi punto de vista, entonces platico sobre temas de la propia religión, por ejemplo: la religión Católica habla de un Dios amor, un Dios amor no castiga con infierno por una eternidad, entonces, quienes de verdad son creyentes de Dios, no deberían hablar de cielo e infierno, ni de premio y castigo, esos son conceptos humanos de control infundiendo miedo… Estudié en escuelas lasallista 9 años religión y vengo de una manada católica, pero lo aprendido y los dogmas no me convencen, si Dios existe y me dio una capacidad de raciocinio, es mi obligación usarla, no creer lo que me dicen otros iguales a mí… Por ejemplo, yo considero la sexualidad un don y parte de la Ley Natural hecha por Dios (si eres creyente), por lo tanto, la virginidad de María va contra la ley natural y sataniza la sexualidad cuando es parte de obra de Dios y de la creación, por lo que es injusto y una soberana tontería.

En fin MR, mi sugerencia es que no te confrontes con tu pareja, platíquenlo y decidan juntos y apóyense en la educación de la bebé y así decidan juntos cuando y como hablarle de Dios o si prefieren dejarla a que crezca y decida& ¡Así de sencillo!

Un saludo, una reflexión

Escritor y soñador

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