Socialismo capitalista

Por sus frutos los conoceréis.

Mateo 7,20 

jueves, 13 de enero de 2022 · 00:00

Cuba se hunde. Las manifestaciones del 11 de julio pasado fueron una protesta por las colas de 8 horas para recibir las raciones de comida decretadas por el gobierno. Ahora, según una nota de la Agencia Francesa de Prensa AFP, la espera se prolonga toda la noche y hasta la mañana. La gente espera de píe al rayo del sol.

 

La epidemia pegó a su economía que se contrajo un 11% en 2020 y apenas recuperó un 2% en 2021. Reducir el 9% de sus ingresos es una tragedia. Los cubanos pierden millones de horas en espera de una ración de pollo, arroz o jabón. 

 

La prensa de Singapur publicó que una vivienda popular (flat) había alcanzado el valor de un millón de dólares de su moneda, el equivalente a 15 millones de pesos. En Singapur, el 95% de la gente tiene casa propia y la mayoría la construye el HDB o (Housing Development Board), el equivalente al Infonavit. 

 

Singapur obtuvo su independencia de Reino Unido en 1959. En Cuba triunfó la revolución de Fidel Castro ese mismo año. El ingreso de las dos islas era comparable en 1960. En 40 años Singapur creció al 8% anual sin detenerse. Creó tanta riqueza que hoy tiene el doble del ingreso por habitante que el Reino Unido. 

 

El diseño fue un sistema capitalista con intervención del gobierno en la creación de riqueza y bienestar, es decir, un modelo socialista en educación, salud y vivienda, con un espíritu de total apertura y atracción de inversión extranjera. Para ser el cuarto o quinto país más rico del mundo tuvieron que darse muchas cosas: libertad económica; estado de derecho; un gobierno incorruptible y un espíritu de competitividad y productividad basado en la educación y la inversión. Ahí nadie recibe algo gratis. Hay subsidios generales pero son para inversión en vivienda, salud y educación. 

 

Sus reservas equivalen casi al producto de todo México de un año (entre 800 y 900 mil millones de dólares), sólo que la minúscula isla es más pequeña que el municipio de León y tiene 5.7 millones de habitantes. Medio millón menos que Guanajuato. La ciudad estado no es un milagro económico, es el ejemplo de una administración óptima de empresas privadas y públicas. Todas enfocadas a generar riqueza y competir en el mundo. 

 

Cuando vino la pandemia, Singapur sacó de sus ahorros unos 140 mil millones de dólares para que ni empresas ni trabajadores sufrieran escasez o hambre. Son la envidia de los países del sur de Asia. 

 

Cuba produce puros, ron y una lástima tremenda. Los cubanos son un pueblo sometido a ideologías crueles y obsoletas. Nadie cree ya que su destino está marcado por "el yugo del imperialismo yanqui". Singapur nunca se quejó del Imperio Británico, tampoco de Estados Unidos o de otras naciones poderosas. Se alió con todos para que invirtieran en la isla.

 

Mientras Singapur goza del pasaporte más poderoso del mundo (192 países lo aceptan sin visado), Cuba es una isla en la que nadie puede salir sin permiso. Los cubanos se rebelaron el verano pasado y los líderes fueron encarcelados.

 

Cuando escuchamos que los países tropicales no pueden prosperar por su clima, Singapur contradice esa fatalidad. Justo en el ecuador, la isla al sur de Malasia tiene un clima cálido y húmedo todo el año pero todo su pueblo vive, trabaja y se educa bajo la cubierta del aire acondicionado. 

 

El problema de Cuba es vivir en el dogma que predicó Fidel Castro hace 63 años sin cambiarle una coma. Sus ciudadanos, con orejeras para que no vean la realidad, viven fuera del mundo y aceptan su destino porque del otro lado hay un rifle y una bayoneta. Lo grave es que hay mexicanos en el poder que admiran esa revolución.