El 4 de noviembre se celebra el Día de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization: UNESCO). Es un organismo especializado de las Naciones Unidas, cuya creación marcó el compromiso de mejorar la calidad de vida de las personas y promover la paz, mediante la cooperación internacional en el ámbito educativo, cultural, comunicacional y de la ciencia.
La Unesco fue creada al finalizar la II Guerra Mundial, con la finalidad de reestablecer los sistemas educativos de aquellos países aliados impactados por la guerra y que no disponen de suficientes recursos para la ejecución de acciones en materia de educación y cultura, con el fin último de contribuir a la paz mundial y generar calidad de vida para sus ciudadanos.
En la década de los años setenta, se elaboró el conocido Informe MacBride, en el cual se plantearon algunas medidas para la democratización de la comunicación. Este informe generó controversias por parte de los intereses de algunas de las grandes potencias, propiciando la desincorporación de algunos países como Estados Unidos, Reino Unido y Singapur.
En el año 2011 se aprobó la adhesión de Palestina como miembro del organismo, con la finalidad de promover el diálogo entre culturas, invertir en educación y revertir el extremismo violento y terrorismo. Ello generó nuevamente polémicas y desacuerdos por parte de algunos países, a lo que la UNESCO continúa en su labor de unificación de las naciones y profundización del universalismo fundamental.
Actualmente 195 países forman parte de esta organización internacional, así como 8 miembros asociados, aunando esfuerzos en orientar a las naciones para una gestión más eficaz en el aprovechamiento óptimo de sus recursos y de sus valores, promoviendo la paz y la diversidad cultural.
La UNESCO mantiene su compromiso esencial: contribuir a la paz y la seguridad mediante la promoción de la cooperación internacional en educación, ciencia, cultura y comunicación. En palabras de su Directora General, Audrey Azoulay (2024), “la educación es el instrumento más poderoso para reinventar el futuro y construir un nuevo contrato social entre la humanidad y el planeta”.
Desde la UNESCO hay una ventana importante para desarrollar programas educativos que incluyan habilidades socioemocionales, liderazgo distribuido y ciudadanía activa, lo cual converge con el interés en “educar para la paz”, “participación de juventudes”, etc.
A lo largo de las últimas décadas, la UNESCO ha ampliado su campo de acción, incorporando temas emergentes como la transformación digital, la ética de la inteligencia artificial (IA), la protección del patrimonio cultural inmaterial, la igualdad de género, la alfabetización mediática y la gobernanza del conocimiento.
Uno de los hechos más significativos del momento actual es el anuncio del retiro de los Estados Unidos de la UNESCO, previsto para entrar en vigor el 31 de diciembre de 2026. Esta decisión impacta directamente en el financiamiento y en el equilibrio político de la organización, dado que EE. UU. era uno de los mayores contribuyentes financieros.
La salida estadounidense ha reavivado los debates sobre la neutralidad política de la UNESCO y sobre la necesidad de fortalecer su independencia frente a intereses nacionales. Aun así, otros países han reafirmado su apoyo, destacando la importancia de preservar el multilateralismo cultural y educativo en un mundo fragmentado
A pesar de las tensiones, la UNESCO ha mantenido una postura firme a favor del diálogo y la cooperación. En palabras de Azoulay, “ninguna nación puede afrontar sola los desafíos de la educación, la cultura o la ciencia en este siglo; solo el multilateralismo puede sostener la paz duradera”.
En estos momentos en que se privilegian los recursos económicos para más armamento, es momento de apoyar los esfuerzos por lograr una cultura de paz. ¡Es valentía trabajar por esa cultura humanista!.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!
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