Investigadores del Centro de Ciencias del Deporte de la Universidad de Oregón recientemente publicaron un interesante artículo (ver: Jessica K. Atencio et al., “Comparison of thermoregulatory, cardiovascular, and immune responses to different passive heat therapy modalities”, American Journal of Physiology-Regulatory, Integrative and Comparative Physiology, 2025; 329 (1): R20 DOI: 10.1152/ajpregu.00012.2025) sobre el efecto en el cuerpo de entrar a tinas de agua caliente contra otras opciones como saunas tradicionales o modernas saunas infrarrojas.

Encontraron que la elevación de la temperatura corporal es más eficiente en tinas de agua caliente lo cual incrementa el flujo sanguíneo y la actividad inmune, así mismo estos baños tienen efectos notables en los marcadores de inflamación.  Todos estos efectos persisten después de la sesión lo cual sugiere un beneficio general en salud.  Para las personas que no son capaces, o no desean, realizar ejercicio, las terapias de calor representan una eficiente alternativa.

La inmersión del cuerpo en agua caliente produce una elevación de su temperatura que afecta varios procesos fisiológicos como bajar la presión sanguínea y activar elementos del sistema inmune.

Los investigadores afirman que: “Hemos comparado las formas más comunes utilizadas para el calentamiento pasivo, de hecho, no se habían realizado estudios comparativos como el nuestro”.

El estudio involucró a diez hombres y a diez mujeres entre 20 y 28 años de edad que realizan actividad física de modo regular.  Se dio seguimiento a varios indicadores clave como temperatura corporal, presión sanguínea, razón cardiaca (pulsos por minuto), salida cardiaca (cantidad de sangre bombeada por el corazón por minuto), niveles de células inmunes y marcadores de inflamación.

Las mediciones se tomaron antes, durante y después de cada tipo de exposición al calor (tina de agua caliente, sauna, y radiación infrarroja). Se encontró que la inmersión en agua caliente es el método que mayor impacto tiene para incrementar la temperatura corporal y lograr aumentar el flujo sanguíneo, de hecho, la presión del flujo sanguíneo moviéndose en las venas y arterias es benéfico para la salud vascular.

Al analizar las muestras de sangre, la inmersión en agua caliente fue el único método que produjo una respuesta inflamatoria positiva y de células inmunes.

En realidad, durante la inmersión en agua caliente los mecanismos corporales para disipar calor que típicamente son usados por el cuerpo cuando estamos en contacto con aire, como el sudar, pierden su eficiencia.  Los investigadores señalan que hacer ejercicio puede ofrecer ventajas similares o aún mayores sin embargo, para las personas que no pueden o que prefieren no hacer ejercicio, la terapia de calor es una de las mejores alternativas.

Ellos mencionan que: “Hacer ejercicio es el primer tratamiento no farmacológico para mejorar la salud, pero hay personas que no pueden o no desean hacer ejercicio y en estos casos la terapia térmica es un buen suplemento”.

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