He visto en la televisión comercial, reportajes sobre el control absoluto de los varones en la iglesia católica. Específicamente vi allí, un documental sobre la crisis y esperanzas de nuestra Iglesia. Poco común por difundirse en televisión comercial y en una cadena transnacional como Discovery, el reportaje de una hora, filmado en diversos países de América Latina, es un análisis bien documentado sobre la crisis del catolicismo, la falta de sacerdotes (presbíteros) y la búsqueda desde la comunidad, de nuevos caminos para suplirlos. El documental muestra el importante rol que tienen ya los “diáconos permanentes” en la vida del catolicismo latinoamericano. Pero toca audazmente el machismo dentro de la estructura eclesial católica y cómo se relega a las mujeres.
Las mujeres tuvieron un papel clave en el inicio del cristianismo y por ello, tuvimos “diaconisas”. El diaconado es una función dentro de la Iglesia que es otorgada a quienes más tarde serán presbíteros, pero ha sido muy restringido a los laicos, es decir, se ha otorgado “en situaciones especiales” y solo por algún tiempo ¿pero no es la ausencia de sacerdotes ya una situación de crisis? ¿No el mundo clama ya por la equidad en todos los niveles para las personas? El diácono puede dirigir sacramentos como el bautismo, el matrimonio y Liturgias de la Palabra. El documental de Discovery es una verdadera defensa del papel del diácono y en particular de los “diáconos permanentes” como los que ordenó en Chiapas el Obispo Samuel Ruiz. Con maestría el video muestra el rostro de los diáconos indígenas y defiende también a las mujeres como líderes en la pastoral católica, a pesar de ser un tema tabú en el sector católico más conservador.
En la historia reciente de la iglesia, el asunto de la equidad de género es todavía un asunto no resuelto. La estructura de nuestra iglesia es esencialmente, machista. En el libro “Coloquios nocturnos en Jerusalén” el difunto Cardenal Carlo María Martini, presenta reflexiones importantes sobre la necesaria reforma de la Iglesia. Allí Martin exhorta a la jerarquía de la Iglesia, entre otros temas, a realizar cambios concretos en las políticas sobre la equidad de género, que es un tema todavía bien guardado. Hay algunos cambios alentadores; el Papa Francisco, puso al frente de la Dirección de Congregaciones religiosas de todo el mundo, a una mujer para que se creara una Comisión para estudiar el tema, lo que animaba la posibilidad remota, de que las mujeres sean ordenadas diaconisas. ¡Esto sería algo fabuloso!
Precisamente el Cardenal Martini toca también el tema del celibato sacerdotal, del que dice, debe ser una vocación que “quizá no sea para todos, pues no todos tienen el carisma”. Pero Martini fue más allá: propuso el sacerdocio femenino, “porque encomendar cada vez más parroquias a un párroco o importar sacerdotes del extranjero no es una solución”. Al igual que el documental Discovery Channel, Martini sugiere que “es mucho más conveniente romper el mito de la exclusividad de los varones para el desempeño del sacerdocio ministerial, siendo que hay mujeres que tienen la vocación y la preparación, para desempeñar ese ministerio” y recuerda que, en el tiempo de los apóstoles, había diaconisas.
En el reporte de Discovery Channel se presenta el testimonio de una ministra católica, quien conduce la vida pastoral de una parroquia en Brasil y al término del oficio litúrgico del domingo, vuelve a su labor de ama de casa. Querida y respetada por los demás católicos, muestra que su vida es un testimonio; las imágenes del Canal son generosas en mostrar la vida que impregna a su Iglesia desde el púlpito, una mujer. La conclusión de este documental visto en todo el mundo por millones de personas, es que muchos católicos están ya preparados para la equidad de género dentro de la vida de la Iglesia.
En América Latina hay miles de mujeres que tienen la formación y sobre todo, la aceptación social para ser “diaconisas” aún estando casadas. Con Francisco, nuestra Iglesia se abrió a nuevos esquemas que permitan la atención a las mayorías, -que ya sin la atención cercana por el número cada vez menor de sacerdotes-, están a merced de la oferta del protestantismo o del ateísmo. Y la apertura de Francisco, abrió una pequeñita puerta para que la iglesia reconozca en los hechos, que somos iguales hombres y mujeres.