Tras 35 años en el poder en Guanajuato, el Partido Acción Nacional (PAN) ha transitado desde sus momentos más luminosos hasta los más tenebrosos, vividos durante el sexenio de Diego Sinhue Rodríguez. 

La actual gestión de la gobernadora Libia García pende de un hilo; está sujeta a la decisión que tome respecto a la esencia de su gobierno: o se asume como un parteaguas verdadero que apueste por la honestidad y la eficacia, o bien se hunde en el fango de la mediocridad y la corrupción rampante, dedicándose solamente a encubrir a su antecesor.

Si así fuera, se confirmaría la sospecha generalizada: la decisión de entregar el estado a Morena a cambio de impunidad y de conservar el municipio de León.

Pero el PAN, como institución, tendrá que verse ante el espejo ciudadano en el resto de la entidad. Deberá rendir cuentas sobre la corrupción que ha adoptado como pauta de conducta. Si ya van a perder, pensarán que será mejor repartir los fondos en efectivo, que atesoran entre su pequeñísimo grupo de incondicionales, antes que malgastarlos en una elección malograda de antemano.

Sin embargo, vislumbramos que no descartan hacerse de una fuente duradera de ingresos mediante las utilidades de las concesiones carreteras que gentilmente obsequió Sinhue, y que la actual administración resguarda celosamente.

¿Han escuchado alguna posición respecto a esas carreteras en conflicto por parte de Aldo Márquez? ¿Cuál es la opinión del grupo “panícola” del ayuntamiento de Guanajuato frente al despojo carretero? ¿Qué opina la presidenta municipal de la capital sobre el cobro eterno a sus coterráneos por llegar y salir de sus casas y trabajos?

Puro silencio. Callan porque saben de las irregularidades y la mala fe con que procedió Diego al concesionar “activos” a empresarios cuates. Solo una sonrisa… saben que si se pronuncian, entrarán a la bolsa de los secuaces.

El problema se agrava. Ya no solo se trata del descubrimiento del verdadero costo de la carretera a San Miguel de Allende, lo cual desnuda las condiciones financieras artificiosamente aumentadas que sustentan la entrega de la autopista Guanajuato-Silao a manos privadas. El diseño mismo de la concesión está torcido. Se sabe que estos proyectos deben entregarse a una empresa operadora de infraestructura y no a una constructora; hacerlo así solo propicia que los costos se inflen de manera criminal para obtener altas utilidades. La operadora, por el contrario, privilegia la eficiencia y la reducción de costos.

También se descubren nuevos agravios contra los habitantes de la capital: inequidad, discriminación, forzamiento al pago de subvenciones, limitación al derecho a la movilidad y tránsito libre, así como la entrega de un bien monopólico para explotar a los ciudadanos (un S.O.S. a la Comisión Federal de Competencia Económica). La vía “libre” Guanajuato-Silao, como opción de traslado, prácticamente no existe en el catálogo oficial de carreteras federales.

Frente al saqueo impune, se entiende la resistencia de algunos personajes a quedar secuestrados dentro de la cueva de Alí Babá. Por eso la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez, declara no aceptar consignas partidistas ni votos de obediencia. Ha sido muy clara al revelar que le han pedido y ofrecido cosas que ha rechazado por congruencia y convicción ética.

La imaginación se echa a volar y permite entender los motivos por los cuales no fue seleccionada para la candidatura a la gubernatura. Había muchos compromisos que cubrir. Quizás estaba incluida, entre ellos, la concesión envenenada que sería otorgada al amigo empresario. No es que uno sea mal pensado.

Acción Nacional se hunde mientras se le siguen acumulando lastres. A este paso, Libia pronto habrá vaciado su reserva política, gastada en enfrentamientos con la alcaldesa de León; problemas para afianzar la construcción del ansiado tren (¿se descarrilará?); la rebelión de agricultores del Distrito de Riego 11 en defensa de su agua; la desconfianza empresarial por el retiro de fondos filantrópicos; el enojo de los grupos migrantes ante la degradación de su secretaría; la suspicacia por la pobre gestión cultural y el recelo por el ineficaz manejo del área económica.

A todo ello habrá que sumar el desastre del gobierno local de la capital del estado: una alcaldesa confrontada con la secretaria de Turismo y envuelta en el frenesí del modelaje en Instagram, mientras la Ciudad Patrimonio de la Humanidad se le cae a pedazos, sumida en el desorden y la incuria.

Ya solo le queda preparar el salvavidas.

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