Cuando un navío sufre daños severos —especialmente si el impacto ocurre bajo la línea de flotación— un capitán experimentado no da discursos ni organiza festejos: ordena, de inmediato, el control de daños. Se identifican las vías de agua y se taponan. Así, sin poesía. En política debería ser igual. Cuando un gobierno entra en crisis, […]
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