En la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales celebrada en Ciudad de México en 1982, se definió la cultura como “el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social” (Periódico Noroeste. Rodolfo Díaz Fonseca. 25/02/2026. Culiacán, Sin.).
El jueves 19 de febrero me dio mucho gusto ver la gran efervescencia y participación que despertó en los leoneses la presentación del texto intitulado “Donde antes era…”, investigación cultural sobre la ciudad de León, a cargo del Cronista Luis Alegre Vega, auspiciado por la propia oficina del cronista y con el apoyo fotográfico del Archivo Histórico Municipal de León. Al llegar a la sede del Archivo Histórico, unos diez minutos antes de la hora del evento, vi la fila para el ingreso que se extendía casi media cuadra de personas ávidas de escuchar la presentación a cargo del autor y de los comentarios de Eduardo Vidaurri, Cronista de Guanajuato y de Carlos Torres, Comisionado de los Festejos del 450 Aniversario de León.
Hasta hace 25 años en que se fundó el Instituto Cultural de León se definió una política cultural para nuestra ciudad y se dio impulso a varias áreas en este rubro para beneplácito de los leoneses y sus visitantes. El recinto estuvo completamente lleno hasta los topes, en el Patio Principal y las sillas fueron insuficientes, de tal manera que muchas personas permanecieron de pie (21/02/26 Periódico A.M. Secc. C página 1 Vivir+), inclusive alcancé un lugar para sentarme en la última fila.
En nuestra ciudad hay tal inquietud y visión por la asistencia a eventos culturales que solamente falta la promoción y difusión de los programas para su exhibición o presentaciones, aunque en este caso, un incentivo que se me ocurre pudo ser el hecho de que desde su difusión se ofertaba a quienes asistieran el obsequio del libro correspondiente al evento. Situación que también en su comentario inicial el cronista Luis Alegre lo mencionó al agradecer a los presentes su asistencia y dijo estimularlos con la entrega de un libro al terminar el evento.
En nuestra experiencia, puedo comentar a los amables lectores que me ha correspondido la satisfacción de presentar varias publicaciones de diferente cuño y autores en diversos recintos culturales de nuestra ciudad, incluyendo el patio principal del citado Archivo Histórico Municipal de León, pero ésta ha sido la segunda ocasión en que lo vi abarrotado y con tanto interés en su asistencia. La otra ocasión fue cuando el maestro Carlos Navarro Valtierra, el maestro José Alcaraz de la Rosa y su servidor comentamos y presentamos el texto de investigación histórica sobre “El Arco de la Calzada de León”, y al igual que ahora en términos de Luis Alegre, se estimuló a los asistentes con la entrega gratuita de un tanto de la obra.
Recordemos que nuestra ciudad no se había caracterizado, al menos hasta la década de los 80, como una localidad afanosa en sus aspectos culturales y mucho menos de divulgación o promoción por la lectura; inclusive llegamos a comentar que cuando niño las casas a las que tuve oportunidad de visitar de personas en aquel entonces de mayor nivel económico, ya fuera producto de la curtiduría, de la zapatería, de la industria textil, inmobiliaria o del comercio, me llamaba la atención que no veía ninguna área, salón, cuarto y mucho menos sala de biblioteca, si acaso alguno que otro libro en alguna área simplemente decorativa. Esto denotaba que la vocación cultural no era lo fuerte en nuestra sociedad, por ello los destellos aislados y esfuerzos de personajes leoneses, sobresalían, como los de don Vicente González del Castillo (Leyendas y sucedidos leoneses), don Timoteo Lozano, director del Archivo Histórico, Eduardo Salceda, primer cronista de la Ciudad, Mariano González Leal, quien sucedió a Eduardo Salceda, Carlos Navarro Valtierra; que podríamos considerar pioneros en este rubro.
Ahora la situación ha cambiado notablemente y el arribo a León de diversos pobladores oriundos de otras latitudes y el retorno de muchos de los hijos de esta tierra que han sabido cultivarse, ha enriquecido la cultura en la ciudad en la pintura, escultura, música, literatura, danza, teatro y en la proliferación de recintos para orquestas y coros infantiles por distintos rumbos de la ciudad, a través de grupos sociales altruistas que brindan solaz y entretenimiento, a la vez que elevan el espíritu de una ciudad que crece en este siglo XXI con un nuevo ánimo y renovada vocación cultural.
Bien por el cronista de nuestra ciudad Luis Alegre Vega, y que vengan muchas más publicaciones consecutivas a esta primicia que nos brinda.