“La mentira es reaccionaria y es del demonio. La verdad es revolucionaria y es cristiana”.
Andrés Manuel López Obrador, 8.04.2019
¿Se acuerda usted de que el expresidente López Obrador se quejaba de que los gobiernos liberales se habían dedicado a producir petróleo crudo y no gasolina? El 9 de diciembre de 2018, al presentar su Plan Nacional de Refinación, declaró: “¿Cómo respondemos a ese absurdo de que nos dedicamos a vender petróleo crudo y a comprar gasolinas, como si vendiéramos naranja y compráramos jugo de naranja?”.
El problema es que la realidad económica es testaruda. Durante años el Sistema Nacional de Refinación ha perdido dinero, mientras que la producción de petróleo crudo ha generado utilidades, aun en los años de precios bajos. Quienes trabajan en la industria del petróleo saben por qué. El costo de producción de crudo en México es relativamente bajo, de 17,80 dólares por barril en 2022, lo cual da un margen muy amplio para la rentabilidad con precios internacionales del crudo de 60, 70 dólares o más. En cambio, el negocio de la gasolina es centavero: las utilidades se obtienen al operar con altos niveles de eficiencia y grandes volúmenes de producción y venta. El problema es que en México las refinerías han tenido siempre bajísimos niveles de eficiencia y han registrado, por lo tanto, fuertes pérdidas.
Pero no hay problema ideológico que no se pueda resolver con un poco de ingenio. Lo que ha hecho la 4T para hacer realidad la afirmación de AMLO, de que debe ser más rentable producir gasolinas que crudo, es cambiar la forma de contabilizar el precio del crudo.
En 2024, cuando todavía existía Pemex Exploración y Producción (PEP) como empresa independiente subsidiaria, se registró un precio promedio de crudo exportado de 70.57 dólares por barril. PEP vendió el crudo promedio en 66.50 dólares por barril, un poco menos, pero no mucho. En 2025, ya con PEP convertida en una simple Dirección de Exploración y Extracción (DEE), el precio promedio del crudo de exportación fue de 61.11 dólares por barril, pero la DEE vendió el petróleo en promedio a solo 31.20 dólares por barril. La DEE está proporcionando crudo al Sistema Nacional de Refinación a un precio significativamente menor al de mercado.
Si se entrega a las refinerías mexicanas petróleo a un precio artificialmente bajo, se eleva de forma extraordinaria su rentabilidad, pero no es más que un truco contable.
Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM y exsubsecretario de energía, miembro del Observatorio Ciudadano de la Energía, A.C., ha señalado en un análisis de los resultados reportados por Pemex para 2025 que, cuando se compara Pemex TRI (Pemex Transformación Industrial), la empresa subsidiaria de 2024 que ahora ha sido reemplazada por dos nuevas direcciones, Procesos Industriales y Transformación Energética, “la comparación resulta aún más burda”. El área de procesamiento de gas, hoy bajo Transformación Energética, “era tradicionalmente una división con utilidades y ahora reporta fuertes pérdidas, mientras que el área de refinación, a cargo de Procesos Industriales, que siempre fue un área que reportaba fuertes pérdidas, ahora reporta grandes utilidades”.
Pero esto se debe a que Pemex está vendiendo su crudo muy por debajo del precio de exportación. Busca ocultar las pérdidas del Sistema Nacional de Refinación y demostrar que, al final, AMLO tenía razón: es más rentable producir y vender gasolinas que petróleo crudo. Claro, si las naranjas te las venden a la mitad de precio, no habrá problemas para que el juego de naranja sea un buen negocio.
Nuevas reglas
Así como el operativo de Estados Unidos que llevó a la captura del líder venezolano Nicolás Maduro fue ilegal, pero llevó a la justicia a un dictador, así el operativo que llevó al asesinato del ayatolá Alí Jamenei fue ilegal, pero acabó con un sanguinario tirano. Hay nuevas reglas en el mundo y las impone unilateralmente Estados Unidos.
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