“Sentado frente a mí está el hombre más miserable que he conocido. Este hombre acaba de ganar la lotería y hace dos semanas era un hombre feliz y satisfecho”.
Así platica el asesor financiero Matt Pitcher, que por una década tuvo una ventana interesantísima y única para presenciar un golpe de suerte extraordinario: fue un asesor externo para aconsejar a personas que ganaron la lotería en Gran Bretaña.
“Tuve el gran privilegio, durante más de una década, de ser uno de los asesores financieros que vieron cómo personas se convertían en millonarias en un instante”, explica Pitcher en una gran charla de TED que te recomiendo veas en nuestros sitios.
Concluye Pitcher: “creo que todos los presentes hoy aquí pueden aprender algo de los triunfadores que conocí”.
Y vaya que sí hay mucho que aprender.
La primerísima lección es obvia: el dinero pesa.
Sobre todo pesa cuando es mucho. Sobre todo pesa cuando llega súbitamente. Sobre todo pesa cuando el que lo recibe no está preparado.
Puede pesar para bien. o puede pesar para mal.
Tomemos a la pareja a la que se refiere la frase inicial.
Dos personas normales con una vida feliz: el hombre estaba cerca de retirarse, tenía una buena relación con su mujer y también con sus hijos.
Tenía, porque luego ganó la lotería.
“Como suele suceder, se corrió la voz. Las amistades empezaron a deteriorarse por celos. Familiares aparecieron de repente para reclamar parte del premio y, en algunos casos, les exigían dinero”, explica Pitcher.
El asesor explica luego algo fabuloso.
“Todos tenemos dos presupuestos para gastar: el tiempo que nos queda y el dinero que vamos acumulando. La mayoría empieza con mucho tiempo disponible y poco dinero. Entonces dedicas tiempo para conseguir, entre otras cosas, algo de dinero. Luego quizá nos sentiremos más cómodos económicamente, pero eso suele coincidir con la sensación de que el tiempo disponible empieza a escasear”.
Y cuando ganas la lotería, se altera el balance, tal como le sucedió “al hombre más miserable del mundo” al que hace referencia Pitcher.
Poderoso caballero es don dinero.
Poderoso para bien o para mal.
Pero regreso a los dos presupuestos, porque para mí ahí está la clave. Ahí está la lección final, la más valiosa.
Vivimos en una era esencialmente consumista.
Tiempos donde la fama y las apariencias dominan. Tiempos donde se compite para ver quién tiene la vida más chida, para ver quién tiene más dinero y quién lo puede utilizar para obtener más likes. Tiempos donde la fama y popularidad son moneda de cambio para conseguir más dinero.
Tiempos vacíos donde muchas veces se olvida el presupuesto más importante: el tiempo que nos queda.
Porque ese presupuesto no puede extenderse. Ese presupuesto tiene fecha de caducidad.
¿Qué hacer?
1. Disfrutar los momentos, esa es la felicidad. Celebrar esas pequeñas loterías que vamos ganando en el camino.
2. No dejar que el dinero rija nuestras vidas. Usarlo para disfrutar del tiempo (¡y no al revés!).
En corto, acumular y usar el dinero para aprovechar el presupuesto que realmente importa, ese que tiene fecha de caducidad.
Pitcher mismo menciona un excelente ejemplo, el caso de una pareja joven que también ganó la lotería.
“Gastaron la mitad del premio en su casa y dejaron sus trabajos para vivir con la otra mitad. 18 meses después, tras dilapidar toda la fortuna, volvieron a sus trabajos y a su antigua vida”.
Esto no parece un gran ejemplo. Pero espérame, falta.
Resulta que la pareja tenía un hijo muy enfermo. El dinero que usaron en la casa fue para adaptarla a las necesidades de su hijo. Y el tiempo que no trabajaron lo usaron para disfrutar año y medio de su chavo, que tristemente después murió.
¡Exacto, esa es la idea! El dinero habilita, no domina.
Por lo pronto, y hablando de disfrutar, espero que te toque descansar en Semana Santa.
Si el presupuesto de tiempo es finito, ¡habrá que aprovecharlo!
Felices y divertidas vacaciones.
Posdata. Los que para nada ganaron la lotería fueron Meta y YouTube. Quizá estamos entrando al momento “big tobacco” de las tecnológicas, que podrían tener que rediseñar sus productos para evitar daños a sus usuarios. ¡y a sus bolsillos!
En pocas palabras
“Sé feliz en este momento, este momento es tu vida”.
Confucio
@jorgemelendez