Así se llama la película basada en la vida real, en la que se ve como una familia mexicana lucha por lograr que su hijo Lucca, con parálisis cerebral nivel 4 y episodios frecuentes de epilepsia, logre una mejor calidad de vida, y no sólo eso, sino una cierta recuperación que ningún diagnóstico médico hubiera creído posible.

Lucca es hijo de Bárbara Anderson y Andrés Bianciotto, que por una circunstancia médica al momento del parto (como en tantas otras situaciones), provoca un daño irreversible en la salud del pequeño y en la vida de sus padres.

La película basada en el libro del mismo nombre, conmueve desde el inicio por el gran amor y la excelente comunicación que tiene la pareja y que se va haciendo extensiva a la familia, formada por Lucca y por Bruno, el hermano que nace poco después… y luego, a la sociedad, creando una sinergia hermosa, aunque no siempre, fácil.

Nos habla también de los problemas que implica el tener un hijo con alguna discapacidad y todos los obstáculos que se pueden encontrar en el camino, tanto dentro como fuera de casa, ya sea por la burocracia, por el alto costo de los tratamientos; porque no abrimos espacios para ellos en las escuelas, en los transportes, en los parques, en los centros comerciales… y más importante aún, en nuestros corazones y mentes. Solo cuando nos toca vivir de cerca una situación así o cuando podemos verla en una película nos hacemos conscientes de cómo somos tan poco empáticos, cómo nos cuesta ponernos en el lugar del otro; cómo hacemos como que no lo vemos o cómo nos damos hasta el lujo de juzgar.

En la vida real, podemos ver que es únicamente el amor incondicional de los padres, lo que une hace posible que no solo Lucca, sino tod@s l@s niñ@s con alguna discapacidad, sobrevivan y que tenga una mejor vida lograda a base de muchos esfuerzos y sacrificios, en todos sentidos. Porque no es solo lo económico, ni lo social, sino el desgaste diario: las desveladas, el dormir todos en una misma cama para poder actuar rápido en caso de una crisis; las mal pasadas de comida, sueño y salud propias; el subsistir a pesar de que te corran del trabajo porque faltas mucho ya que tu hijo te necesita constantemente y porque quieres que tenga todas las terapias y posibilidades y eso requiere tiempo, coordinación y empeño. Al igual que el “abandono” o no tanta atención en Bruno, el hermano pequeño, que hace todo lo posible por convivir con todos.

Tratar de aprender toda la parte médica y fisiológica para poder no solo salvar la vida del pequeño sino para escoger las mejores opciones; buscarlas, investigar, probar y apostarle a todo porque no ves ni la salida ni los resultados que esperas… y así es como dan con un tratamiento experimental en la India, Cytotron, desarrollado por el Dr. Rajah Kumar. Al buscar dárselo, tienen que hasta hipotecar su departamento, además de ir contra los consejos de su Neurólogo que pensaba que un viaje tan largo era muy peligroso dada la situación de convulsiones, anemia (porque no tenía ni el reflejo de succionar entonces costaba mucho trabajo alimentarlo) y cansancio. Lo importante de seguir lo que te dicta tu corazón y tu intuición… a pesar de todo. Y poder hacer frente a las circunstancias adversas como de que la persona que servía de enlace, el Dr. Jaramillo, era un estafador que sólo le importaba el dinero y no la ayuda que pudiera implicar el recibir el tratamiento y que atrasó durante 3 años la posibilidad de dárselo.

Total que llegan a la India, hasta con la persona que les ayuda a cuidar a sus hijos, y le dan el tratamiento durante 28 días logrando cambios tan significativos como que empiece a succionar, balbucear y caminar, pero lo más importante: que ya no convulsione y que pueda empezar a relacionarse con el mundo.

La familia de Lucca, con su amor y lucha constantes, ha logrado no solo que se ponga énfasis en la integración a nuestras vidas de las diferentes personas con discapacidad que nos rodean, sino que ese tratamiento de Cytotrón, llegue a México y pueda ser usado en casos parecidos o de esclerosis múltiple o aún, oncológicos… y aunque falta comprobar algunos de sus usos y alcances, en diversos casos, ha ayudado mucho.

La película está en Netflix y ha sido de las más vistas desde su estreno el año pasado. Se las recomiendo ampliamente. O también hay la opción de comprar el libro… lo que me parece primordial es darnos cuenta de todo lo que puede lograr ése amor incondicional que tenemos los padres por nuestros hijos; cómo podemos apoyar e integrar a todas las personas con capacidades diferentes en nuestras vidas y el crecimiento en cuanto a Amor, Comprensión, Empatía, Misericordia y Espiritualidad que podemos tener cuando tenemos estas oportunidades.

Ahora que buscamos la “perfección” y que creemos que podemos “controlar” todo, esto es un buen recordatorio para darnos cuenta que las pequeñas o grandes diferencias nos ayudan a mejorar como Humanidad.

AAK

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