Ahora resulta que, en el clímax de su popularidad, Ale Gutiérrez renuncia a su partido, el PAN. Digo que, en el top, considerando su reelección y el margen amplio con el que ganó la alcaldía de León en las elecciones del 2 de junio de 2024 con un porcentaje de votación superior al 52%, convirtiéndose en la primera mujer en gobernar por un segundo periodo consecutivo y siendo la más votada en la historia del municipio con más de 378 mil sufragios. Fue una ventaja de más de dos a uno sobre su contrincante de Morena, quien obtuvo un 26% y de Movimiento Ciudadano con alrededor de 9% de los votos. Y esto, en el bastión electoral del PAN en Guanajuato y en México, pues aquí, los distritos federales y locales, son todavía, los más panistas del País (bueno, en el resto del País tienen poco o nada).
El caso es que parece la crónica de una salida anunciada, pues ya traían en el PAN esta dinámica. No es fácil entender o leer lo que sucede en los interiores de los institutos políticos, pero lo que sí se puede saber desde afuera, es que teniendo tan cerca las elecciones del 2027, este hecho los pone frente a un hecho inédito que nunca había tenido el PAN, ni siquiera cuando Eliseo Martínez, un popular alcalde panista, le arrebatan la candidatura a la gubernatura y migró hacia el PRI y el PVEM. Y allí es donde sitúo mi reflexión. Lamentablemente en México no tenemos una cultura política que abrace las candidaturas independientes, pues los partidos políticos siguen siendo el monopolio para acceder al poder. Y quienes salen hacia el abismo de no tener partido, terminan tarde o temprano, por ser arropados por alguno.
Ale es una figura popular; su condición de vida, su motor interno, su carisma, ha sido siempre estar con la gente, con los pequeños, con las mascotas. La conozco desde estudiante y después como Tesorera municipal. Brillante, impetuosa y con un corazón enorme cuando está con el pueblo. Basta verla interactuar en las colonias populares. Pero como todos los políticos, ascendió por la vía de los partidos políticos. Fue panista por 20 años y que es toda una vida. Ella le dio a su partido enormes bases populares en la ciudad y su partido le dio la plataforma para formar un capital político enorme. Ale podrá terminar con éxito su gestión al frente de la ciudad pues tiene popularidad y los partidos políticos, seguramente serán responsables y trabajarán juntos por bien de la ciudad.
Pero la cuestión es: ¿y qué hará la popular Ale a finales del año, cuando las candidaturas de los partidos se formen en los partidos políticos?, pues la gubernatura está muy lejos, tanto como en el 2030. El PAN tiene ahora seguramente el camino allanado para poner a sus candidatos en León. Pero la tiene complicada. Si vemos números como los que presenté en noviembre en este espacio (Ale aportaba al PAN entre 18% y 22% al piso electoral de 32% a 34%. MORENA tendría que jalar a alguien con un enorme capital político para subir de su piso electoral entre 20% y 24% para el año próximo y no volver a recibir una paliza.
Yo soy de los que opina que siempre las comunidades salen adelante cuando tienen una visión confiable del futuro y se aglutinan alrededor de liderazgos positivos con amplio respaldo. Y eso es lo que ha dejado Ale en estos, sus dos periodos de gobierno. Lo que viene, son dinámicas de la vida política. Veo para ella dos escenarios: lo inédito, que es la vía independiente ahora que tendría tiempo para construir su candidatura a la gubernatura y la segunda, ser recibida por el ascendente y social demócrata MC o un nuevo partido político que se esté formando regionalmente. No veo otro escenario. Lo que sí, cambia por completo el esquema electoral de nuestro estado.
Por ahora, soy un leonés que ve con gusto, más allá de las grillas partidistas, ser gobernado por una Alcaldesa con enorme apoyo popular e independiente. Lo que había previsto como sueño guajiro hace décadas en mis libros sobre el futuro de León (León 2025, León 2030 y León Ciudad Viva), se dio: ser una ciudad vibrante, multimosaico, con futuro, conducido por una líder sin partido, que esté cerca de las necesidades de las mayorías. Le atiné.