“Un ingreso universal elevado mediante cheques emitidos por el gobierno federal es la mejor manera de lidiar con el desempleo causado por la IA”.
Un tweet reciente de Elon Musk.
Ojo, el genio sudafricano no es el único personaje que prevé que el apocalipsis laboral que podría causar la IA en realidad no será una catástrofe, sino el inicio de una era de increíble bonanza universal.
Una era “a todo dar”, donde la IA hace todos los trabajos y, pues, como ya nadie tiene que trabajar, el gobierno entra al rescate.
Un newsletter reciente de Semafor describe al dedillo este paraíso: “robots y la IA supondrán un aumento masivo en la cantidad de bienes producidos, lo que reducirá los costos lo suficiente como para que todos puedan permitirse una buena vida. En un penthouse, por supuesto”.
Por eso el gobierno nos daría a todos una renta universal que, claro, tendría que ser elevada. Si no, ¿cómo pagamos el penthouse?
Híjole, esto me suena a un plan del Chavo del 8 o de Javi Noble.
Sorry, simplemente no entiendo cómo este escenario puede encajar en la manera real como funciona la economía.
Veamos.
Antes que nada, está claro que la IA traerá enormes aumentos en la productividad. Por ejemplo, hace unos días Sundar Pichai, el CEO de Google comentó que el 75 % del código programado en el gigante de Mountain View actualmente se realiza con IA.
Sí, el 75 %… más lo que se acumule esta semana.
Aquí ya hemos explicado que el alza en la productividad se puede lograr a través de dos caminos básicos: producir más con los recursos existentes o lo mismo con menos recursos.
Hasta aquí vamos bien.
Pero hay un problema tripartita con el alza en la productividad que traerá la IA: el tamaño de la mejora, la velocidad de la misma y su amplitud (actividades, industrias y países impactados).
O sea, el alza en productividad es demasiado grande, va demasiado rápido e impacta a demasiados sectores.
Esto empuja a que las mejoras en la productividad se traduzcan en producir lo mismo (o más) con menos personas.
Y siendo realistas, con muuucho menos personas.
O sea, el alza en la productividad por la IA empuja al apocalipsis laboral que muchos advierten que está a la vuelta de la esquina.
Por eso la brillante ideota (ironía) de que el gobierno nos complete para que todos vivamos felices y contentos rascándonos la barriga.
Colorín colorado, este cuento se ha acabado… y tuvo final feliz.
Salvo por un detallito: ¿de dónde sacará el dinero el gobierno?
Porque pues si muchos no tienen empleo, si pocos o nadie trabaja, ¿quién paga los impuestos para que papá gobierno nos complete?
No seas obtuso Meléndez: el gobierno sacará la plata de los impuestos que cobre a los trillonarios de la IA.
Lo pagarán el puñado de empresas que se beneficiarán con el mundo fantástico que nos están recetando.
Ah, perfecto.
Solo otro detallito: ¿y cómo van a ganar plata estas empresas benefactoras si ningún consumidor tiene chamba porque vivimos felices en nuestros penthouses que nos paga el gobierno?
¿A quién le venderán sus productos y servicios?
Se baja el cero y no contiene.
El trabajo significativo no solo es la base de la realización personal. A riesgo de ser demasiado obvio, es la base de la economía.
Sigo pensando lo mismo de la IA: es una fuerza transformadora tremenda, para bien. y para mal.
Por esto bien haría la raza humana en llevársela tranquila con la IA.
Pero no.
El grave problema es el mismo que hemos ya tocado aquí: la carrera desenfrenada de la IA nos puede llevar a destinos terribles.
El desenfreno de un puñado de empresas por capturar valuaciones trillonarias y de unas pocas potencias por capturar enormes ventajas militares fácilmente nos puede llevar al despeñadero.
En lugar de llevarnos al paraíso, nos puede llevar directito al infierno.
Posdata. Trump se está dando cuenta de que su estrategia de la ley de la selva, de imponerse al mundo, no da tan buenos frutos como pensaba. Costoso error para Donaldo. y para el planeta entero.
En pocas palabras
“La IA hará a muy pocos muy ricos y a muchos muy pobres”.
Greg Hinton, pionero de la IA.
@ jorgemelendez