“La libertad no es un regalo del Estado; es un derecho de la persona humana”
Oswaldo Payá
El fin de la oscuridad comunista se acerca en Cuba. Terminado el acuerdo entre Trump e Irán, el siguiente paso será eliminar la dictadura de 67 años. Todo apunta a que será pronto y tendrá enormes beneficios inmediatos para la población que hoy sufre hambre, apagones y la carencia de casi todo.
Muchos se preguntan qué sucederá en la isla cuando el pueblo retome el camino de la libertad y el capitalismo moderno. Será un milagro igual a lo que sucede cuando una planta no tiene agua ni luz para crecer ni florecer. En el momento en que llegue la apertura, el país volverá a respirar y a crecer como no lo ha hecho en siete décadas. El desperdicio del capital humano, con una población que trabaja sólo para sobrevivir, se transformará en un mundo de oportunidades.
Basta con cambiar su trasnochada constitución comunista por un nuevo acuerdo nacional en el que se establezcan los derechos humanos frente al Estado: la libertad de expresión, la libertad de emprender y de tener propiedad privada, tanto en inmuebles como en empresas; la libertad de manifestarse y de participar en política con muchas fórmulas e ideas nuevas. La libertad de formar partidos y asociaciones civiles con múltiples fines.
En el momento en que llegue un nuevo gobierno que aliente la iniciativa privada en educación, permita a todos los ciudadanos tener una moneda sólida y cuentas personales en dólares o en cualquier moneda, comenzará la verdadera REVOLUCIÓN cubana. Porque si bien Cuba está desvencijada, envejecida en sus inmuebles y destrozada en sus medios de producción, su riqueza es enorme. Cuenta con tierras fértiles, playas de ensueño y un pueblo extraordinario.
En el pasado quedarán la retórica populista-comunista y la idea del igualitarismo hacia abajo. El dogma marxista, que sólo permite ver la realidad a través del materialismo histórico, saldrá de las aulas. Florecerán las universidades, renovadas por un pensamiento plural y por una universalidad en sus enseñanzas.
De la miseria de salarios de 20 dólares al mes, pasarán a un mercado abierto, donde las cartillas de alimentación, administradas por la dictadura, darán paso a una abundancia de oportunidades y nuevos comercios. Llegarán miles de millones de dólares desde Florida y de muchos otros lugares del mundo. Las construcciones recuperarán su valor, aportando recursos a las finanzas nacionales. Llegarán bancos extranjeros, líneas aéreas nuevas y comenzará la reconstrucción de la infraestructura, comenzando por los tendidos eléctricos y las plantas generadoras.
Habrá de todo para una población de 9 o 10 millones de habitantes. El país contará con crédito externo para levantarse de la postración de los últimos años. El nuevo gobierno aprovechará los recursos de la empresa del ejército —unos 15 mil millones de dólares— llamada Gaesa, el monopolio de la mafia en el poder.
Es cierto: algunos cubanos avanzarán más rápido que otros y serán más prósperos. Decía el líder Deng Xiaoping, quien transformó a China, que “se debía permitir a los ciudadanos emprendedores hacerse ricos para que jalen el crecimiento, que lo importante no es el color del gato sino que atrape ratones”.
Con la caída del comunismo y la apertura a la libertad en Cuba, la llamada 4T verá que los sueños totalitarios de una sociedad estatista, tarde o temprano fracasarán. También en México hay que recuperar libertades, pero eso abre la puerta a otra perspectiva.