Escribir… escribir, aunque me dé un poco de flojera… aunque no encuentre el tema más adecuado… aunque haya tratado toda la semana de pensar alguno, de investigar sobre algo, de leer sobre algo, de profundizar y escuchar algún podcast sobre alguna noticia importante… pero dudar entre exponer nuestra triste realidad o tratar de crear algo bello o algo del pasado, que vaya por encima de esto…
Escribir… sacrificando mi tiempo… el tiempo de convivencia con mi esposo, de mi familia, de mis nietos, el de mis vacaciones… dedicando tiempo, ese que con la edad se va volviendo tu don más preciado, a buscar algo que pueda interesarle al otro… para comunicar mi vida, deseando establecer un diálogo y tratar de enriquecer la relación… aunque no siempre se logre… aunque no siempre haya algún tipo de respuesta…
Escribir… porque me encanta… porque ha sido un motivo de vida… porque a veces, hay una urgencia que parece salirme del alma para decir aquello que parece ahogarla o llenarla… porque puede ser algo hermoso que me sucedió, que admiré o que leí…o porque puede ser algo desagradable que no puedo pasar por alto… porque pareciera que en este nuestro México nos acostumbramos tanto a la violencia, a las tragedias, a la inseguridad, ¡que ya ni hablamos de ellas! ¡Que ya parece que ni las vemos! ¡Que ya no buscamos cambiar ni involucrarnos! Y trato de crear conciencia, de que sí lo veamos y nos comprometamos por lo menos a poner un grano de arena.
Escribir… porque creo que Dios me dio ese don… y pienso que me pedirá cuentas cuando llegue ante Él… como aquella parábola de los talentos…
Pero… siempre hay un pero… ¿valdrá la pena? ¿De verdad, hay alguien allá afuera; algunos, por lo menos “los tres lectores de Catón” a quienes les importe? ¿A quienes les llegue el mensaje? ¿Que puedan meterse en el entresijo digital del AM para leerme? Porque cuando salían mis artículos en la versión impresa, de repente me encontraba a alguien que me comentaba que le gustaba, o que no estaba de acuerdo… ahora me preguntan que porqué ya no escribo… ¡sniff! En la versión digital, antes, había un lector que siempre estaba enojado y contradecía lo que yo escribía… ¡ahora, ni eso! ¡Ya hasta él dejó de quejarse! Y a pesar de sus juicios, lo extraño… pienso si le habrá pasado algo… si seguirá vivo…
Soy consciente, que todos estamos hartos de las malas noticias, de la política, de todo aquello que parece que nos hunde más en esta depresión de lo mal que está no solo nuestro país, sino el mundo… y que queremos más “Buenas Noticias” como el periódico que sacaba grupo Innova de los Velasco y los Súccar y que en algún tiempo me publicaron algo… me gusta dar buenas razones y motivos para enaltecer nuestro ser… solo que a veces, es imposible y poco ético, apartarse tanto de la realidad.
Sí, ya sé que puedo publicar mis artículos en mi Facebook, o mandarlos en mis listas personales de difusión de WhatsApp y bueno, al final, algunos me hacen favor de leerme y comentarme… algo que agradezco de corazón… porque al final, ese es el objetivo: comunicar, establecer un diálogo, reflexionar, exponer puntos de vista, llegar a conclusiones, escuchar y respetar diferentes formas de pensar… poder llegar a la inteligencia, al corazón, al alma del otro… ¿no es ese el objetivo de las Bellas Artes entre las que se encuentra la Literatura?
¿Lo logro? ¿Vale la pena el tiempo, el sacrificio, el esfuerzo? ¿Qué gano? Porque nunca me han pagado por hacerlo… ¡bueno ni la suscripción me llega gratuitamente, por, según yo, “enriquecer” la sección editorial… ¿Realmente la engrandezco? Mi primera publicación fue en el 2006… y ahora, 20 años después, sigo escribiendo… tengo un libro publicado por mí, con algunos de mis artículos de los inicios de este tramo de tiempo… eso es lo que he logrado… algunas personas les llama la atención cuando les digo que escribo en el periódico estatal y tal vez se hacen a la idea de que además de ser ama de casa, me guste escribir y al menos, parecer intelectual… creo que eso me gusta…
Sé, que si me dejo de presionar a escribir semanalmente mi artículo, muy posiblemente lo dejaría de hacer… y seguramente perdería este preciado espacio en este reconocido periódico de León, como lo es el A.M…. y sentiría que estoy desperdiciando este lindo don…
Como todo en la vida, habrá que pensar y decidir… y afrontar las consecuencias.
Por lo pronto, ya salió esta columna… y la siguiente semana, volveré a lidiar con esta indecisión de ser o no ser… de escribir o ya no hacerlo.
RAA